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Marruecos mítico: Desde Humphrey Bogart y Antoine de Saint Exupéry hasta Casablanca y El Principito

En ciudades y lugares Marroquíes se inspiraron dos logros artísticos emblemáticos de la historia del cine y de la literatura.

   El mundial de fútbol suele ser útil para aprender geografía, para conocer otras culturas y descubrir países hasta entonces ignorados.

   Es el caso de Marruecos, país del norte de África cuyo seleccionado ha alcanzado las semifinales de ese torneo, un hecho inédito de su historia deportiva.

   Entonces muchos se preguntaron hasta lo básico, ¿Dónde queda Marruecos? ¿Qué idioma se habla? ¿Cuántos habitantes son?. Google acerca rápidamente algunas respuestas. Pero existen otras historias de ese país,  que han estado desde siempre y que acaso pocos conocen.

Por caso que una de sus ciudades inspiró una de las películas emblemáticas de la historia del cine y que su paisaje y fauna sirvieron para dar marco a uno de los libros más editados de todos los tiempos.

Tócala de nuevo, Sam

   En 1942 se estrenó una de las películas emblemáticas del séptimo arte: Casablanca, protagonizada por dos mitos vivientes de su época: Humphrey Bogart e Ingrid Bergman. La historia está ambientada en esa ciudad marroquí de la costa atlántica, ubicada 80 kilómetros al sur de Rabat, la mayor de Marruecos con 5 millones de habitantes.

   Aquel film era, en principio, uno más entre las docenas de producciones de la maquinaria hollywoodense. Sin embargo, así como Carlos Gardel canta mejor a medida que pasa el tiempo, el film fue ganando popularidad con los años y se fue colocando entre los mejores de todos los tiempos. Y lo que es más fuerte aún, se convirtió en un clásico, que no envejece, que siempre se renueva.

   La crítica destacó las actuaciones de Bogart y Bergman, la intensidad de la dirección, el ingenio del guión y el impacto emocional de la obra, otorgándole tres Oscar de la Academia, incluido el de mejor película. La trama pretendía ser un manifiesto sobre la guerra pero terminó siendo una historia de amor.

"Tocala de nuevo, Sam", la frase emblemática de Casablanca

   En una de sus escenas más famosas Bogart le pide al pianista, Sam, que toque una vez más el tema As time goes, aunque la frase exacta que se repite siempre  --“Tócala de nuevo Sam”-- no existió nunca como tal. Otra curiosidad es que ninguna escena de la película se filmó en Casablanca, sino que todos los sitios, bares y callejuelas son parte de una escenografía montada en los estudios Warner, de California.

El Principito en su lugar

   Cap Juby es un cabo de la costa sur de Marruecos, cerca de la frontera con el Sáhara, frente a las islas Canarias. Desde 1946 fue parte del África Occidental Española y recién en 1956 pasó a integrar el Reino de Marruecos.

   En 1926 en ese Cabo había un fuerte español, cuyas murallas lo defendían de los constantes ataques moros. En ese sitio estableció su  escala la compañía aérea Latécoère, una de las primeras del planeta en ofrecer vuelos regulares de pasajeros y de cargas.

Un avión de Latécoère volvando sobre Cap Juby

   Uno de los pilotos que ya venía cubriendo la línea Dakar-Cap Juby era el francés Antoine de Saint Exupéry, quien fue nombrado Jefe de la aeroplaza Cap Juby, instalándose en ese fuerte. Saintex, según se lo llamaba, aprovechaba las muchas horas libres para practicar su otra gran pasión fuera de volar, escribir. En ese fuerte ubicado entre el mar y el desierto dio forma a Correo del Sur, su primera novela. “Hace un calor espantoso en este dulce Sahara, en cambio por la noche todo suda agua. Es una región extraña, pero cautivante”, comentó.

Antoine de Saint Exupéry, al centro, color, en Cap Juby, Marruecos, 1927

   De Cap Juby, de Marruecos, Saint Exupéry se llevaría vivencias que volcaría, dos décadas después, en El Principito, su obra maestra, editada en Nueva York en 1943. Al piloto y escritor lo cautivó el desierto, sobre el cual más de una vez voló buscando aviones extraviados y donde debió realizar un aterrizaje de emergencia que lo obligó a caminar durante tres días por el desierto hasta ser hallado.

   En ese perdido fuerte conoció a los fenec, también llamados zorritos del desierto, pequeños y de grandes orejas. “Estoy criando un zorrito solitario. Es más pequeño que un gato y tiene unas orejas inmensas. Es adorable”, escribió. Ese zorro es clave en el libro mencionado, pues se hará amigo del Principito y le enseñará su mejor secreto, aquel de “lo esencial es invisible a los ojos”.

El fennec, el zorrito del desierto que Saint Exupéry conoció en Marruecos y llevó a El Principito

   Pero además sumó a sus días un entretenimiento singular: domesticar a los animales del lugar, desde un camaleón hasta una gacela. “Me gusta la palabra domesticar, es una hermosa palabra”, comentó. Con las gacelas en particular practicaba ese juego, las dejaba acercar de a poco, día a día, hasta que llegaban a comer de sus manos (“Yo sólo busco amigos. Pero, dime ¿qué significa domesticar? –Es una cosa ya olvidada –dijo el zorro–, significa "crear vínculos". De El Principito)).

Domesticar gacelas, una ocupación de Saint Exupery en el desierto marroquí

   También en el norte de África conoció a los Baobabs, los singulares árboles que invaden el asteroide del Principito (“El suelo del planeta estaba infestado de semillas de baobabs que si no se arrancan pueden cubrir todo el planeta, perforarlo con sus raíces y, si el planeta es muy pequeño y los baobabs son muchos, lo hacen estallar”. De El Principito).

Los Baobabs del norte ed África invaden el Asteroide de el Principito

   Saint Exupéry dejó Cap Juby en 1927, al ser designado Jefe de la Línea entre Bahía Blanca y Comodoro Rivadavia. Pero aquel desierto infinito, aquel zorrito solitario, aquel gusto por domesticar, todo se mantuvo vivo en su corazón y tomó forma en 1943, al escribir El Principito.

En 1943 Saint Exupéry publicó El Principito, ambientado en el desierto y con los animales del Sahara marroquí

Nunca supo Saintex que había dejado una obra maestra. Apenas salió de la imprenta se alistó en el ejército francés y fue asignado a un grupo de aviadores en Córcega Italia. En la que era su última misión asignada desapareció mientras volaba sobre el mediterráneo, el 31 de junio de 1944. Nunca se encontraron los restos de su avión.

El Principito es uno de los libros más vendidos del planeta, con más de 140 millones de ejemplares. También es el más traducido de todos los tiempos, con versiones en más de doscientos cincuenta idiomas y dialectos, incluyendo al sardo, el braille,el latín, y el toba.

Final

   Volviendo al Mundial fútbol, Marruecos enfrentará a Francia, en una de las semifinales del torneo. Eso permitió esta oportunidad de repasar algunos detalles de este Reino con costas en el océano Atlántico y en el mar Mediterráneo, que se independizó de Francia y España en 1956.

   Que está separado de Europa por el estrecho de Gibraltar, que tiene hace 30 años cerrada su frontera con Argelia y que mantiene vivo su reclamo por la soberanía del Sahara Occidental al sur.​ Que es un país que ofrece al turismo lugares maravillosos, cargados de historia y color.      

   En sus tierras se generó además un mito del cine y parte de una maravilla de la literatura. Hechos que suelen ser invisible a los ojos pero que se ven claramente con el corazón.