Ideales y prejuicios

Hogares repletos, muchos que esperan y pocas adopciones en Bahía

10/9/2017 | 08:00 | Desde el Municipio informan que el 92 % de los adoptantes quiere bebés.

Gráficos: jus.gob.ar / Fotos ilustrativas: Emmanuel Briane- La Nueva.

Por Belén Uriarte / buriarte@lanueva.com

      Sol Azcárate / sazcarate@lanueva.com

   “La Justicia es lenta”, es una de las frases más escuchadas cuando se habla de adopción. Pero no siempre es así. Al menos, no es el único conflicto.

   Autoridades municipales, psicólogas, una abogada, la presidenta de la ONG MAMA, la encargada de Hogares de Belén y el director de un hogar no municipal analizan por qué hay pocas adopciones en Bahía.

   Hasta marzo de 2017 había 5.352 postulantes inscriptos a nivel nacional con deseos de adoptar y el 90 % quería niños o niñas de hasta un año, según la Dirección Nacional del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (DNRUA).

   Para los chicos más grandes es difícil encontrar una familia: cuando se hace una búsqueda para nenes de 6 años, solo el 34 % está disponible; para los de 8, el 13 %; y para los de 12, apenas el 0,8 %.

Mirá el informe completo de La Nueva.

   En Bahía, la realidad no es muy diferente: hay alrededor de 600 familias anotadas para adoptar —dato aportado por la ONG MAMA, ya que desde los juzgados de Familia de Bahía Blanca no respondieron el pedido de información— y hay chicos que esperan una. Pero son grandes.

   —El 92 % de las familias con intenciones adoptivas está buscando un niño menor de 4 años y la realidad es que los niños que tenemos en los hogares no tienen 4 —dice el director de Hogares, Prevención y Protección, Germán Roth.

   Para él es importante que los postulantes revisen su proyecto adoptivo y se despeguen de la idealización.

   —Tal vez el primer cumpleañitos que imaginan no sea con un chico de 4 en una casita de fiestas, sino con uno de 10 y con su mamá o su papá biológico participando.

   La defensora general adjunta Miriam Larrea coincide en ese punto.

   —Hay chicos de 10 años que nadie adopta y por un recién nacido hacen cola. Eso pasa porque la adopción no está vista como [la posibilidad de] que el chico tenga una familia, sino como la [posibilidad] de que la gente tenga un hijo.

   En Bahía hay 5 hogares municipales que están llenos y tienen en total 53 niños. Y hay otros 45 chicos dentro del programa Familias Solidarias.

   —Solo un 10 % de los niños alojados en hogares puede ser adoptados [al resto no se le dictó el estado de abandono y preadoptabilidad] y esos chicos tienen entre 5 y 12 años —afirman desde el Municipio.

   También advierten que, cuando son adolescentes, se necesita su consentimiento para ser adoptados, y en muchos casos ese no es su deseo.

   —En general los niños se enojan más con los organismos de protección de derecho que con los que vulneran sus derechos. Y siempre prevalece la idea de que el otro puede cambiar —cuenta Damián Dorado, coordinador en la Dirección de Hogares de la subsecretaría de Promoción y Protección de Derechos.

   Por eso, muchos chicos que no fueron adoptados y egresaron del hogar a los 18, volvieron con su familia biológica.

   Alejandro Otero, que dirige el hogar “Rincón de nuestros sueños” —no depende del Municipio—, da fe de que pasa.

   —Sean lo que sean, para los chicos son sus padres. Y muchos no tienen muchas ganas de cambiar de familia.

   También reconoce que, ante una situación de vulneración de derechos, muchas veces la intervención es tardía.

   —Hay chicos con los que tendríamos que haber intervenido muchísimo antes. A veces cuando el Servicio Local se entera es porque ya hizo síntomas por todos lados.

   Idealización, deseos desencontrados y algunos prejuicios son solo algunas de las trabas a la hora de adoptar. Pero hay más.

   —El Juzgado está con falta de personal, con falta de recursos económicos, los servicios locales y los hogares están desbordados. Hay mucho por hacer, mucho por trabajar y mucho por subsanar —dice Carolina Recalde, presidenta de la ONG MAMA.

   Y las psicólogas Rocío Gómez y Verónica Álvarez avalan este punto.

   —Faltan recursos en todo el sistema para evaluar a las familias, cumplir con los plazos y arribar a lo que es mejor para el niño. Creo que el mayor reclamo es el tiempo y, quizá, que haya más recursos podría acotar ese tiempo —dice Verónica.

   —Los juzgados abarcan todas las cuestiones de familia, entonces, obviamente, no cuenta con todos los recursos —agrega Rocío.

   Esta falta de recursos muchas veces se refleja en vinculaciones fallidas.

   —Muchas veces la familia tiene problemas en la vinculación con el chico y la Justicia no tiene los recursos para ayudarla. Se encuentran solos con un caos que no saben manejar por no estar preparados y ocurren las devoluciones —explica Rocío.

   Hay unos 600 inscriptos en Bahía que desean tener un hijo. Hay varios chicos en los hogares que desean que los quieran. Pero, en el medio, varias fallas y la burocracia impiden que esos deseos se encuentren.

Hogares

   Hay 5 hogares municipales: Casa de Abrigo, Cantilo, Peumayén, Hogar del Adolescente y Pequeños Hogares y Sistema de Amas.

   También están Hogares de Belén —alojan chicos hasta 3 años y actualmente hay 10 bebés— y el programa Familias Solidarias, que cuidan transitoriamente a los chicos hasta que se resuelve su futuro: volver con su familia biológica o decretar el estado de preadoptabilidad.

