Bahía Blanca | Lunes, 15 de abril

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El día en que Los Pumas, con el bahiense Stortoni, se sintieron soldados

Hace 20 años el seleccionado argentino realizó el curso de liderazgo y conducción grupal en la Base Naval de Puerto Belgrano.

Bere Stortoni la rema, detrás de Octavio Bartolucci y del Yankee Martin. Fotos: Archivo La Nueva y UAR.

(Nota de la edición impresa)

Por haber sido la primera gran experiencia en el ámbito militar para el seleccionado argentino de rugby, la visita de Los Pumas en Puerto Belgrano (2003) quedó en la historia de este deporte y en la memoria de sus protagonistas.

El objetivo de UAR para su equipo principal fue someter a los jugadores a ese exigente curso de liderazgo y conducción grupal, del que saldrían líderes y referentes del equipo nacional, de cara al Mundial de Australia de ese año.

Agustín Pichot había participado de una vivencia de ese tipo en su paso por Bristol (Inglaterra) y transmitió la inquietud a los entrenadores Marcelo Loffreda y Daniel Baetti. El staff de UAR llamó a  Hernán Rouco Oliva (hijo), con contactos en la Armada ya que su padre dirigió al equipo de rugby de Puerto Belgrano en la década del 60. El nexo de Rouco Oliva y la fuerza fue el contraalmirante (RE) Carlos Wartjes, uno de los fundadores de Puerto Belgrano Rugby y quien llevó la inquietud de UAR al jefe del Estado Mayor, almirante Joaquín Estela.

Poco después, el preseleccionado argentino arribó al Casino de Oficiales de la Base Naval de Puerto Belgrano, en el atardecer del lunes 17 de marzo de 2003. Los 36 jugadores y el cuerpo técnico de Los Pumas fueron recibidos por chicos de las distintas categorías del Puerto Belgrano RH. Y, en cierto modo, Bere Stortoni jugó “de local" al ser recibido por su familia, que reside en nuestra ciudad.

La llegada Puma: Sporleder, JC Fernández Miranda, Camardón, Senillosa, Stortoni y Phelan.

"Para el rugby argentino fue algo histórico. Y que marcó una ascendencia, porque empezó todo lo que es Fuerzas Armadas con el rugby, a partir del trabajo en equipo y exigencia mental, tanto para un soldado como para un deportista de alto rendimiento", dijo Stortoni.

El entonces fullback del equipo, con 26 años y en medio de su primera experiencia como profesional en Narbonne (Francia), recordó algunos aspectos de la supervivencia.

"Nos llevaron al extremo. Nunca pensé que viviría lo que viví. Por ejemplo, te despertaban a cualquier hora y te llevaban a nadar. Ahí la cabeza sube muchos niveles... Antes, frente al primer dolor o calambre durante un partido frenabas. Y acá era algo constante el convivir con el dolor y sobrellevar la adversidad", indicó.

Bere observa mientras supervisan el chaleco de Lisandro Arbizu

El adiestramiento se llevó a cabo en el sector denominado "Baterías", dentro del enclave naval, y fue supervisado por el capitán de fragata Jorge Chitarrini, miembro del Departamento de Adiestramiento del Comando de Infantería de Marina, una de las áreas de comprometidas con la experiencia.

Las actividades comenzaron el martes 18 y se extendieron hasta el jueves siguiente.

Caras conocidas... Que anticipan una semana dura.

"Llegamos a la Base de  tarde y al otro día a la cinco de la mañana estábamos vestidos de soldados, para ir al medio del campo. Desde entonces, no dormimos más. Nos metieron al mar. Nos hicieron tirar al agua, con redes, y subirnos a los gomones, para luego remar hasta la costa. Hubo otras pruebas como escalar, tirolesa y cargar un tronco pesado, por ejemplo", agregó Stortoni.

Siguieron en Sierra

Los jugadores fueron divididos en grupos. Cuando pudieron descansar, durmieron en cuchetas, dentro de carpas militares.

"En cuanto al alimento, nos dieron unos sobres de proteínas que había que mezclar con agua. Y unas barras. Comida de soldados. Fue duro... Queríamos llegar a casa, bañarnos, dormir, je...", recordó el bahiense.

Las caras del agotamiento: Phelan, Sporleder, Quesada y M. Contepomi.

Los jugadores cumplieron una segunda etapa de la supervivencia en Sierra de la Ventana.

"Nos llevaron en helicópteros. A pesar que nos dieron indicaciones, ahí nos largaron en el monte. Hubo que subir un cerro, llegar a puntos estratégicos con una brújula. Ahí apareció el espíritu, los líderes, los que suman. Los que Loffreda y su staff buscaban. De alguna manera la experiencia mostró quién era un soldado, quién estaba para sumar. El resultado fue espectacular", recordó el hoy entrenador, próximo a sumarse como colaborador del cuerpo técnico de Jackals (Dallas), franquicia profesional de la Major League Rugby de Estados Unidos.

Ningunos troncos: Albacete, Stortoni, Arbizu y Martin.

"Después logramos dimensionar y comprender a los militares que se dedican a la carrera militar. Nos trataron muy bien. Después se hizo un informe de cada jugador, a partir de alguien que nos acompañaba y supervisaba en cada actividad”, dijo.

"Ahí empecé a conocer mis límites en cuanto a la fortaleza mental. Nunca pensé que estando acalambrado en los gemelos, podía seguir nadando, por ejemplo. Es todo cabeza. Te lleva a un umbral mucho más alto, aunque hoy digo que lo puedo llegar a hacer una sola vez", concluyó.

Los protagonistas

Participaron del curso Bernardo Stortoni, Patricio Albacete, Diego Albanese, Rimas Álvarez, Lisandro Arbizu, Octavio Bartolucci (reemplazó a Felipe Contepomi), Pablo Bouza, Gonzalo Camardón, Manuel Contepomi, Ignacio Corleto, Federico Cortopasso (por Ignacio Fernández Lobbe), Martín Durand, Juan de la Cruz Fernández Miranda, Nicolás Fernández Miranda, Julio Freixas (por Roberto Grau), Martín Gaitán, Santiago González Bonorino, Omar Hasan, Juan Hernández, Mario Ledesma, Gonzalo Longo, Rolando Martin, Federico Méndez, José María Núñez Piossek, José Orengo, Lucas Ostiglia, Santiago Phelan, Agustín Pichot, Gonzalo Quesada, Mauricio Reggiardo, Rodrigo Roncero, Mariano Sambucetti, Martín Scelzo, Martín Schusterman, Hernán Senillosa y Pedro Sporleder.