Una dura historia de violencia de género y la condena a 14 años de prisión
Un hombre fue sentenciado por intentar asesinar a su expareja a principios de 2021, cuando la atacó con un cuchillo.
Violencia física, psicológica y económica sufrió durante varios años una mujer de Tres Arroyos por parte de su pareja.
Buscó ayuda en varias ocasiones, aunque todos destacaron que estaba atrapada por la manipulación que el hombre ejercía sobre ella.
El apoyo de un hermano le permitió iniciar una nueva vida, aunque la sombra del acusado siguió rondando y desestabilizándola.
El 6 de enero de 2021 la situación llegó al límite, cuando el hombre retuvo en su casa a la víctima y en el marco de una violenta discusión le aplicó varias puñaladas en el cuello.
Ella logró salir del lugar y salvar su vida de milagro, mientras que el agresor fue detenido y recientemente condenado a 14 años de cárcel por el Tribunal en lo Criminal Nº 1 bahiense.
Los jueces Christian Alberto Yesari, Hugo Adrián De Rosa y Ricardo Nicolás Gutiérrez encontraron culpable a José Aníbal García de los delitos de “homicidio calificado agravado por el vínculo y por mediar violencia de género en grado de tentativa, privación ilegal de la libertad y daño”.
Para los magistrados quedó probado que el día de los hechos, entre las 8.30 y las 11, en una vivienda ubicada en 1º de Mayo al 600 de aquella ciudad, “aprovechando la relación desigual de poder y la vulnerabilidad de la víctima y en circunstancias que evidencian violencia de género”, encerró a su expareja y, en un forcejeo, le rompió su celular, para luego referirle que la iba a matar.
En esas circunstancias, la tomó del cuello y la arrojó contra un sillón, para luego tomar un cuchillo y propinarle “puñaladas en el cuello en múltiples oportunidades, con la inequívoca intención de causar su muerte”.
El calvario previo
La víctima declaró que en 2013 inició una relación con García y que luego de 6 meses comenzaron a convivir.
Dijo que poco después, y producto de una dependencia económica, el hombre “comenzó a tomar autoridad sobre ella”.
Agregó que “la manipulaba y celaba, por lo que tuvo que dejar de ver amistades y familia”.
En 2015 quedó embarazada y en ese momento la agredió físicamente por primera vez.
Describió que luego de cada incidente “García le prometía que iba a cambiar y que no iba a volver a pasar”. También indicó que “siempre la manipuló y la maltrató psicológicamente”.
La mujer comentó que realizó denuncias en 2017 y 2018, aunque señaló que el procesado no cumplía las prohibiciones de acercamiento.
Admitió que pretendía alejarse de él, pero que este le mandaba mensajes y “no podía vivir en paz”.
También indicó que en marzo de 2020 se produjo la separación definitiva.
Relató que el día de los hechos el acusado la fue a buscar a su trabajo para entregarle a su hijo.
Dijo que decidieron ir hasta la casa del hombre para buscar juguetes del pequeño y que en ese momento le preguntó si tenía una nueva pareja, lo que desencadenó el ataque cuando ella se negó a desbloquear el celular.
Manifestó que la atacó con un cuchillo, pero que no la mató porque el arma blanca no tenía filo.
Además, detalló que en un momento el sujeto tomó otro y le refirió que “iba a terminar lo que había empezado”.
Mencionó que la mantuvo retenida algo más de dos horas, hasta que la dejó salir con la promesa de que no lo iba a denunciar.
Explicó que tenía miedo de contar lo sucedido, pero que su hermano la convenció de hacerlo.
Volvía por miedo
La madre de la víctima describió que la relación de su hija con el acusado era “conflictiva, consistente en golpes, malos tratos y violencia de género”.
Indicó que en una oportunidad, previo a este episodio, había visto a la chica “lastimada” y “con chichones”
Agregó que ella “vivía enferma, con dolores de estómago, con miedo y con terror, siendo que antes de estar en pareja con García estaba bien, no tenía miedo, pero volvía por miedo, aunque ella no quería”.
Mencionó que “cuando se separó sintió alivio, pudo salir a la calle”.
El hermano de la mujer describió una situación similar e indicó que la acompañó para que realizara la denuncia por el violento episodio.
Una amiga de la damnificada expresó que “notó cambios desde que comenzó su relación con García, dejó de arreglarse, pintarse, de trabajar. Le comentó que no le permitía hacer esas cosas”.
Relató que “cuando se veían estaba mirando el celular en todo momento para llegar antes que lo hiciera él”.
Una perito del Centro de Asistencia a la Víctima describió que cuando la mujer se hizo presente “estaba angustiada, desarmada, manifestando que la querían matar. Estaba asustada por ella y por sus hijos”.
Una psicóloga que evaluó al imputado describió que percibió en él una "marcada defensividad, negación de conflictos propios, proyección de las problemáticas en terceros, predominio de la heterocrítica y desimplicación”.
Pruebas
A partir de las declaraciones de familiares, amigos y peritos, los jueces hallaron probada la acusación.
Señalaron que “la relación resultó violenta desde un comienzo, y ello se ve acreditado no solo con el testimonio de la víctima”.
También valoraron las denuncias previas.
Finalmente indicaron que el procesado intentó mejorar su situación brindando una versión diferente, pero que resultó desvirtuada por el resto de la prueba.