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"Si alguna vez me cruzás por Bahía...": Fito Páez y una maravillosa noche en la ciudad

El rosarino se presentó este jueves en el Predio de la FISA ante una multitud, después de más de una década sin tocar en Bahía Blanca.

Fotos: gentileza Fito Páez oficial

Pasaron más de 11 años desde aquella noche en el Teatro Don Bosco en la que Fito Páez dejó Bahía Blanca con un puñado de canciones todavía resonando en la ciudad. Anoche volvió, pero esta vez no hubo teatro ni cercanía de butacas: hubo un escenario enorme en el Predio FISA, una multitud delante y casi dos horas y media de música para recuperar una relación que llevaba demasiado tiempo en pausa.

Fito salió a escena y, rápidamente, quedó claro que el reencuentro no iba a necesitar demasiadas explicaciones. Las canciones se encargaron de hacerlo.

El Sale el Sol Tour 2026 —con la presentación de su nuevo álbum Shine— había sido anunciado como una nueva etapa artística, con versiones inéditas, nuevos arreglos y una selección de temas pensada para revisar su propio repertorio desde otro lugar.

El regreso de Páez a la ciudad fue posible gracias a Open Show, la plataforma que viene trabajando para traer a la ciudad a grandes artistas, músicos y bandas de distintos géneros.

Aquí, entonces, el pasado tuvo un peso enorme. Pese a que la noche comenzó con "Las fuerzas armadas del amor", cerca del noventa por ciento del repertorio estuvo compuesto por canciones clásicas.

Hubo apenas un puñado de temas nuevos, que encontraron su lugar entre una lista que recorrió distintas etapas de la carrera del rosarino. Y allí apareció una de las particularidades de la noche: buena parte de esas canciones ya habían sonado en la ciudad en 2015.

Once años después, el público volvió a cantar varios de aquellos mismos temas. "11 y 6", "Al lado del camino", "Circo Beat", "Ciudad de pobres corazones", "Dar es dar", "Mariposa tecknicolor" y otros clásicos forman parte de ese repertorio que Páez lleva décadas construyendo y que, anoche, volvió a funcionar como una especie de memoria colectiva.

No hizo falta demasiado. Alcanzaban los primeros acordes para que miles de voces se adelantaran a la suya.

Es que hay canciones que hace tiempo dejaron de pertenecerle exclusivamente a Fito. Fueron incorporándose a distintas generaciones, atravesaron adolescencias, parejas, viajes, amistades, separaciones y momentos familiares. Y cuando vuelven a sonar en vivo, ya no se escucha solamente al músico que las escribió, también aparece todo lo que cada espectador cargó con ellas durante los años.

Por eso el recital tuvo algo de reencuentro personal y colectivo. Para algunos, fue volver a escuchar en vivo canciones que forman parte de su vida. Para otros, fue descubrirlas por primera vez frente a un escenario. Y para todos, la oportunidad de comprobar que esas composiciones siguen teniendo una capacidad intacta para levantar a una multitud.

Fito, Bahía y la canción improvisada

Pero hubo algo que no estaba en el repertorio: Bahía Blanca.

En distintos momentos de la noche, Páez se permitió salir de la estructura e improvisar. Las letras conocidas se transformaron por unos segundos para incorporar referencias a la ciudad, con guiños que provocaron inmediatamente la reacción del público.

Así, por ejemplo, deslizó un sutil "si alguna vez me cruzás por Bahía, regálame tu beso y no te aflijas...", cuando entonó "Al lado del camino".

Entonces apareció otro Fito, el músico que puede tener un espectáculo cuidadosamente diseñado, con una puesta concebida especialmente para esta gira, pero que todavía conserva el impulso de correrse del guion cuando encuentra una oportunidad.

La gira, de hecho, fue concebida como un espectáculo nuevo, con una puesta a cargo de Sergio Lacroix y una banda integrada por músicos que acompañan a Páez en esta etapa. Pero anoche hubo momentos en los que todo eso pareció quedar en segundo plano.

El recital se extendió durante casi dos horas y media. Tiempo suficiente para pasar de la euforia de los grandes hits a momentos más íntimos, de las canciones nuevas a las composiciones que el público conoce prácticamente de memoria, del Fito de los grandes escenarios al músico que se sienta frente al piano y deja que la canción tome el control.

El resultado fue un show extenso, intenso y, sobre todo, reconocible.

"Gracias a todas las personas que compartieron con nosotros esta noche de emociones y música aquí en Bahia Blanca!…fue un inmejorable arranque de gira argentina!…hay algo que no se puede explicar y está en nuestros corazones… el tiempo, las palabras y la música que nos enlazan en un para siempre improbable y deseado…eso sentí fuerte esta noche aquí… noche vibrante donde renové votos de amor atraves de tantos años volviendo a mi querida Bahia Blanca! Un abrazo infinito en nombre de mi colectivo zarpeti ambulante y mío!", escribió el músico en sus redes sociales.

Más de una década después, el reencuentro finalmente ocurrió. Y aunque el escenario, la puesta y algunas de las canciones hayan cambiado, hubo algo que permaneció intacto: la conexión entre Fito y su público. Después de 11 años, el músico volvió a Bahía Blanca y, esta vez, fue la ciudad la que le cantó a él.

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