Le dicen “Rana”, pero no salta: corre mucho, juega bien y es el “crédito” de Villa Mitre en la local
“Me cargan porque tengo piernas largas, no hay un día que no me inventen un apodo o me comparen con algún personaje”, declaró Diego Avit, lateral-volante del tricolor con cualidades técnicas para dar el salto de calidad a un nivel superior.
Egresado del Instituto Superior en Ciencias de la Comunicación Social. Cronista de la sección Deportes de La Nueva. desde el 9 de octubre de 1995, especializado en fútbol. Entre 2002 y 2018 cubrió a Olimpo en Primera división. Trabaja en televisión y radio. Además, integró el equipo periodístico de "El Diario del Mundial", que se emitió en La Nueva Play.
La puerta del vestuario visitante se abrió y cuando llamé a Diego Avit para la nota post partido, uno de sus compañeros, al que le prometí que no lo iba a mandar al frente públicamente, se anticipó y me hizo reír con una ocurrencia que no esperaba: “Fijate que no es normal, tiene las piernas más largas que el cuerpo”.
Mientras un grupo minúsculo largó la carcajada, el lateral-volante de la local de Villa Mitre, un plantel bien formado y con deseos de lucha infinita en el Clausura de la A liguista, trató de mantenerse serio. Pero no pudo, los gritos no lo dejaron concentrar para poder responder.
“Rana”, “Orejón”, “Caña”, se escuchó antes de activar la grabación de mi teléfono celular.
“No hay un día que no me jodan con las piernas, que seguro duermo parado y no sé qué otras barbaridades más. Ahora, por una foto que vieron en Facebook me cargan por la parada, dicen que me parezco a un flamenco. Y así están, me los tengo que fumar en cada entrenamiento”, afrontó el “Todoterreno” de la banda derecha, de 23 años (categoría 20023), nacido en nuestra ciudad y con pasado profesional en Aldosivi.
Sus primeros escarceos con la pelota los experimentó en la Escuelita de fútbol “Los Azules” (en Villa Rosario), después incursionó en las infantiles de Villa Mitre, pasó por las menores de Bella Vista y en enero de 2017 emigró al “Tiburón” marplatense para jugar en novena división.
“Hice todo el camino de las formativas hasta llegar a la cuarta de AFA, y en mi segundo año en esaa categoría pude debutar en la B Nacional en un partido frente a Atlanta (22 de abril de 2023, derrota de Aldosivi 0-1)”, recordó, mencionando además que esa fue su única presencia en la segunda divisional del fútbol argentino.
--¿Qué pasó después?, porque al poco tiempo te volviste a Bahía.
--Tenía edad para firmar contrato pero me terminaron dejando libre. Nunca pregunté, y tampoco investigué, peor no supe porqué se tomó esa decisión cuando yo era tenido en cuenta por el cuerpo técnico. Fue una cuestión interna del club, pero me avisaron por teléfono y no me gustó. Hubiese querido irme de otra manera, las formas no fueron las correctas ni se puso en práctica el sentido común.
A principio de 2024 regresó a Villa Mitre y esa misma temporada debutó en la Primera de la Liga de la mano del entrenador Leandro Donayevich.
Su gran tranco y esa perfecta lectura del juego lo llevaron a entrenar con la plantilla del Federal A, y en 2026, con la llegada de Diego Cochas como DT, sumó 7 presencias en cancha, una de ellas como titular (3-3 con Sol de Mayo, en Viedma, por la fase regular).
--Despejame la duda: ¿de 4 o de 8?
--Mi puesto natural es de lateral por derecha, pero antes de asentarme en la posición, jugué de carrilero y de extremo. No tengo problemas para hacer la banda, puedo arrancar desde cualquier lado, de donde el técnico disponga. También me desempeñé como marcador de punta y volante por izquierda, no me cuesta el perfil.
De físico trabajado y potencia ilimitada, Diego mantiene la fe en Dios y confía en que lo que pueda llegar en un futuro va a ser a su debido tiempo.
“Todo lo que hago es por Dios, hoy sueño con que otros chicos puedan conocer la obra de Jesús a través del fútbol”, confesó el hijo de Natalia Budassi y Walter, pero que en este momento vive con su abuela Irma.
“Siento que mi fe me puede llevar a jugar a otro nivel y ojalá que así sea, pero pienso en el presente, en seguir progresando y en mantener los pies sobre la tierra”, apuntaló el tercero de los hermanos: Marcelo tiene 27, Rodrigo 25 y Alma, la más chica, 18.
Soltero y sin apuros, tal como certifica, es el fachero del conjunto villamitrense. Al menos peina bien y viste mejor.
“Soy de combinar los colores de la ropa y de arriesgar con alguna pilcha llamativa, aunque algunos de los pibes del equipo no entienden nada y se ríen cuando aparezco, por ejemplo, con un pantalón celeste con manchas negras, que es lo que se usa ahora. Me dicen que me parezco a Woody, el vaquero de Toy Story”, se quejó.
--Me hablaron mucho de una polera antigua.
--Sí, de mi abuela, que me calzaba bien pero para ellos era “Enrique el antiguo”. En un sector del vestuario estamos juntos Barreto, Valeri, Tomi Mángano y Gero Almada, “la banda de los malos”, ja, ja. La pasamos muy bien, nos reímos mucho.
Dedicado exclusivamente al fútbol, no se olvida de su pasado como mozo en un salón de fiestas de calle Saavedra casi España, de haber sido ayudante de Profe en el club Bella Vista o cuando juntó sus primeros “pesitos” dando clases particulares de Inglés.
--Bueno, ¿la Villa clasifica entre los 4 del Clausura?
--Apuntamos a eso, creo que tenemos con qué y hay una gran confianza para llegar a ese primer objetivo.
--Contra Huracán, el domingo en el bulevar, jugaste un gran partido. Te lo quería decir.
--Gracias. Fue un resultado positivo para nosotros, porque enfrentamos al líder del certamen y no estábamos acostumbrados al piso sintético. Cuando a ellos le expulsaron a Brian (Scalco) pudimos hacer algo más, pero nos quedamos sin nafta. Igual estamos ahí, expectantes por ganar dos partidos seguidos y meternos entre los cuatro de arriba.