Bahía Blanca | Sabado, 21 de febrero

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Sierra de la Ventana: condena para un sujeto que abusó de la hija de su pareja

El Tribunal en lo Criminal Nº 1 le impuso al acusado una pena de cuatro años y medio de prisión.

Foto: Archivo LN.

Comportamientos extraños, algunos comentarios a sus amigas y cambios en la conducta reflejaban que una chica estaba atravesando un momento complejo.

A mediados de 2023 la situación salió a la luz, cuando la menor logró contarle a la madre que la pareja de ella aprovechaba los momentos en que estaba trabajando para someterla a manoseos.

Planteando una supuesta situación de juego, el sujeto utilizaba esas circunstancias para tocarla en distintas partes del cuerpo.

El caso fue denunciado por la mujer y a fines de julio pasado el procesado fue detenido por orden de la Justicia en la localidad de Saldungaray.

Recientemente, en el marco de un juicio abreviado, el juez del Tribunal en lo Criminal Nº 1, Hugo Adrián De Rosa, sentenció al hombre a la pena de 4 años y medio de prisión, por el delito de “abuso sexual simple reiterado agravado por la convivencia preexistente con un menor de 18 años de edad”.

Previamente, la fiscal Agustina Olguin, a cargo de la UFIJ Nº 3, y el abogado defensor Valentín Fernández, con la aceptación del imputado, acordaron la calificación legal del caso y la sanción.

Los hechos

Para el juez quedó probado que entre mayo de 2021 y julio de 2023, en una casa de Sierra de la Ventana, el sujeto -no identificado para preservar a la víctima- sometió a una niña que al comienzo de los hechos tenía 10 años de edad.

Los episodios sucedieron en reiteradas ocasiones y cuando la menor estaba sola en el inmueble con su padrastro.

También se estableció que algunas situaciones sucedieron cuando el individuo llevaba a la niña en su vehículo particular.

Llanto y relato

La madre de la menor declaró que tomó conocimiento de los sucesos luego de haber finalizado la relación con el acusado.

Describió que, pese a haberse distanciado, el individuo solía concurrir a la casa para ver a una hija que tenían en común.

Dijo que uno de esos días descubrió que la víctima estaba encerrada en su habitación llorando y había roto una tablet.

Mencionó que le preguntó qué le pasaba y la niña, luego de que el imputado se retirara, le confesó lo que estaba padeciendo.

“Cuando vos te vas y nos quedamos solos, él me empieza a molestar”, le relató la pequeña.

También detalló que su hija le refirió que en alguna ocasión el acusado le dio dinero a la menor tras someterla.

Agregó la mujer que al enterarse confrontó al sospechoso, quien negó los hechos, sostuvo que había sido un malentendido y le pidió perdón a la niña.

“Me enojaba”

La menor declaró mediate el sistema de cámara Gesell y brindó detalles de lo sucedido.

Manifestó que las situaciones comenzaban como una especie de juego, cuando el procesado le lanzaba una ojota y  ella se la devolvía.

Explicó que en esas circunstancia la sujetaba y se producían los tocamientos.

Admitió que en primera instancia pensó que era una cuestión accidental, pero que luego comenzó a repetirse.

Señaló que todo eso “me enojaba” y que comenzó a “tomarle bronca”.

Agregó que a partir de allí cambió su forma de vestirse y pasaba mucho tiempo en su habitación .

Sin fabulación

Una licenciada en psicología que entrevistó a la víctima detalló en su informe que la menor presentó un “relato estructurado, manteniendo una coherencia lógica, brindando detalles específicos de tiempo, lugar y situaciones particulares”.

La profesional indicó además que “no se advierten indicadores de fabulación y la joven puede mantener el eje discursivo durante toda la declaración”.

Una abuela de la chica también describió la forma en que tomó conocimiento de los abusos.

Explicó que un hermano de la víctima le contó y que ésta le confirmó los dichos.

La mujer describió dos situaciones llamativas que advirtió al concurrir a la casa de su nieta y que comprendió cuando le revelaron lo que sucedía.

En una de ellas observó que la menor gritaba y le pedía al acusado que la soltara, mientras que en la restante advirtió comportamientos extraños cuando fue a la vivienda y estaban solos el hombre y la menor.

Por todo ello, el juez consideró probada la responsabilidad del imputado  y le impuso la pena de prisión efectiva. 

Una relación de pareja muy conflictiva

La madre de la menor declaró en la causa y, además de los hechos abusivos denunciados, describió algunas situaciones que debió soportar durante la relación que mantuvo con el imputado.

“Era un controlador. Tuve que cambiar mi forma de vestir, mis amistades, no pude ir más al gimnasio y dejé mi trabajo”, comentó.

Incluso  manifestó ante las autoridades que “sus compañeros sospechaban que él le daba algo aparte de la medicación que ella tomaba”.

Dijo que a partir de esa situación comenzó a sentirse mal y experimentar ataques de pánico.

“Con la psicóloga comencé a darme cuenta de que era todo por su causa y decidí separarme”, aseguró.

 En el mismo sentido se expresó la madre de la mujer (abuela de la víctima) respecto a las características de la pareja.

“Noté que las cosas en la casa de mi hija no estaban bien, había mucha violencia verbal por parte de él”.

“Ella no podía ni siquiera venir a mi casa porque a él no le gustaba, también tuvo que dejar su trabajo para no tener problemas”, siguió diciendo.