Un hombre de varias palabras
MAXIMILIANO PALOU
"La Nueva Provincia"
Es el dueño de la tienda Costa Brava, en Villa Mitre. Desde hace más de 10 años recibe a sus clientes con una frase que escribe todas las mañanas en una pizarra.
En donde empieza Villa Mitre, hay una tienda. Se pueden comprar sábanas, medias, remeras, pantalones, toallones... Como en cualquier tienda. Pero la de Falucho 238 ahora es protagonista de un libro: La pizarra de la tienda Costa Brava.
* * *
Bernardo García Arco llegó a la Argentina hace 47 años. Tenía 16. Venía de San Cipriano del Valle de Carranza, en Vizcaya, el País Vasco.
--Mi papá era republicano y no quería que le hiciera el servicio militar a Franco.
El general Francisco Franco, tras la Guerra Civil Española, perduró en el poder desde 1939 hasta 1975, año en que murió.
Entonces, a Bernardo lo mandaron a Buenos Aires. Acá lo recibieron un hermano y un tío que ya tenían armado un negocio con varias tiendas. Como a Bernardo no le gustaba el clima porteño, se fue a San Rafael (Mendoza).
--El gerente de la sucursal en San Rafael me llevó a una pensión. Cuando miró las esquinas de la habitación que tenía techo de lienzo me dijo: "Yo acá no te dejo ni loco". Había vinchucas.
Se fue a la casa del gerente y después a la de doña Josefa Siracusa, quien recibía pensionistas, y de la que todavía recuerda su amabilidad.
En Mendoza se puso de novio con Mary. Seguía trabajando con su familia. Pero un día le pidió "audiencia" a su tío ("Sí, mi tío no te recibía así nomás") y le dijo que no iba a seguir.
--Estaba cansado de viajar tanto. Enseguida conseguí trabajo en Casa Gutiérrez, la del jingle "Gutiérrez, está con la moda, Gutiérrez, Gutiérrez...".
A finales de 1969 le ofrecieron el pase a la sucursal de Bahía Blanca. Y Bernardo agarró viaje. Primero vino él y después Mary.
* * *
A finales de los 70, se retiró de Casa Gutiérrez.
En un garage, Bernardo empezó con su negocio propio.
--Le puse Costa Brava por lo que me costó levantarlo y porque la tía Vicenta fue la que más quise y vivía en la Costa Brava en Cataluña.
La tienda estuvo en Falucho 259 hasta el 1 de mayo de 2000. Desde ese día funciona enfrente. Ahí empezó la historia que hoy se convirtió en un libro.
--El día que inauguramos nos llenaron la entrada de plantas. Entonces se me ocurrió una idea: puse una pizarra y anoté una frase positiva. Y me prometí que lo iba a hacer todos los días.
Pero la frase no funcionó.
--La gente no le prestaba mucha atención.
Bernardo le buscó la vuelta. Comenzó con pensamientos que surgían de las historias que le contaban los clientes.
--Ahí sí. Algunos me decían "che, no me das lo que escribiste ayer. Me contó mi vieja que estaba bueno". Pero no se los podía dar, ¡si no los había anotado...!
Entonces, Bernardo comenzó a registrar sus frases en cuadernos. Sobre uno de los placares de su oficina hay varias cajas. Las baja y las abre: los cuadernos guardan casi todas las frases desde 2004, una por cada uno de los días en los que abre la tienda Costa Brava.
Después de vivir en el barrio Rosendo López y en Maipú al 2300, Bernardo se mudó a Falucho 238. Tiene su casa detrás de la tienda. Se levanta, toma un vaso de leche de alpiste y a las 7 se va para el local. En poco más de 20 minutos escribe la frase del día.
--Después la miran mi mujer y las chicas de la tienda, que siempre me hacen alguna corrección.
Bernardo dice que las frases "pueden ser charlas con clientes que me despertaron un pensamiento, algo sobre alguna película que me dejó algo... Siempre algo positivo".
De tantas frases que escribió surgió la idea del libro.
--Seleccionamos las frases con la profesora Elsa Calzetta. Estuvimos varios meses a 3 horas diarias, 3 veces por semana.
La idea de Bernardo fue juntar 366 frases.
--Fuimos poniendo una para cada día del año. Es un libro que podés abrir y leer la frase para ese día: seguro que va a decir algo que te llega.
--¿Probamos?
--Dale.
--¿Qué día cumple los años, Bernardo?
--El 20 de enero.
--A ver qué se le ocurrió: "Recordando mi niñez y de ahí toda mi historia, reconozco que lo que creía que debería ser, o las cosas deseadas nunca se me dieron y siempre se desarrollaron bien distintas a mis sueños.
"Hoy comprendo lo importante que ha sido aceptar esos cambios que me enseñaron a ser el creador de lo que hago. Lo ocurrido, lo que a veces pareció muy duro, me fortaleció en este viaje de vivir. Hoy doy gracias por todo lo que soy".
El aula de la escuela 16
La tienda Costa Brava funciona donde estaba la escuela 16.
--Acá, en el salón, estaba una de las aulas. Y en donde tengo la oficina era la dirección --cuenta Bernardo.
En el salón de la tienda hay 2 grandes carteles con los nombres de los 75 primeros alumnos.
--Cuando estábamos construyendo la tienda pasaban los exalumnos y me pedían que no tirara las paredes o me pedían un pedazo. Entonces el arquitecto, Omar Palma, me sugirió conservarlo lo máximo posible. Y por eso quedaron en pie las mismas paredes.
Precio
60
pesos cuesta La pizarra de la tienda Costa Brava. Se puede comprar en las librerías Henry y Agencia Sur.