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Demandas de energía

LA LLEGADA del verano pondrá nuevamente en el tapete una de las más serias carencias que tiene la ciudad en materia de infraestructura, como es el sistema de provisión de energía eléctrica. LA ULTIMA semana de noviembre, un grupo de funcionarios de la Empresa Distribuidora de Energía Sur (EDES) se presentó en el Concejo Deliberante para explicar un "plan de contingencia" para enfrentar los meses de mayor demanda, dejando en claro

 LA LLEGADA del verano pondrá nuevamente en el tapete una de las más serias carencias que tiene la ciudad en materia de infraestructura, como es el sistema de provisión de energía eléctrica.




 LA ULTIMA semana de noviembre, un grupo de funcionarios de la Empresa Distribuidora de Energía Sur (EDES) se presentó en el Concejo Deliberante para explicar un "plan de contingencia" para enfrentar los meses de mayor demanda, dejando en claro
sus limitaciones para evitar que la ciudad sufra inconvenientes en el servicio.





 LO LLAMATIVO es que nadie parece haber prestado demasiada atención en que, a raíz de las serias dificultades que la prestataria tuvo el verano último, tanto desde el municipio como desde el organismo de control (OCEBA), se le exigió un plan de inversiones a cinco años, de modo de alcanzar en ese plazo una mejora sustancial en sus instalaciones.




 NADIE SE ha encargado, a lo largo del año, de verificar y controlar si ha cumplido con esas obras, si ha seguido el plan y el ritmo necesario o si ha desarrollado un esquema prioritario para que no sean siempre los mismos barrios los que sufren los cortes.




 DE POCO sirve que los técnicos de la firma expliquen que los problemas no radican en la red existente sino en la sobrecarga que afecta a los transformadores como consecuencia de la gran demanda. Tampoco parece razonable que se ensaye como justificación --una vez más-- la enorme cantidad de aparatos de aire acondicionado instalados.




 PRECISAMENTE DE esa realidad es que debieran surgir las respuestas adecuadas para que el servicio no colapse, para que cada día de viento y calor la mitad de los usuarios no deba soportar varias horas o días sin energía y luego comenzar un peregrinar para tener un reconocimiento por los daños sufridos.




 ES DE esperar que los responsables de controlar a EDES tengan en claro el verdadero cuadro de situación, que se anticipen con racionalidad y justeza a las exigencias mínimas y actúen en consecuencia en caso de no cumplirse esas premisas.




 RESULTA CLARAMENTE insuficiente, y hasta una falta de respeto al usuario, que EDES insista con las repetidas sugerencias de que en las casas se bajen las persianas, no se coloquen alimentos calientes en la heladera y se utilicen los lavarropas siguiendo las instrucciones del fabricante, como camino para evitar fallas que son producto de su propia desinversión.