La miopía, también bajo análisis

Sobreexposición a las pantallas: los menores pagarán las consecuencias

13/12/2020 | 06:30 |

“La coincidencia de las visualizaciones con la etapa de desarrollo proyecta perjuicios aún difíciles de dimensionar”, sostuvo Doris Rivadeneira, docente de la carrera de Optica y Contactología y de Práctica Social de la UNS.

Un menor de dos años, en una escena de estos días. Fotos: Rodrigo García, Emmanuel Briane y Pablo Presti-La Nueva.

Por Guillermo D. Rueda / grueda@lanueva.com
Audionota: Malena Ruppel (LU2)

   “Es el segmento que estará frente a las pantallas durante la mayor parte de sus vidas, ya que nosotros, los adultos, comenzamos con la tecnología en este tiempo”.

   Para Doris Rivadeneira, docente de la carrera de Optica y Contactología y de Práctica Social de la Universidad Nacional del Sur, las consecuencias de la sobreexposición de los menores de 8 años a las visualizaciones de distintas plataformas son difíciles de dimensionar, pero se pueden presumir.

   “Ellos nacieron con esta tecnología y hasta les resulta conocida”, agregó.

   “Incluso, no podemos ni siquiera imaginar lo que se inventará a futuro y que, también, seguramente estará relacionado con esta exposición y sus perjuicios”, sostuvo.

Doris Rivadeneira, docente de Optica y Contactología de la UNS.

   Rivadeneira, en diálogo con La Nueva., también dijo que la coyuntura resulta crucial para los menores.

   “Es donde hay que prestar más atención, básicamente porque están en la etapa de desarrollo”, comentó.

   “Con los ojos pasa lo mismo que con nuestro cuerpo. Vamos creciendo y la visión va al mismo ritmo. Por eso no es bueno que un niño esté expuesto a todas estas pantallas porque su crecimiento se verá afectado”, explicó.

   “¿Cuáles son las consecuencias? Ahí tenemos otro problema”, dijo.

   “A los niños recién los llevan al oftalmólogo cuando tienen un problema, o cuando ingresan a la primaria; es decir, a los 6 años. Pero luego se pierde esa rutina”, comentó Rivadeneira, quien es contactóloga.

   “Lo que pasa es que una eventual afección no se manifiesta con dolor, y siempre se deja para más adelante”, contó.

   “Sin controles no nos damos cuenta si el niño está perdiendo visión o tiene otra manifestación que se pasa de largo. Lo ideal es una visita periódica a un profesional”, agregó. 

   “Desde mi experiencia como madre, a principios de este año, antes de que empezara la pandemia, llevé a mi hija para un control y comenzó a utilizar algo muy bajito (sic). Mandé entonces a hacer los anteojos con protección y ahora se queja porque no ve bien. Eso es porque, al estar con tanta exposición, las manifestaciones que aparecían de un año para otro hoy surgen mucho antes”, relató.

Campaña de prevención

   Rivadeneira pertenece al departamento de Física de la UNS, desde donde realizan un programa de prevención y promoción visual denominado #Averqueves.

   “Desde 2018 hacemos campañas sobre los cuidados que se deben tener frente a las pantallas. Incluso, estamos diseñando estrategias para tratar el tema en toda la comunidad y ya no sólo en la universidad”, afirmó.

   Rivadeneira, colombiana de Riohacha (La Guajira), cerca de Barranquilla y con residencia en nuestra ciudad desde hace 13 años, admitió que la intensa exposición de estos días también afecta a diferentes estratos, en otras edades y actividades.

   —¿Cómo repercute en el ámbito universitario?

   —Para estudiar y descargar libros hoy se requiere de una pantalla, ya sea celular, computadora fija o tablet. Y estar mucho tiempo frente a una publicación trae consecuencias a nivel visual.

   “Es trabajo prolongado en visión próxima. Eso sucede porque nuestros ojos están diseñados para trabajar en visión lejana y, por el ritmo de vida que llevamos, esa circunstancia cambió. La anterior distancia de lectura era de 40 centímetros y ahora es de casi 20 centímetros. Nuestros ojos van cambiando y vamos a tener que acomodarlos aún más.

