Senderos de dignidad

13/9/2020 | 06:00 |

"La esencia misma del pensamiento liberal se integra con un concepto de carácter filosófico y de organización social." Escribe Ernesto Tolcachier.

   Inmersos en la pandemia virósica y la cuarentena impuesta por nuestros gobernantes, todo es impredecible . ¿Hasta cuándo durara esta  difícil vivencia? A la grave situación sanitaria se suma un acentuado  subdesarrollo económico en una caótica situación social emergente de un sistema decadente que conduce invariablemente a la pobreza… Las utopías de cambio son contrarrestadas por una enfermedad del germen  con las consecuencias del estatismo y el populismo desenfrenado.

   Las esperanzas se reducen al mesianismo de un caudillo  fascinado por la posibilidad de encontrar  una salida providencial. Pero como muy bien lo expresa el célebre historiador inglés Isaiah Berlin, “lo único que cuenta es la historia”.

   Asistimos a formas de oscurantismo moderno,  a un sistema ideológico colectivista, de coacciones y servilismo  impuestas por personas adictas al poder con pulsiones megalomaníacas que nos condujeran irremediablemente al empobrecimiento, a la indigencia, inseguridad, desempleo, recesión, ocupación de tierras, hartazgo social.

   Su acumulación conduce a padecimientos demasiado prolongados para los ciudadanos. Y el estancamiento sustentado en la repetición de errores.

   Mientras tanto, nuestras autoridades siguen privilegiando el conflicto sobre el diálogo.

   La desconfianza de buena parte de la sociedad se traslada a las instituciones de la República y sigue estando en rojo. Personalidades carismáticas y absolutistas inoculan el fanatismo de la gente, alimentando odios y resentimientos. 

   Para sus  fines, el caudillo prepotente e infalible brega incansablemente para la devastación de las instituciones que garantizan la democracia,; su anhelo de perpetuación en el poder y  la hipocresía sin limites en su accionar. Ahora, desde el poder consumado, se trabaja para clausurar las rutas del pensamiento crítico, de la iniciativa individual, de la decencia y el imperio de la ley. No cesan los intentos de convertir a los legisladores en un grupo de obsecuentes y a muchos dé los jueces y fiscales en siervos. 

   Quienes  queremos un país distinto, rechazamos el fanatismo y el rencor como sistemas de coexistencia. En cambio, exaltamos la libertad de elección del hombre.

   Los grandes pueblos  prósperos de mañana son aquellos que tengan la cultura del individualismo y sepan transformar esa cultura en  prosperidad. Respetuosa de la filosofía liberal, fundada en una concepción del hombre eterna y universal con un modelo social, en que cada uno, sin dejar de ser lo que es, pueda desarrollar lo mejor de sí mismo, expresado en su creatividad y su libertad de elección

   La esencia misma del pensamiento liberal se integra con un concepto de carácter filosófico y de organización social, mucho más amplio que la estrecha noción de un partido político.

   Un sistema de valores fundado por dos pilares básicos que son la democracia y el capitalismo, dos conceptos de  suma importancia, para ser tenidos en cuenta en estos momentos de  incertidumbre.  En estas circunstancias, es imprescindible  la contribución de ideas de reconstrucción a través de conceptos  claros y precisos de restauración de una Argentinas  real y posible. En mi celebración, un brindis por un cambio cultural que nos conduzca a una Argentina ética, potente y ejemplar.

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