La torre de Babel bahiense
A los 65 años Horacio Bartolucci dice que está de vuelta. Dejó de ser visitador médico hace unos años. Entonces, su curiosidad y el tiempo libre lo desembocaron en el instituto de Saavedra 384. Eligió chino.
--Me dio un poco de curiosidad --dice Horacio.
Pero no fue la única razón.
--Cuando hace unos años escuché al ex presidente (Néstor) Kirchner decir que iba a ser un negocio de 20.000 millones de dólares con los chinos pensé: Y... si me quedo sin trabajo quizás pueda ser taxista de algún grupo de empresarios, ja, ja, ja.
Horacio no es el único del instituto que se decidió por un idioma oriental. Gastón Turner, de 33 años y Gonzalo Bascal, de 20, estudian japonés.
--Siempre me gustó y entré un poco por la cultura animé (dibujos e historietas japoneses) --dice Gonzalo, quien también se dedica al dibujo.
Gastón dice que lo hizo por curiosidad.
--También vi que estudiar japonés me podría dar una salida laboral y además siempre estuve interesado por la cultura japonesa --dice. Por ahora sigue trabajando como empleado de comercio.
Una de las compañeras de Horacio es Verónica Iglesias. Tiene 23 años y estudia periodismo. Siempre quiso saber chino y cuando estudiaba en la universidad estuvo cerca. El proyecto se cayó. Pero ahora lo reencontró.
--Creo que es importante para mi profesión de periodista. Si algún día me toca hacer una nota sobre la cultura china estaría bueno y creo que entendería más sabiendo su idioma.
Hasta el chino y el japonés puede ser... Pero estudiar árabe, ¡árabe!...
--Me gustó porque es raro. Un día encontré un folleto, llamé y vine --dice Natalia Alos, de 28 años.
Cuando dice Alos, la pregunta es inevitable.
--¿Elegir árabe tiene algo que ver con tu apellido?
--No tengo muy claro de qué origen es, pero dicen que es de la rama de los turcos que estuvieron en España.
Para Natalia hay un tema con los idiomas. Estudia griego en la universidad, carrera que eligió después de dejar la ingeniería química, y durante mucho tiempo se negó a seguir el idioma que eligen todos: inglés.
--Mi abuela es galesa y en casa siempre se hablaba en inglés y en galés, así que creo que me renegué un poco y preferí estudiar otra cosa, pero bueno, a los 16 empecé inglés. Pero me acuerdo de haber dicho "por qué inglés, porque lo estudian todos... Yo voy a estudiar otra cosa".
Otras letras.
Tanto el japonés, como el chino y el árabe tienen algo en común para los occidentales: su grafía es distinta. Y suma otra dificultad para los que se le animan.
--Se me complica porque para los chinos la caligrafía es un arte. Ellos hasta tienen un orden para los trazos --dice Verónica.
--¿Cómo?
--Claro... Cuando se dibuja una letra, en realidad se llaman ideogramas, hay que respetar el orden para hacerlo... Digamos primero va un palito, después otro y así...
Horacio dice que no lo ve difícil.
--Aunque es cierto que hasta para escribir un diálogo corto tardás un ratito más. Pero la manito se te va acostumbrando.
Gastón dice que en el japonés ve más complicada la lectura.
Gonzalo, que estudia lo mismo, se pone a prueba.
--Leía en japonés y lo mismo en francés --otro de los idiomas que domina-- para ver si lo entendía. Practico bastante con eso.
La china Mónica.
Tras la charla llegó el momento de las fotos. Parecía que los profesores quedaban un poco ajenos en la charla informal. Pero hubo desmentidas y confirmaciones sobre esa teoría.
--Mónica (la profesora de chino) ya entiende los chistes. En cambio Ikuko (la de japonés) se queda un poco afuera --dice, entre risas, Mariana, la directora del instituto.
--¿Cómo es que te dicen Mónica?
--Sí porque cuando vine acá me puse ese nombre.
En realidad Shu ya se había cambiado el nombre cuando vivía en China.
--¿Cómo fue eso?
--Allá me llamaba Celina. Trabajaba en Carrefour y el gerente nos hizo cambiar los nombres chinos a nombres occidentales porque a él le costaba llamarnos en chino. Yo quería llamarme Mónica, pero ya lo había elegido una compañera, así que cuando vine acá me lo puse.
MAXIMILIANO PALOU
Los profes
* Abdelali Rezki
Marroquí
35 años
"Estoy en Bahía desde la Navidad del año pasado. Vinimos con mi mujer (bahiense) y nos quedamos. Tiré curriculums en varias empresas. Por ahora trabajo enseñando árabe y francés".
* Ikuko Otsuka
Japonesa
42 años
"Vivo en Bahía desde hace 3 años. Con mi marido (oriundo de Guaminí) vivíamos en Japón y nos vinimos. Los que me conocían me empezaron a pedir que enseñe japonés. Entonces me contacté con profesores en Buenos Aires y empecé".
* Shu Chuan Wang
China
36 años
"Estoy en Bahía desde hace 11 años. En China nuestra familia se mueve en bloque, así que cuando el mayor se jubiló nos decidimos a venir a la Argentina buscando un cambio de vida. Era ama de casa, pero me decidí a estudiar y empecé a dar clases".