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El día del hincha de River, el honor eterno a Angel Labruna y el “robo” del gol en cancha de Olimpo

Su hijo Omar dirigió al aurinegro en la temporada 2005-2006 y siempre contó que su padre, máximo ídolo millonario, se quejó por lo que sucedió la noche del 14 de diciembre de 1944.

Su hijo Omar me lo suele recordar: “Mi papá fue varias veces a jugar a Bahía pero siempre me contaba lo mismo, que en un partido muy  particular, que creo terminó 7-6, un árbitro bahiense le ´robo´ un gol. No se acuerda de los que hizo, sino del que no le dieron; mi viejo era así”.

Hoy River celebra el Día Internacional del hincha “Millonario”, en honor a su máximo ídolo y goleador, Angel Amadeo Labruna, nacido en el barrio de Palermo el 28 de septiembre de 1918 (estaría cumpliendo 108 años).

El “Feo”, como lo apodaban, vino en siete ocasiones a nuestra ciudad defendiendo la camiseta de River, pero nunca se retiró tan enojado del campo de juego como la noche del 14 de diciembre de 1944, en el cotejo que, para muchos, fue el más emotivo de la historia entre un seleccionado de la Liga del Sur y uno de los clubes grandes del fútbol argentino.

“Se mataron a goles”, describió la crónica de La Nueva Provincia, haciendo hincapié en la reacción de la delantera visitante, la famosa “Maquina” con nombres que salían y salen de memoria: Muñoz , Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau.

Cuando el combinado local ganaba 6-4, apareció Labruna en su máxima expresión, marcando tres tantos seguidos para dar vuelta el score: 7-6.

Ahora, Angelito se quejó de que en planilla no le dieron una conquista en el primer tiempo, que señaló casi abajo del arco tras tiro cruzado de Moreno, quien finalmente “ligó” el gol en la anotación arbitral.

En ese mismo año, pero en temporada de verano, el 5 y el 8 de enero, River enfrentó a dos formaciones liguistas: a la A le ganó 5-0 y a la B 5-1. En ambos encuentros Angel marcó por duplicado.   

Además de ser el máximo artillero riverplatense, es el que más tantos tiene en los Superclásicos, su título de grandeza lo adquirió cuando, como entrenador, cortó la sequía de 18 años sin títulos (entre 1957 y 1975) que llevaba la entidad de Núñez en el plano afista.

En una de las paredes del museo que engalana el decorado del Monumental, una frase reza: "Cuando te pregunten qué es River para vos, pensá qué diría Angelito".

El delantero que desde hace más de una década cuenta con una estatua en la puerta del estadio rojiblanco (ahora acompañada por la de Marcelo Gallardo) dejó inmortalizado el “River es el país menos algunos".

Y otras que lo pintan de cuerpo entero: "Yo cuando entro a River me transformo, me emociono como un chico"; “En el colegio andaba bien, pero pensaba más en River que en cualquier otra cosa" y "Si tuviera que elegir entre River y mi vida, elijo a River, porque River es mi vida"

Ya pasaron apenas unos días del 43° aniversario de la muerte de Labruna (falleció el 19 de septiembre de 1983) y su legado sigue siendo la referencia a la que todos los hinchas de River apelan para reafirmar su identidad. Parte de un linaje que lo conecta con casi toda la historia del club, desde los primeros años del profesionalismo (debutó en 1939) hasta la historia reciente (hizo debutar y formó en Primera a Ramón Ángel Díaz, entre muchísimos otros), Angelito siempre será sinónimo de River.

Uno de sus hijos, Omar (el otro es Angel Daniel), el de la foto, también con pasado futbolístico en River, dirigió a uno de los mejores equipos de Olimpo que transitaron por el mundo de Primera división de AFA.

“Ese plantel estaba muy bien conformado, era ticki-ticki puro, ganamos varios partidos apabullando rivales”, declaró Omar, aún sin entender, como muchos de los aficionados aurinegros que siguieron esa campaña, porqué ese conjunto se fue al descenso después de culminar 12° en el Apertura y 9° en el Clausura en torneos de 20 participantes. Fue por el maldito promedio, porque ese equipo de Labruna sí jugaba bien.

   

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