   La coordinadora de Hogares de Belén, Paula Calvo, cuenta que cuando aparece una familia para algún bebé empieza la vinculación, que debe ser paulatina y cuidada para no lastimar al chico. A veces, sigue el vínculo con quienes lo cuidaron un tiempo.

   —Es gratificante ver cómo el amor suma en la vida de esos niños. Cuando la prioridad es el niño, cuando el niño es sujeto de derecho y la familia adoptiva lo ve así, es maravilloso.

   La psicóloga Rocío Gómez, en tanto, explica que es importante la claridad de los roles: se trata de un cuidado temporario, no permanente.

   —Esa familia que recibe chicos tiene que saber que es por un tiempo, que no va a ser su hijo, que este chico no la puede llamar mamá, ni ellos hijo. Si hay una confusión en los vínculos, es otro trauma más. Los roles bien claros: yo te voy a cuidar por un tiempo.

Hermanos y discapacidad

   De acuerdo con los datos que aporta DNRUA, de los 5.352 inscriptos en el registro nacional de adopción, el 53 % acepta dos hermanos. El 37 % no acepta hermanos, el 7 % acepta 3 o más hermanos y el 3 % restante no brinda información.

   Y el tema salud es más complejo: el 80 % de los anotados no está dispuesto a adoptar un chico con discapacidad y/o enfermedad, el 17 % sí y el 3 % restante no ofrece datos.

Exclusión

   La defensora general adjunta, Miriam Larrea, atiende a padres biológicos o adoptantes que no tienen recursos y plantea que hay una sacralización (atribuir carácter sagrado) del adoptante y una demonización del padre o la madre biológica que no pudo hacerse cargo del chico.

   —Hay chicos que sufren maltrato por parte de sus padres y merecen una medida de abrigo. Pero hay otros casos de padres a los que les faltan determinadas condiciones desde lo social y lo económico para estar en el sistema y lo que necesitan es una ayuda del Estado para poder ejercer esa paternidad.

   Por eso propone que se creen hogares estatales para que quienes no pueden [hacerse cargo de un chico] por problemas económicos o de salud tengan un lugar donde vivir en lugar de sacarle al niño.

Los plazos

   Damián Dorado cuenta que cuando el Servicio Local detecta una situación de vulneración de derecho se separa al chico y se trabaja con la familia. Si el conflicto no se puede solucionar, se busca si algún referente de la familia extensa (tíos, abuelos, etc.) puede cuidar de ese niño. Y si nuevamente el resultado es negativo, recién ahí se pide el estado de abandono y preadoptabilidad.

   —Tienen la obligación de buscar personas dentro del marco afectivo del chico, no siempre lo hacen —advierte Miriam Larrea.

   El Municipio aclara que es muy difícil decidir si un chico sigue con su familia biológica o no. Y con el cambio del Código Civil el plazo para resolverlo es de 180 días.

   —Hay situaciones de maltrato extremo, pero la mayoría de las intervenciones son por negligencia. A veces la medida de abrigo pega como bisagra: ‘Mirá qué mal estamos haciendo las cosas que los chicos no están con nosotros’ —dice Germán Roth.

   Una vez decretado el estado de abandono y preadoptabilidad —la Justicia tiene 6 meses, aunque a veces se extiende—, los juzgados empiezan a buscar una persona o pareja que coincida con el perfil del chico. Cuando la encuentran, comienza un período de vinculación con el niño. Luego se otorga la guarda preadoptiva —no debería exceder los 6 meses— y, si todo marcha bien, se hace el juicio por adopción.

   Larrea cuenta que el juicio puede ser por adopción simple (no pierde vínculos jurídicos con su familia biológica y es revocable), plena (se pierde vínculos y no es revocable) o integrativa (el cónyuge adopta el hijo del otro).

   De acuerdo con la ley, cuando el chico es mayor de 10 años deberá manifestar su voluntad de ser adoptado.

180 días: ¿sí o no?

   Alejandro Otero: Lo de los 180 días me parece perfecto, que no sea como antes a discrecionalidad del juez.

   Miriam Larrea: El plazo tan marcado de 180 días no está tan bueno, porque cada caso es diferente. Una cosa es cuando el chico está en riesgo por maltrato y otra es por la incapacidad de los padres de darles todo. Para mí, hay que darles buenos subsidios y acompañantes terapéuticos que los ayuden en el proceso de vinculación con sus hijos.

   Escucho que quieren plazos más rápidos. No, estamos hablando de personas en el medio. ¿Cómo se puede decidir rápido el destino y la filiación de un chico? Yo no digo que el chico quede en un instituto. La ley prohíbe la guarda de hecho como presupuesto de adopción, pero por qué una madre o un padre no tienen derecho a elegir con quién queda ese chico. Si no salimos de esta entrega que hacía la madre por elección, a una entrega que hace muy discrecionalmente y con miradas muy discriminatorias el servicio. Y es el Estado.

Registro

   Carolina Recalde cuenta que hoy te anotás en el registro único de adopción y te pueden llamar de cualquier parte del país.

   —Por ahí en la vinculación tenés que estar un mes o 15 días en otra provincia, entonces vos tenés que asentar eso. Y te van preguntando hasta qué edad querés, si querés nena, si querés nene, si aceptás hermanos, si aceptás chicos con algunos problemas de salud, vos tenés que ir llenando una planilla.

   A veces salen convocatorias públicas: se busca matrimonio, pareja o monoparental para adoptar niños. Ahí te podés presentar aunque no estés anotado en el registro y se los evalúa.

   En el sitio del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación aparecen los pasos detallados para inscribirse en el registro de adopción.

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