Bahía Blanca | Sabado, 17 de enero

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Cáncer de tiroides: un proyecto de la UNS procura evitar cirugías innecesarias

“El objetivo es desarrollar un protocolo que determine biomarcadores diagnósticos y predictivos”, sostuvo el Dr. Alejandro C. Curino, profesor e investigador de la UNS-Conicet. Será un aporte para el Hospital Municipal.

“Estimamos tener resultados de ensayos preclínicos en dos o tres años”, dijo el Dr. Curino. / Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva y Prensa UNS

“Se trata del desarrollo de un protocolo para determinar biomarcadores diagnósticos y predictivos, entendiendo que los marcadores son moléculas relacionadas con el desarrollo del tumor que nos indican cómo va a progresar. Esto es fundamental, ya que le permite al oncólogo definir la mejor estrategia terapéutica para cada paciente”.

La declaración corresponde al Dr. Alejandro C. Curino, profesor de biología celular y de biología del cáncer en la Universidad Nacional del Sur (UNS); investigador principal del Conicet y ex presidente de la Sociedad Argentina de Investigación Clínica (2020-2021).

La referencia es respecto de un proyecto de la UNS que permitirá un aporte de 19,1 millones de pesos para la investigación, aportados por el Consejo Federal de Inversiones (CFI) a través del Fondo de Innovación Tecnológica de la Provincia de Buenos Aires (FITBA).

En este caso, la institución beneficiaria (adoptante) será el Hospital Municipal de Agudos Leónidas Lucero de nuestra ciudad, a través del Servicio de Cirugía de Cabeza y Cuello que dirige el Dr. Sergio Recio.

De manera más específica, el proyecto busca resolver un problema crítico en la práctica médica actual relacionado con la estratificación (la clasificación por grados de avance) de esta enfermedad. Los puntos clave de este objetivo son:

Células de cáncer de tiroides cultivadas en el laboratorio de la UNS.

—Identificar el comportamiento del tumor: los biomarcadores son moléculas que permiten predecir cómo va a progresar un tumor y si tiene el potencial de generar metástasis (invasión a otros órganos), lo cual es la principal causa de fallecimiento por cáncer.

—Diferenciar pacientes en estadios intermedios: actualmente, existen dos grados intermedios en la clasificación del cáncer de tiroides, donde no se puede determinar con certeza si será agresivo o no.

—Evitar cirugías innecesarias: debido a que hoy no existe una forma precisa de identificar qué pacientes en esos grados intermedios empeorarán, la práctica común es operar a todos por prevención.

La bióloga Karen Schweitzer realizando experimentos en el laboratorio.

“El proyecto busca usar marcadores moleculares para diferenciar quiénes requieren cirugía y quiénes no, evitando que una parte de la población sea sometida a intervenciones quirúrgicas sin necesidad real”, agregó Curino.

—Optimizar las estrategias terapéuticas: al contar con estos indicadores, el oncólogo puede definir con mayor precisión qué tipo de tratamiento aplicar según el caso particular (mejorando la eficacia del sistema de salud).

Cómo predecir el futuro

—Dr. Curino, ¿por qué es importante predecir el comportamiento de un tumor?

—Porque nos permite saber, por ejemplo, si dará metástasis, que es la invasión de otros órganos por células cancerosas. Aunque hoy las terapias están muy avanzadas, el proceso metastásico sigue siendo la causa principal de fallecimiento por cáncer, por lo que identificar esta capacidad de forma temprana es vital.

—El proyecto surge de una necesidad detectada por médicos locales. ¿Cómo fue ese proceso?

—Exacto. Médicos del Hospital Municipal se acercaron al laboratorio con un problema de estratificación. En el cáncer de tiroides hay grados intermedios de diagnóstico donde no se puede saber con certeza si el tumor progresará a uno más agresivo o no. Ante la duda, actualmente se opera a todos los pacientes, pero hay un porcentaje que es sometido a cirugía sin que sea realmente necesario. 

—En cuanto a los tiempos de la ciencia, ¿cuándo podrían verse resultados aplicables a los pacientes?

—Estimamos tener resultados concretos en lo que se llama ensayos preclínicos en dos o tres años.

La Dra. Georgina Coló observando células tumorales al microscopio.

“Nosotros desarrollamos el protocolo; por ejemplo, determinar qué cantidad de una molécula hay en la célula y qué significa, pero luego la aplicación generalizada o la creación de un kit diagnóstico depende de una estructura posterior que involucra al Estado o a empresas privadas, tal como ocurrió con los kits durante la pandemia”.

