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Ningún “Cuento chino”: volvió a jugar tras una grave lesión y en Liniers dicen que “vende botines bendecidos”

Franco Torre sumó ayer sus primeros minutos en la mayor del Chivo. Su día arranca a las 5.30 y termina casi a medianoche: Conocé todo lo que hace este pibe de 22 años al que el fútbol le debe una chance a otro nivel.

 

Fotos: Facebook Franco Torres y prensa Liniers

“Es verdad, vendo botines directos de fabrica, los pido en China y en cuestión de días el cliente ya los tiene en su poder”.

A los 22 años, Franco Agustín Torre, una promesa de la Liga del Sur que a principio de este 2026 pasó de Olimpo a Liniers a préstamo, habla sin limites y sostiene que la perseverancia y la lucha diaria son escudos indispensables para poder afrontar “las malas” y los tiempos donde todo se pone cuesta arriba en momentos donde los sueños que tanto lo ilusionan parecen esfumarse en el ligero mundo del fútbol.

“Quiero que este año termine lo más rápido posible”, indicó el talentoso volante bahiense, quien el 1 de marzo, en un partido amistoso frente a Dublin, recibió una patada de atrás que le hizo añicos el tobillo izquierdo.

“Sufrí la rotura de los ligamentos internos y externos y una sindesmosis (tipo de articulación fibrosa en la que dos huesos quedan unidos por una lámina de tejido conectivo denso, ligamentos o una membrana interósea, sin cartílago ni cavidad articular de por medio) de tibia y peroné, lo mismo que le pasó a Tomás Aranda, jugador de Boca”, explicó el creativo que se siente cómodo como enganche o mediapunta.

Ayer, “Pipi” debutó oficialmente en la Primera local del Chivo en el 1-0 sobre Sporting, tras llegar proveniente del aurinegro con 4 goles y 2 asistencias en la temporada 2025.

“Venía de jugar dos partidos en Reserva y recién ahora puedo decir que estoy bien, entero físicamente y entrando en ritmo de competencia”, adelantó quien también acumula 2 compromisos con el albinegro en la edición anterior del Regional Amateur, ambos en enero pasado frente a Atlético Ayacucho por los cuartos de final del certamen que hoy tiene a Huracán como firme candidato al ascenso.

“Me hicieron un montón de estudios y no sabían que afección tenía, hasta que el médico especialista Nicolás Ramallo dio en la tecla y me operó el 21 de abril. El miedo me superaba, aunque salió todo bien”, contó quien arribó a Olimpo (menores de AFA y Reserva y Primera local) después de dar sus primeros pasos con la redonda en la Escuelita del club Tiro Federal.

El 6 de marzo de 2022 cumplió con su primer encuentro en la mayor del olimpiense (derrota 1-3 frente a Sporting en el estadio Carminatti) y estuvo a punto de llegar a las 100 presencias: tiene 98 y el año que viene, de no renovar con Liniers, debe volver a la entidad que es dueña de su pase.

Pero en estos casi 10 meses que estuvo inactivo, tratando de superar el mal trago, sucedió lo inesperado, porque de golpe y porrazo los fantasmas volvieron a aparecer.

“Cuando empecé a entrenar, en el primer impacto con la pelota, se me inflamó el talón de Aquiles y otras vez a esperar. Y hace 20 días, un desgarro en el recto anterior de la pierna derecha me amargó la existencia. No quería salir de mi casa y fueron tiempos de reflexión”, acotó el chofer del correo argentino que cumple con repartos de cartas y encomiendas en diferentes ciudades y localidades de nuestra región.

--Ehhh… ¿no habrás pensando en largar todo?

--No, solo quiero que termine este año.

--Aunque con los botines no te va nada mal.

--No, aparte no sé si te comentaron que vendo botines (de todas las marcas) bendecidos, cada vez que alguien me compra convierte goles. Sino preguntale a Colmenares (Nahuel, de Olimpo), que adquirió unos “timbos” flamantes que patean solos y ya lleva 17 “pepas” en la temporada (es el máximo artillero de la B liguista).

--¿Hay más ejemplos?

--Claro, Joaquín Vidal, también de Olimpo, me compró y metió 3 goles en el Clausura, lo mismo que Chamorro (Enzo), que adquirió unos nuevos y en el partido que los estrenó “mojó”.

En Liniers lo cargan con su poco apego al trabajo (un compañero lo bautizó con maldad “Conejo Negro”, porque ni los magos lo hacen laburar), aunque él aclara que curtió su carácter y aprendió lo que es la responsabilidad después de ser empleado de su padre (Víctor) en el mismo taller de chapa y pintura que funciona en la casa que ambos comparten en el barrio Avellaneda.

--Si los botines llegan desde China, ¿cómo te manejás con el idioma a la hora de hacer un pedido o un reclamo?

--La fabrica es muy seria y cuando comprás tenés que hablar con un chino que directamente te atiende por llamada o whatsApps. No entiende español y solo te comunicás en inglés, pero hasta ahí. Por eso estoy estudiando el idioma de ellos para, por lo menos, saludar y pedir lo que necesito…(risas).

Su día empieza a las 5.30 y rara vez vuelve a casa para el almuerzo, porque del correo se va a entrenar, cuando sale del club “atiende” a la clientela y tipo 23 regresa para cenar e irse a dormir.

--¿Por qué “Pipi”?

--Porque cuando era más chico y estando en Olimpo saludaba a todos con un “¿Qué hacés Pipi?”, era como el “Hola rey” o “¿Cómo andas máquina?”. Y me quedó para siempre.

--¿Vas a seguir en Liniers?

--No sé. No hay nada hablado y tampoco tengo nada definido. Por el momento quiero sumar acción y minutos, ver si antes de fin de año puedo volver a mi nivel. Si no se da de continuar, retornó a Olimpo, que está haciendo una campañón en el ascenso.

   

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