Bahía Blanca | Viernes, 27 de enero

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Vendía rifas para devolver el préstamo por una silla de ruedas para su hijo y tuvo una sorpresa

Marcela Cantero ofrecía números en las mesas de los restaurantes de Alem para saldar la deuda contraída para ayudar a su hijo Dylan, quien tiene parálisis cerebral. El bahiense Martín Valera, quien estaba en una de las mesas, le compró la totalidad de los bonos que le quedaban para que no tuviera que salir más a la calle.

Dylan y Marcela, felices porque saldaron la deuda de la compra de su silla de ruedas.

   Anahí González Pau
   agonzalez@lanueva.com

   Le habían prestado 80 mil pesos para que pudiera comprar la silla de ruedas a su hijo Dylan, que tiene 19 años y nació con parálisis cerebral. Los otros 100 mil que necesitaba los había obtenido ofreciendo números de sorteo en su casa y también en las calles, en una anterior campaña..

   Ahora, Marcela Cantero estaba nuevamente recorriendo las mesas de bares y restaurantes de la Avenida Alem, de noche, con su hijo, cuando en una de las mesas tuvo más suerte que en otras.

    -¿Cuántos números te quedan? -le preguntó el vecino Martín Valera, quien en los últimos días trascendió en los medios por donar un dúplex a Super T para que pudiera costear los gastos del viaje para hacer su tratamiento contra el cáncer en Barcelona.

    -Creo que dos talonarios -titubeó la mujer.

    -Te los compro. Te compro todos los que quedan.

   Marcela no lo podía creer. Temblando le anotó su dirección y teléfono en la parte de atrás del talonario.

   Coordinaron para que él le llevara el dinero a su casa al día siguiente y así fue: compró todos los números restantes del sorteo por un valor de 20 mil pesos.

   "No puedo explicar la emoción y alegría que me dio. Me fui llorando porque no solo mi hijo necesita la silla. También tenemos que viajar a Chile, a la Teletón donde siempre me ayudan con la silla, las férulas, el andador y un montón de cosas más que me dan gratis", dijo.

 

   "Hace tres años que no vamos, un año  por el problema que tenía el gobierno chileno y los últimos dos por la pandemia", comentó.

    Marcela vendió bonos desde su casa y luego empezó a salir a buscar a la gente, ya que es mamá de siete hijos, el más chico de ellos, Naiquén, tiene 8 años. En su casa también viven una de sus hijas y dos nietas.

   Marcela está a menudo en la iglesia Santa Teresita, junto al padre Fabio y a María, quienes le dan una mano y conocen su situación.

   "Siempre trabajé, pero cuando nació Dylan tuve que quedarme en casa para cuidarlo y salí siempre con él, siempre lo llevé conmigo", dijo.

   Si bien ya pudieron comprar la silla, no es la que Dylan está usando actualmente ya que cuando cuando la recibió no funcionaba bien para él y tuvieron que enviarla de vuelta. Hace dos meses que la están esperando.

    "A Chile siempre nos íbamos en cole pero ahora no están saliendo coles, solamente avión. Los colectivos que salen de Mendoza son solamente para chilenos. Yo viajo por mejorar su calidad de vida o sea lo preparo para cuando yo no esté porque su situación no tiene cura", comentó.

   "Mi hijo tiene todos los tratamientos allá porque no nos cobran nada. Entonces trato de que su vida vaya mejorando un poco". expresó.

   Mientras tanto, la deuda que le quitaba el sueño, ya está saldada.