   “Esos cambios provocarán manifestaciones y los trasladaremos a una pantalla. Las pantallas tienen una luz que es nociva, llamada azul y que está presente en los dispositivos electrónicos.

   “Así estamos hoy, en una mala postura, durante muchas horas frente a una luz nociva y sin proyección. Esa luz entra a nuestros ojos e, inicialmente, lo que genera es, en un día con mucho trabajo y exposición, manifestaciones como dolor de cabeza o ardor de ojos. Si al día siguiente no tengo esa misma exposición, las molestias se irán”.

   —Pero hoy estamos conectados todo el día…

   —Sí. Y vamos acumulando manifestaciones; es decir, habrá consecuencias a futuro.

   —¿Cuáles por ejemplo?

   —La pandemia aceleró todo.

   “Según un informe sobre la miopía y el impacto por lo que vivimos, realizado por expertos del instituto de la visión Brien Holden, que ha sido avalado por la OMS, la visión va a empeorar a medida de que el mundo crece y se desarrolla.

   “Así, la mitad de la población será miope para 2050. Por eso es importante actuar y hacer prevención. El estudio es de 2017 y, ahora, con la pandemia, se estaban haciendo actualizaciones. Si bien no se han publicado aún, puede decirse que esa proyección que se tenía para 2050 se adelantará a 2030”.

   —¿Será una pandemia de miopía?

   —Claro, por la sobreexposición. Y por eso insisto en el caso de los niños que, además, hoy siguen en sus hogares.

    “Al no salir la visión es limitada, porque es su campo de visión que, por lo general, es en visión próxima. Se recomienda que estén en exposición a la luz del sol, porque eso transmite vitaminas y ayuda con el crecimiento del ojo. Y, cuando estás a la luz del sol y en un lugar abierto, se ve más lejos y eso suma.

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   “Nosotros tenemos la fortuna de que las condiciones genéticas nos ayudan, porque no sucede lo mismo con los asiáticos. Por contextura anatómica, ya son miopes y aparecen como los más perjudicados.

   “Se han hecho estudios que aseguraban que los estudiantes, cuando empezaban la universidad, no requerían de anteojos, pero cuando estaban en la mitad de la carrera ya los necesitaban. ¿Por qué? Por la exigencia visual del estudio.

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   “Nosotros lo quisimos reflejar en una encuesta, que fue la que publicamos y que por la pandemia tuvo repercusión, pero ya lo habíamos realizado años anteriores y nos habíamos dado cuenta de las dificultades. Esas cifras ahora han aumentado muchísimo”.

   —¿Cuáles son los riesgos para las personas que tienen miopía?

   —Un miope es alguien que tiene problemas para ver de lejos. Pero eso no es lo único.

   “Para quien de chico quedó miope, le podés recomendar unos anteojos o unos lentes de contacto y ya está, pero qué pasa con la miopía. Es uno de los defectos refractivos (NdR: alteración ocular que produce que la imagen no se enfoque exactamente en la retina, lo que produce una visión borrosa) que, a nivel ocular, tiene mayores consecuencias.

“Los menores de 2 años no deben tener exposición de ningún tipo, especialmente a los celulares”, sostuvo Rivadeneira.

   “Si esa miopía va aumentando, que es lo que sucederá si seguimos a este ritmo de sobreexposición por la pandemia, a futuro nos traerá consecuencias como riesgos de tener cataratas, desprendimientos de retina o un glaucoma. No tomar prevenciones por la miopía puede ocasionar hasta una ceguera”.

   —¿Se pueden precisar plazos?

   —No. Porque hay que tener en cuenta las características de cada paciente, desde cuándo es miope y los antecedentes genéticos.

Los consejos

   —¿Cuáles son los consejos para los padres de los menores de 8 años?

