El fantástico mundo de Lucía
Con sólo 20 años está al frente de un comercio donde se pueden encontrar cartas de Pokemón, comics, los raros dados de juegos de rol... Y mucho más.
MAXIMILIANO PALOU
"La Nueva Provincia"
Las ventanas dejan ver el interior de la casa. El Hombre Araña asoma desde una de las paredes interiores del cuarto que da a la calle en la señorial casona de Sarmiento al 200. Un cartel entre rosa y violeta dice, de arriba abajo: Aldebarán, con grandes letras góticas negras. La puerta está abierta. A ver...
* * *
Lo primero que hay que saber al entrar en el Aldebarán bahiense es que hay que hacer el guiño cómplice habitual al ver películas fantásticas o al leer las historietas de Superman.
Nada de lo que pase en el Aldebarán bahiense está cerca de la realidad. Ahí los que mandan son elfos, superhéroes, protagonistas de videojuegos, personajes del animé japonés...
Y también está Lucía. La chica que con 20 años se la jugó por su sueño:
--Me quedé viviendo en esta casa enorme y me pregunté cómo la podía aprovechar --dice Lucía Spaccasassi.
--¿Y cómo la aprovechaste?
--Bueno, decidí que tenía que hacer algo, montar un negocio... Pensé en ropa, zapatos, maquillaje...
--¿Y?
--Al final me dije: "Si de lo que más sé es de comics, cartas...". Y lo hice. Además está muy bueno poder vivir de lo que me gusta más allá de que se gane mucho o no. Y aparte, por ahora, anda bien.
--¿Y cómo sabías tanto de ese mundo?
--Tengo 2 hermanos más grandes que me criaron un poco en ese mundo.
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Ese mundo lo fue construyendo en la vieja casona. Las bateas están llenas de revistas; los viejos muebles, de cartas; las paredes, de dibujos.
Lucía cuenta que ponerlo en marcha le llevó alrededor de un año y que desde fines del último febrero lo abrió al público.
--Vení, vení --invita.
El pasillo termina en una especie de hall. Antes están los salones que en otros tiempos hicieron de cuartos.
--Acá se juega a las cartas. Porque esta también fue mi idea, que hubiera un lugar para que los que les gusta jugar. Y hacemos torneos.
--¿Qué cartas, qué torneos?
--Son con las cartas de Pokemón, Magic o Yu-gi-oh.
--¿Qué?
Lucía se apoya un poco en Federico, ese amigo que hace poco volvió de España y que parece un fan de las cartas.
--Las cartas son para competir. Lo esencial del juego es dejar al personaje del otro sin vidas mediante una disputa, una pelea... --explica Federico.
No es tan fácil entender ese mundo, así, sin estar muy en la cosa. Es como querer conocer los entretelones de Harry Potter o El señor de los anillos desde afuera.
Y hay más. Sigue Federico:
--Algunos las coleccionan para jugar, otros por los artistas que hacen los dibujos y otros por las 2 cosas.
Lucía está tan adentro de ese mundo que hasta es jueza de Yu-gi-oh.
--¿Jueza? ¿Cuáles son las dudas en un juego de cartas para que intervenga un juez?
--A veces surgen diferencias porque no se sabe qué poder está sobre otro --dice Lucía.
Ah, claro, porque los juegos de estas cartas están regidos a nivel internacional.
--¿Las cartas son juegos de varones?
--Sí, casi exclusivo de varones.
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En el hall del fondo de la casona de Sarmiento al 200 hay más dibujos: el mono de Donkey Kong (un videojuego de los 80), Pikachu (el pokemón más famoso) y uno de los villanos de Mario Bros (otro videojuego de los 80).
Lucía aprovecha para reconocer a sus amigos pintores:
--Los hicieron chicos que estudian en la escuela de arte: Ariel Anabitarte, Marcos Moreno y Antonella Bertelli.
--¿Y los dibujos de los muebles?
--Ah, esa fue una amiga, Erica, que un día vino, me dijo que estaba aburrida y se puso a hacerlos.
--¿Lucía, quiénes entran a tu negocio?
--Mucha más gente de la que uno piensa, me di cuenta ahora. No pensé que tanta gente estuviera interesada en esto. Me sorprendió.
--Me decías que por las cartas llegan más hombres que mujeres ¿por qué entran las chicas?
--Ahora tenemos mangas (nombre japonés de las historietas) que son casi exclusivas de chicas. Las historias están dirigidas a ellas.
--¿Y a vos qué te gusta?
--Soy fan de Iron Man. Creo que es por una cuestión de piel.
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Termina la vuelta en el Aldebarán bahiense. Y hay que preguntar lo último.
--¿Por qué Aldebarán?
--Primero hay que decir que Aldebarán es una estrella, pero también se lo puse porque es un dibujo del animé Los Caballeros del Zodíaco.
Parece que en la historia de Los Caballeros del Zodíaco, Aldebarán muere, aunque luego fue resucitado. Como la vieja casona de Sarmiento al 200.
Las canciones de Lucía
A Lucía no sólo le gusta Iron Man. También canta.
--Me fui a Buenos Aires a estudiar, pero bueno... tuve que volver.
Lucía dice que cantó en boliches, en pubs y que la acompañaban sus hermanos Franco y Guido.
--En casa siempre se cantaba, siempre había mucha alegría. Mi mamá nos despertaba los sábados a la mañana porque se ponía a limpiar con la música, ja, ja, ja...
Raros dados
--¿Y estos dados?
--Son para los juegos de rol.
Otra de las curiosidades en las vitrinas de los muebles que tiene Lucía, llama la atención. Son los dados de varias caras y formas hasta triangulares.
En los juegos de rol los jugadores asumen el rol de personajes imaginarios a lo largo de una historia o trama en la que interpretan sus diálogos y describen sus acciones. No hay un guión a seguir, ya que todo queda en manos de los jugadores. Por esta razón, la imaginación, la narración oral, la originalidad y el ingenio son primordiales para el adecuado desarrollo de esta forma dramatúrgica.
Casi, casi como jugar a "ladrones y policías" o a la casita haciendo de "mamá o papá", con un poco más de imaginación.