Bahía Blanca | Viernes, 03 de abril

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Villa Muñiz: el ataque de un perro y los límites que marca la ley

Un joven sufrió lesiones graves por mordeduras de un can al ingresar en una propiedad ajena mientras, al parecer, sufría un cuadro epiléptico ¿Hay responsables penales?

Según Bernardi, el dueño del perro actuó en legítima defensa ante el presunto intruso.

Hace pocos días un joven resultó con lesiones de gravedad en sus testículos al ser atacado por un perro dentro de un casa en Villa Muñiz, a la que, según dijo, ingresó sin su voluntad, en medio de un ataque de epilepsia.

El hecho continúa siendo confuso a raíz de las distintas versiones y, sobre todo, la falta de información oficial.

Según el testimonio de la víctima, en presunto estado de desorientación producto de un cuadro epiléptico ingresó en una vivienda ubicada en San José al 600, donde su dueño supuestamente creyó que era un ladrón y por eso habría soltado el animal para que lo atacara.

Otro relato indica que el canino presuntamente estaba atado en el patio del domicilio en cuestión, aunque alcanzó a morder al herido cuando el joven llegó a esa propiedad privada con presumibles fines ilícitos.

¿Qué establece la ley en estos casos? ¿El tenedor del can es responsable del incidente? ¿Hay causales de justificación o eximentes o atenuantes de responsabilidad?

Los interrogantes son muchos y a la hora de analizar jurídicamente este tipo de incidentes es necesario tener en cuenta diversos factores.

Para el abogado Germán Bernardi, especialista en la materia, si se tratara del primero de los supuestos descritos, la conducta del morador de la casa no sería ilegal y se presumiría que actuó en legítima defensa.

“Si un desconocido entra en una vivienda y el dueño le suelta el perro, independientemente de las razones, el comportamiento estaría amparado por una causal de justificación o tipicidad, y se podría decir que no es ilegal. Soltar un perro que tenés dentro de los límites de tu terreno está más que justificado”, explicó el penalista.

“Jurídicamente es discutible y más cuando se trata de un perro, que en este caso obra más como un instrumento que como una persona. Puede haber un eximente de responsabilidad por parte del tenedor del perro, independientemente de cómo se encuadre jurídicamente el hecho: si es un error de tipo, un error de prohibición o una causal de justificación”, agregó.

“Si un intruso irrumpe en tu casa, lo primero que pensás hoy en día es que te va a robar”, continuó.

A su entender, para una correcta evaluación de este “complejo” caso es fundamental, además, considerar cómo y en qué condiciones físicas la víctima accedió a la propiedad, y si verdaderamente en ese momento padecía un ataque de epilepsia.

¿Intención o culpa?

Bernardi consideró que el hecho puede calificarse como lesiones (dolosas, es decir con intención) graves o gravísimas, dependiendo de la magnitud de las heridas, aunque está siendo investigado por la fiscalía especializada en delitos culposos.

“Si la fiscalía le imputa lesiones, son dolosas. En estos casos se pone el ejemplo de quien está en la plaza con un perro de raza peligrosa, se le escapa, muerde a un chico y lo mata. La pena entre el homicidio culposo y el doloso es la vida o la muerte, porque por el primero de los delitos recibís una condena en suspenso y por el segundo te imponen, por lo menos, 8 años de prisión. Es un abismo”, comparó.

En el caso de la vía pública, rige una ley provincial que obliga a los tenedores de perros de razas peligrosas a colocarles bozal y correa para circular de manera segura.

Germán Bernardi

La Suprema Corte de Justicia bonaerense tiene fallos con distintas conclusiones: resolvió algunos casos similares como dolo eventual y en otros decidió que hubo culpa.

“En este hecho el morador vio que entró un intruso, al parecer soltó el perro a propósito e incluso lo habría incitado para que actúe y ataque al desconocido. Eso es demostrativo de la intención de atacar y reducir al supuesto intruso. Si conocía o no la condición de salud, o estaba convulsionando o no, son errores que lo único que hacen es beneficiarlo y son causales de impunidad”, dijo Bernardi, secretario del Juzgado Correccional Nº 5 de Mar del Plata.

“La conducta del dueño de la casa es impune y está amparada por una causal de atipicidad o justificación, en base a la legítima defensa, el estado de necesidad, en verse obligado a actuar en circunstancias extremas y porque creyó que le iban a robar”, agregó.

“La víctima puede manifestar que sufrió un ataque de epilepsia, que no se acuerda de nada y que entró en el patio de la vivienda ajena para pedir ayuda. Esa es su versión, pero no sabe qué pasó realmente durante ese supuesto trance. Si en ese momento le agarró un ataque de epilepsia o no, es prueba pericial.

El joven mordido por el perro. (Gentileza La Brújula)

“Pero la otra parte puede declarar que el extraño estaba caminando en su patio y se dirigía hacia adentro de la casa aparentemente para robar. Lo primero que le decís es ‘retirate de mi casa’ y, si tenés un arma, quizá disparás al suelo para amedrentarlo y que se vaya”.

“Estás en la legítima defensa de tu casa con un arma de fuego o con un perro; es lo mismo. Pero no deja de ser un problema pericial por la presunta epilepsia y también de prueba con otros medios, para determinar si el joven mordido estaba entrando en la casa”.

“Porque una cosa es estar afuera del domicilio, golpear la puerta y soltarle el perro, y otra distinta es que el desconocido haya avanzado hacia el interior de la casa para pedir ayuda. Pese a que la fiscalía eventualmente pruebe esa circunstancia mediante peritajes y testimonios, el dueño del perro obró en un error”, completó.

Otra posibilidad

Abuso. Si el desconocido pidió socorro desde el exterior del domicilio como consecuencia de su patología, se desvaneció y luego el morador liberó al perro para que lo atacara, no se configura legítima defensa sino un “abuso” del dueño del animal.

Proceder. “Si el muchacho te pidió auxilio y se desmayó, llamá a la Policía o a la ambulancia pero no le sueltes el perro para que lo ataque. Si el perro hipotéticamente estaba solo en el patio y atacó al extraño, no hay lesión culposa porque estaba dentro de su perímetro”, opinó Bernardi.

Cuidado. “Habría lesiones culposas si el perro se escapó por un descuido y lo mordió, pero este no sería el caso. No hay ninguna violación al deber de cuidado por parte del propietario, pero la situación sería distinta si el perro, por ejemplo, saltó un cerco, llegó a la vía pública y lo atacó”, señaló.

Información. El fiscal Cristian Aguilar, a cargo del caso, solicitó a las autoridades de la comisaría Cuarta que recaben información para “determinar lo sucedido” y envíen las actuaciones a fiscalía.

Pruebas. “De acuerdo con las pruebas que se vayan recolectando, el fiscal obtendrá un panorama de lo sucedido para tomar una decisión, ya sea imputación, archivo o desestimación de la causa”, se aclaró desde la fiscalía.