   —Se recomienda que sus hijos pasen, al menos, tres horas diarias al aire libre. Que estén al sol y que salgan al balcón, si viven en un departamento, para que puedan mirar más lejos. Y que esa iluminación sea diferente, no artificial, porque la luz azul que está en las pantallas es la misma de las led's y hoy casi todo funciona con este sistema. Es algo dañino para los ojos.

   “Debemos tener una iluminación adecuada en los ambientes. Si es de día hay que trabajar con luz natural para evitar la artificial y, si la tengo, que no incida directamente en los ojos.

   “Después tenemos que controlar la distancia. En el caso del televisor, que dependerá del tamaño, se recomienda que el menor esté a más de dos metros de distancia.

   “Luego está el tiempo de uso de los dispositivos. Los menores de 2 años no deben tener exposición de ningún tipo, especialmente a los celulares.

   “Recuerdo: para que los niños se calmen, antes le dabas un sonajero; hoy lo hacés con un celular y un video de Youtube. Y de bebé empiezan a tener acceso a algo para lo cual no están capacitados en relación a su desarrollo cognitivo.

   “Eso provoca que se retrasen en gatear o en hablar, ya que están todo el tiempo hipnotizados con el celular y no exploran otras actividades que deberían desarrollar de acuerdo con su edad.

   “Con los niños un poco más grandes, en nuestras épocas nos mandaban a jugar a la calle, pero hoy, por la inseguridad y por todo lo que vivimos, cuando están inquietos sus padres los envían a jugar con la tablet o con la playstation”.

Los ritmos

   —¿Sirven también las pausas?

   —Son necesarias. En el caso eventual de que la persona lo necesite, por razones de estudio y demás, deberá hacerlo con pausas.

   “Es una regla denominada 20/20/20, donde cada 20 minutos en trabajo de visión próxima lo que se recomienda es descansar 20 segundos y mirar a 6 metros (20 pies).

   “¿Cuál es la idea? Que cada tanto recuerde que me tengo que levantar de la silla; ir a tomar un vaso con agua; estirar y relajar los músculos; mirar otras cosas; descansar y luego seguir con la actividad.

   “Cuando hago este descanso, puedo parpadear y lubricar mis ojos, porque cuando estamos trabajando, y concentrados, dejamos de hacerlo y todo termina en sequedad ocular, con ardor de ojos y otras consecuencias”.

La miopía es un error refractivo extendido en Asia Oriental

   Según un informe sobre la miopía y su impacto, realizado por expertos del Instituto de la Visión Brien Holden y avalado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la visión empeora a medida que el mundo crece y se desarrolla.

   En el mundo hay aproximadamente 285 millones de personas con discapacidad visual, de las cuales 39 millones son ciegas y 246 millones presentan baja visión.

   Las principales causas de discapacidad visual son los errores refractivos (miopía, hipermetropía o astigmatismo) sin corregir.

Según la OMS, un 90 % de la carga mundial de discapacidad visual se concentra en los países de ingresos bajos.

   La miopía es un error refractivo muy extendido en Asia Oriental: el 40 % de la población lo padece en Japón y el 50 % en Taiwán. Pero, según los expertos, la carga genética no marca esta tendencia.

   Según un estudio comparativo realizado en Singapur y Sidney (Australia), con estudiantes de raza china de 6 y 7 años de edad, la prevalencia de la miopía en Singapur era muy superior a la registrada en la otra ciudad: 29,1 % frente a 3,3 %.

   Dado que las influencias hereditarias eran muy similares en ambos países (en Sidney, el 68 % de los padres de los niños participantes en el estudio tenían miopía y, en Singapur, la padecían el 71 %), los investigadores concluyeron que la principal diferencia entre los dos grupos de niños era que los que vivían en Sídney pasaban más tiempo al aire libre por semana (promedio de 13,75 horas) que los de Singapur (3,05 horas).

   El estudio apunta, además, que la aparición de la miopía también podría estar relacionada con la presión académica de las escuelas de Singapur. (Fuente: Adeslas​).

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