"Primero tenés que saber qué hay que hacer": analizan obras en la costanera de Monte Hermoso
El próximo martes habrá una reunión entre autoridades, vecinos y representantes de la Universidad Nacional del Sur.
La necesidad de encontrar una solución duradera para el sector más afectado de la costanera de Monte Hermoso será el eje de la reunión prevista para el próximo martes, de la que participarán autoridades municipales, representantes de la Universidad Nacional del Sur y vecinos de los inmuebles ubicados frente al mar.
Pablo Rueda, desarrollador inmobiliario y uno de los involucrados en la discusión, explicó que la intención es que cada edificio pueda estar representado para conocer las alternativas que se analizan, escuchar las propuestas y aportar opiniones.
Según señaló, una de las cuestiones centrales será determinar qué tipo de obra necesita el sector, particularmente en los 600 o 700 metros que sufrieron mayores daños durante los últimos temporales.
"El cerco natural desapareció, la tormenta de mayo se llevó puesta la rambla de madera y la de ahora se llevó la de hormigón... si uno no hace nada, se va a llevar puesta la calle y después los edificios", resumió Rueda en diálogo con Panorama, por LU2.
“Primero tenés que saber qué hay que hacer, después cómo y cuándo”, agregó. Y planteó que recién después de definir el proyecto podrá establecerse su costo y el esquema de financiamiento.
Entre las alternativas mencionó distintas posibilidades, desde estructuras de hormigón con pilotes hasta soluciones con piedra u otras intervenciones. También diferenció entre propuestas “blandas” y “duras”: las primeras, según su interpretación, no lograron resistir los últimos temporales, mientras que entre las segundas mencionó estructuras similares a las existentes en la zona de La Goleta.
Rueda recordó que en el sector donde se encuentra su edificio años atrás existían tamariscos y médanos que funcionaban como una defensa natural. “Con las construcciones decidieron sacar los tamariscos”, señaló, y sostuvo que el crecimiento edilicio terminó modificando las condiciones originales del frente costero.
En cuanto al financiamiento, todavía no existe una cifra definida. Rueda mencionó que se han escuchado estimaciones que van desde 700 hasta 5.000 dólares por propietario, aunque aclaró que todo dependerá del proyecto y de cuánto puedan aportar los distintos niveles del Estado.
Como ejemplo, calculó que en su cuadra hay unos 100 departamentos frente al mar y planteó la posibilidad de que cada propietario aportara alrededor de 1500 dólares. También consideró que deberían analizarse aportes municipales y provinciales, además de una eventual participación de los privados.
Finalmente, Rueda reconoció que el desarrollo urbano sobre el frente costero también forma parte del problema actual. Recordó que décadas atrás existía una franja de playa mucho más ancha y que posteriormente comenzaron a levantarse edificios en sectores donde había tamariscos.
“Eso no se tendría que haber hecho”, admitió al referirse a aquella expansión urbana sobre el frente costero.