—¿Qué papel juega la tecnología moderna, como la inteligencia artificial, en estas investigaciones?

—La IA es una ayuda diaria relevante, especialmente en la búsqueda bibliográfica y el resumen de trabajos publicados. También en la bioinformática, ya que nos permite consultar bancos de datos de pacientes de todo el mundo para comparar y ampliar nuestros resultados.

—¿De qué manera los afecta la actual situación de financiamiento para la ciencia?

—Estamos teniendo serios problemas. El Gobierno nacional anuló subsidios que ya habían sido otorgados tras procesos de evaluación por pares.

El actual equipo del laboratorio: Eliana Alonso (de izq. a der.), Julia Ferronato, Exequiel Alonso (at.), Agustina Ibarra, Alejandro Curino, María Marta Facchinetti, Karen Schweitzer, Valentina Clemente (at.), Georgina Coló, Lucía Fernández Chávez (at.), Guillermina Gallardo y Eugenia Fermento.

“La situación llegó al punto en que, junto a la Dra. María Marta Facchinetti, empezamos a usar nuestro propio sueldo para que los becarios pudieran terminar sus tesis y no se cortara la carrera de investigación. Por eso el reciente subsidio otorgado por la Provincia de Buenos Aires es como una lluvia en el desierto (sic); es lo que nos permite seguir trabajando hoy”.

—¿Cuál es el mensaje para quienes hoy transitan esta enfermedad?

—De esperanza, porque existen tratamientos muy buenos para el cáncer de tiroides. Lo que nosotros buscamos es refinarlos: evitar tratamientos innecesarios cuando no se requieren. No estamos inventando la existencia de marcadores, pero sí trabajando para predecir el futuro del tumor y aplicar la terapia justa.

El aporte de los fondos provinciales

Por un total de 100,3 millones de pesos, los recursos económicos para la investigación son aportados por el Consejo Federal de Inversiones (CFI) a través del Fondo de Innovación Tecnológica de Buenos Aires (FITBA).

La cuarta edición del Fondo de Innovación Tecnológica otorgó recursos a cuatro proyectos de la Universidad Nacional del Sur destinados a:

—El desarrollo de un suplemento dietario para nutrición animal (40 millones de pesos).

—El monitoreo de sistemas fluviales en la provincia ($ 16 M).

—El desarrollo de una herramienta molecular para facilitar la selección de girasol resistente al enanismo ($ 25,2 M).

—El citado protocolo para la determinación de biomarcadores diagnósticos y predictivos en cáncer de tiroides ($ 19,1 M).

Se trata de propuestas que se presentaron a la convocatoria 2025 que, al final, destinará un total 3.000 millones de pesos a proyectos de innovación dirigidos al sector productivo y a organismos públicos.

El Fondo de Innovación Tecnológica de Buenos Aires es una herramienta para el desarrollo científico y tecnológico de la provincia de Buenos Aires y es llevado adelante a través de la Subsecretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación bonaerense con recursos asignados por el Consejo Federal de Inversiones (CFI).

Acerca del investigador

Alejandro C. Curino se doctoró en biología con la tesis de metabolismo, biosíntesis y producción biotecnológica de la Vitamina D3 y sus metabolitos en angiospermas (1996-2001) y se licenció en ciencias biológicas (1996), en ambos casos por UNS.

También tiene 5 años de especialización posdoctoral en los Institutos Nacionales de Salud (National Institutes of Health, NIH, de los Estados Unidos) en el área de investigación en cáncer, proteasas y progresión tumoral (2001-2006).

La Dra. María Marta Facchinetti y Dr. Alejandro Curino, directores del laboratorio de Biología del Cáncer del Instituto de Investigaciones Bioquímicas Bahía Blanca (INIBIBB-UNS-Conicet).

Actualmente es profesor asociado regular con dedicación exclusiva de la asignatura Biología Celular e Introducción a la Biología del Cáncer (desde abril de 2023), del Departamento de Biología, Bioquímica y Farmacia de la UNS.

También es docente responsable del curso de posgrado La Biología del Cáncer, del Departamento de Biología, Bioquímica y Farmacia, también de la UNS.

Desde junio de 2022 es investigador principal del Conicet y responsable del Laboratorio de Biología del Cáncer del Instituto de Investigaciones Bioquímicas Bahía Blanca (INIBIBB, Conicet-UNS), del Laboratorio de Biología del Cáncer.