Olimpo, complicado: la fecha libre, el fin de un récord y una “Guillemanía” que se tornó adictiva
El aurinegro sacó 1 de los últimos 6 puntos y su chance de clasificar en el Nonagonal B del Federal A se llenó de incertidumbre. Quedó en el segundo lugar de la tabla, el finde descansa y en la programación de cierre visita al líder, Alvarado de Mar del Plata.
Egresado del Instituto Superior en Ciencias de la Comunicación Social. Cronista de la sección Deportes de La Nueva. desde el 9 de octubre de 1995, especializado en fútbol. Entre 2002 y 2018 cubrió a Olimpo en Primera división. Trabaja en televisión y radio. Además, integró el equipo periodístico de "El Diario del Mundial", que se emitió en La Nueva Play.
La tabla de posiciones del Nonagonal B se puso “heavy”, Olimpo dejó de ser el puntero y Alvarado tiene todo a disposición para quedarse con el N° 1.
Con los dos puntos que perdió ayer en el 1-1 ante Cipolletti, el aurinegro se complicó solo, porque el próximo fin de semana tiene fecha libre y sus posibilidades de clasificar entre los 4 mejores del grupo que irán por el primer ascenso no son tan concisas como hace dos o tres partidos atrás.
Si el líder Alvarado, que le lleva 2 puntos de ventaja, le gana a Cipolletti en la jornada que viene, asegurará el sitial de privilegio sin depender de otros resultados. Y justamente el “Torito” marplatense recibe al conjunto olimpiense en la jornada de cierre.
Si el de Bahia consigue los tres puntos en la Feliz, llegará a 15 y clasificará, caso contrario dependerá de cómo le vaya a los que vienen atrás: Atenas de Río Cuarto (10 unidades), Kimberley, Villa Mitre y Cipolleti, estos tres con 9. En los cálculos no entra Argentino de Monte Maiz, porque si gana en la fecha que viene se va a 11, pero en la última tiene descanso, así que, por fixture, no podrá alcanzar o sobrepasar la línea de Olimpo.
El domingo, Atenas y Kimberley enfrentan a los dos últimos de la zona (Juventud Antoniana y Huracán LH), que ya están condenados a la Reválida. De ganar, uno lo superaría y el otro lo equipararía.
Lo mismo puede suceder si Villa Mitre (visita a Argentino de MM) y Cipo (es local ante Alvarado) salen victoriosos, una situación que dejará a Olimpo en “jaque” con su clasificación. En ese caso estaría obligado a ir a triunfar en Mar del Plata en la clausura de este mini-certamen.
Más allá de su espíritu de clasificación, de depender de sí mismo en el último cotejo y de agarrar o no la calculadora, el mayor problema de Olimpo es Olimpo mismo. Las situaciones de gol las genera, pero no las convierte. Los centrodelanteros que pone en cancha están peleados con su olfato de artilleros y a veces hasta da una cierta sensación de que, colectivamente, con el 1-0 se suele conformar.
Tras la igualdad con Cipo, en zona de plateas algunos hinchas se fueron refunfuñando: “Mungo (el DT) hace los cambios tarde”, aunque ese no es el problema, más allá de que en la víspera terminó con dos extremos (Espejo y Coacci), un enganche (Guille) y dos puntas (Ibarra y Fede González) y, a espaldas del único volante central (“Pipa” Fernández), dejó espacios para que Andrés Almirón, el 8 del rival, tenga libertad y tiempo para sacar el zapatazo que terminó colándose en el arco de Lungarzo para el 1-1 definitivo.
Yo observo otro tipo de contratiempo en el equipo. Y cada vez más recurrente. Desde hace varios encuentros, Olimpo es “Guilledependiente”. A veces no sé si alrededor del 10 piensan “que este nos salve”, o la realidad pasa por el lado más débil, que el ex compañero de Lautaro Martínez en Racing no tiene con quien asociarse o no encuentra a ese compañero que lo entienda y que comparta el mismo lenguaje futbolístico que él.
Ayer hubo dos ejemplos muy claros, y fueron en dos contras. Vamos a la primera, a la de la etapa inicial: en una corrida apareado con dos defensores rivales, Guille amagó a patear y se la sirvió a Susvielles, que solo frente al arquero le tiró una “masita” al arquero Crespo.
La segunda, en el complemento: perfilado de zurda, dentro del área y con la posibilidad de fusilar al 1 visitante, la tocó al medio para la solitaria entrada frontal de Olivera, quien tropezó y se embarulló con el balón.
En las últimas dos presentaciones en el Carminatti, Olimpo superó 1-0 a Kimberley y empató 1-1 con Cipolletti por los goles de Guille, que cuando se viste de “asistidor” jamás puede terminar en sintonía con el receptor.
Un gol que duele
Más allá de la angustia que le genera no estar primero y que el pasaje a los playoffs no lo tenga al alcance de la mano, en el compromiso contra el elenco rionegrino a Olimpo se le terminó un récord que alcanzó a los 1112 minutos sin recibir goles en condición de local.
Ese fue el tiempo que Juan Pablo Lungarzo mantuvo su arco imbatido en el Carminatti, desde el tanto que le marcó Santiago Gutiérrez, el 16 de noviembre del año pasado, hasta ayer, que Almirón convirtió un “golón” a los 34 minutos de la segunda parte y desde, aproximadamente, 35 metros.
Es decir que pasaron 293 días desde aquella conquista del “Sapito” con la casaca de Douglas Haig (a los 11 minutos del complemento), que por la revancha del “mata-mata” de la Reválida ganó 1-0 en Bahía y eliminó a Olimpo de la competencia (había sido 5-0 en Pergamino).
La “Mungoneta”, que se armó con lo mejor que había en el mercado antes del comienzo de este Federal A, no atraviesa su mejor momento. Mejor dicho, está en el momento más preocupante y de mayor incertidumbre de la temporada.