Bahía Blanca | Viernes, 09 de diciembre

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Cómo se explica la "frustración laboral" de los menores de 24 años

El último informe del CEPA indica que los jóvenes padecen más las consecuencias del desempleo y la informalidad laboral. 

Por Pablo Andrés Alvarez / palvarez@lanueva.com

   Del último informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) sobre la “Heterogeneidad en la clase trabajadora: la dinámica del empleo y los salarios en la Argentina reciente (2015-2022)”, se desprende que los jóvenes menores de 24 años no logran insertarse al mercado laboral de manera formal y son la franja etaria que más padece el desempleo en Argentina. 

   Según el CEPA, las personas de hasta 24 años presentan, en promedio, una tasa de desocupación 2,5 veces mayor a la de las personas de entre 25 y 34 años y 4 veces mayor a las de las personas de entre 35 o más años, en el periodo comprendido entre 2003 (tercer trimestre) y 2022 (primer trimestre).  

   De esta manera, la analista económica del CEPA, Eugenia Rodríguez, remarcó que "estos jóvenes en el pasado han tenido una recuperación de su poder adquisitivo, pero a la fecha esta condición se revirtió y ahora son los que más padecen las políticas económicas de los gobiernos nacionales".

   “Los jóvenes menores de 24 años sufren más los cambios de la política económica que datan del 2003 al 2022. Esta franja etaria, en comparación de las otras, con el correr de los años ha logrado recuperar el poder adquisitivo de sus salarios, pero a su vez son los que más sufren las condiciones estructurales que actualmente está compuesta por el acceso al empleo no registrado y sumado a que poseen unas de las más altas tasas de desocupación”, subrayó la especialista. 

La brecha entre formales e informales

   Para Eugenia Rodríguez y el CEPA, el mercado laboral argentino prevalece una tendencia a la informalidad en los puestos de trabajo y además, se hace evidente una gran brecha del poder adquisitivo entre los trabajadores registrados y el de los no registrados desde 2019 a la fecha. 

   “La pérdida del poder adquisitivo no significa lo mismo para ambos sectores porque si lo comparamos, encontramos una gran diferencia que se podría decir que simboliza el doble de su valor. Porque los trabajadores registrados poseen una pérdida de sus salarios cercana al 16% y en cambio, los trabajadores no registrados poseen un 33% de la perdida del valor de sus salarios", detalló la analista económica del CEPA. 

   Dado el dato anterior, Eugenia Rodríguez añadió que “históricamente el empleo informal a la fecha viene registrando un 60% y estas cifras no son para nada alentadoras”. 

   “Hablamos de una franja etaria que quiere insertarse a trabajar y lo que prevalece en el mercado laboral es la informalidad. Dentro de ese espacio, el trabajo informal aparece como una condición a priori para acceder a sus primeros ingresos y entonces, aceptan con el objetivo de insertarse al mundo laboral”, sentenció.