Bahía Blanca | Martes, 03 de marzo

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Kevin Zambrano: “Hoy disfruto mucho el básquet, algo que antes no me pasaba”

Ascendió a la Liga Federal jugando para Alumni, de Orense, un lugar donde se encontró con él mismo. El tirador, de un perfil bohemio, que camina por la vida, cuenta cómo está viviendo el presente a partir de otra mirada del deporte.

Kevin Zambrano ataviesa un muy buen momento.

Twitter: @rodriguezefe

Instagram: ferodriguez_

Kevin Zambrano descubrió al Kevin Zambrano que disfruta de lo que hace. Sin imaginarlo, estaba viviendo en Orense, localidad con poco más de 2.000 habitantes, ubicada a 70 kilómetros de Tres Arroyos y jugando el Prefederal, en una canchita de dimensiones extremadamente reducidas. No importó. Ahí encontró su espacio.

Acaso, esa combinación de tranquilidad con disfrute lo revitalizó, y aún más cuando el deporte llegó con resultados impensados al momento de sumarse a la competencia, ascendiendo rápidamente a la Liga Federal.

“Cuando empezamos a ganar estaban todos sorprendidos. Fuimos subiendo en la tabla hasta quedar primeros y nadie podía creerlo, hasta lograr el ascenso. No se sabe si van a participar, porque jugar y entrenar en Tres Arroyos genera un costo importante”, contó.

Por estos días, Kevin disfruta de las playas brasileñas.

“Estoy paseando -aclaró el tirador de 28 años-, para algo se ahorra todo el año, je”.

-¿Conocías Brasil?

-Había venido a jugar en 2016 con una preselección de Chile.

-A propósito, siendo descendiente de chilenos, ¿evaluás la posibilidad de jugar alguna vez allá?

-La verdad que sí. Lo tengo en cuenta, pero tampoco quiero andar persiguiendo entrenadores ni representantes. Abro la puerta y voy eligiendo más allá de lo económico: un lugar tranquilo y donde pueda ser yo. Eso me va a influir a la hora de jugar.

-Lo descubriste, básicamente, durante la estadía en Orense.

-Exactamente.

-Te sentiste cómodo por tu forma de ser, relajado, se amolda a tu perfil, ¿no?

-Muy tranquilo. En líneas generales me sentí muy cómodo, por mi forma de ser, tranquilo. A las 11 de la noche no sentís un ruido de nada. Al principio me costó un poco adaptarme, porque era todo lo contrario a vivir en Bahía. Pero al tiempo estaba muy bien.

-¿Sentirte cómodo y con protagonismo influyó en tu rendimiento?

-Por un lado sí, porque repercute en la cancha cómo está el jugador anímicamente y emocionalmente. Y la verdad que descubrí que estaba en un lugar donde podía jugar tranquilamente, siendo yo. Tuve partidos que metí 11 puntos, pero seguí jugando, defendiendo, bajando rebotes y pasándosela a mis compañeros.

-¿Necesitabas sentirte protagonista e importante dentro de un equipo?

-Sí, sí. Fue todo muy descontracturado este tiempo en Alumni. Lo que más necesitaba era jugar. Porque en Napostá tenía muchas ganas de jugar y no sumaba tantos minutos.

-¿Qué significa el básquet en tu vida?

-Hoy en día es algo que me encanta, lo disfruto mucho y ya no me importa si la meto o no, más que nada tengo ganas de disfrutar el juego y de mis compañeros. El básquet es muy importante y ahora que significa un trabajo más comprometido, lo tengo como prioridad.

-¿Hoy es tu trabajo?

-Sí. Y hoy disfruto mucho el básquet, algo que antes no me pasaba.

-¿Cuándo empezaste a disfrutar el básquet?

-Creo que cuando volví a jugar en Olimpo. Hasta ahí me lo tomaba como una presión, sintiendo que tenía que jugar bien sí o sí, rendir, y tener la cabeza así no te permite ver muy bien las cosas. Cuando volví, después de dejar un tiempo, lo tomé así, disfrutándolo y viviéndolo de una manera más relajada, pasándola bien más allá del rendimiento.

-En un contexto diferente.

-Sí, porque estaba viviendo en el mismo pueblo. Uno va descubriendo cómo quiere las cosas. Y, la verdad, hoy en día priorizo sentirme cómodo. Me di cuenta d e esoel último tiempo en Orense. Vivía solo, empecé a manejarme tanto en la cancha como afuera y me sentí mejor personalmente. Con los clubes que hablé les dije que estaba esperando qué pasaba en Alumni, porque mi prioridad es estar en un lugar cómodo.

-Los dirigió Leandro Fjellerup que, más allá de ser el padre de Máximo, en la zona de Tres Arroyos se lo identifica más como jugador que entrenador, ¿no?

-Je, sí. Hasta el año pasado estaba jugando. Recién el último año empezó a dirigir y él mismo dice que no se considera entrenador, de hecho no tiene el Eneba. En el torneo local puede figurar como entrenador, pero en el Prefederal firmaba como asistente, con las limitaciones que generaba aun pudiendo estar en el banco. Porque no podía pararse y eso influía mucho en el partido. De todos modos, lo que rescato es que le transmite mucho al jugador, te empuja para adelante, es como si fuese un capitán, pero fuera de la cancha.

-De alguna manera, prolongando su perfil de jugador al entrenador.

-Tal cual.

-¿Y, particularmente, sos un jugador receptivo según cómo te llegue el mensaje?

-Sí. Los jugadores tenemos nuestra forma de comunicarnos con el entrenador. Y tuve algunos a los que no los entendía, eso influía un montón a la hora de jugar. También tuve otros, como el Colo Navallo, el Oso Santini y el mismo Leandro Fjellerup, que son más fáciles de comprender o te hacen llegar mejor a la comprensión del juego. Y eso influye mucho.

-¿Qué hay detrás del Kevin Zambrano jugador, por encima del look, rapado a los costados y pelo largo? Semblanteándote podría jugármela a definirte con un perfil de hippie, bohemio, que camina por la vida, ¿me equivoco?

-Ja, ja, ja... No te equivocás para nada.

-¡Ah, me faltó la guitarra al hombro!

-¡Eso no! Yo soy el que canta, je.

-¡Ah, bien! ¿En un grupo?

-No, no. Entre amigos.

-Sería más bien de atrevido.

-No te creas, ¿eh? Porque fui a clases de canto y me gusta.

-¿Mirá vos?

-Yo busco una vida tranquila, un poco más allá de lo material. Me ha pasado de estresarme mucho persiguiendo la plata o algo material y, al final, cuando se te rompe, ¿qué te queda? Por ahí es un pensamiento medio hippie, pero vivo más tranquilo así, je. No quiere decir que no me interesa la plata, porque hoy en día no podría estar de vacaciones acá.

Una charla de verano con Kevin Zambrano. Como le gusta a él, relajado...