Bahía Blanca | Miércoles, 22 de mayo

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Residuos: la cantidad que se genera en Bahía obliga a apurar el futuro

Se estima que en nuestra ciudad se producen entre 600 y 700 toneladas diarias de basura y, pese a que ha crecido la separación de origen para darle reutilidad a una parte, la mayor cantidad es enterrada en el Relleno Sanitario.

Fotos: Pablo Presti-La Nueva.
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Por Pablo Andrés Alvarez / palvarez@lanueva.com
Audionota: Gino Mondino (LU2)

   Aunque las estadísticas demuestran que continúa en franco crecimiento la separación de residuos en los hogares también es una realidad que Bahía Blanca debe dar otro paso en lo que a reciclado se refiere.

   Así como es sumamente importante el trabajo que se realiza desde la comuna en el denominado Complejo Ambiental del Relleno Sanitario y en la Ecoplanta y en forma paralela en entidades como Q Reciclas, la cantidad de basura que arrojan diariamente los bahienses permite suponer que esa materia prima podría convertirse en un círculo virtuoso, con el que se generaría mano de obra y, fundamentalmente, un avance en el tratamiento final.

   Mientras Matías Insausti, subsecretario de Gestión Ambiental del municipio, y Maximiliano Rodríguez, uno de los fundadores de Q Reciclas, valoraron el trabajo que se desarrolla diariamente; Julio Alonso, titular de Asura (el gremio que nuclea en nuestra ciudad a trabajadores del sector medio ambiental, reciclado, recuperación de deshechos, y plantas recicladoras), fue más allá y señaló que es necesario la conformación de un ente público-privado para construir una planta de tratamiento integral de residuos.

“Muchísima gente ya cambió sus hábitos”

   Matías Insausti, subsecretario de Gestión Ambiental de la comuna, señaló que se han dado pasos importantes en este tema, aunque también admitió que se debe seguir avanzando.

   “En el mundo se sigue contaminando para producir materiales que ya están producidos. Por ejemplo, el plástico, que puede volver a ser reutilizado. Al reciclarlo, disminuye considerablemente la Huella de Carbono. Pero antes ese plástico era enterrado, lo cual ya era contaminante por sí mismo. Hoy se vuelve a poner en circulación y se evita gran parte del proceso de producción”, manifestó.

   Insausti señaló que el material ingresado al Complejo Ambiental del Relleno Sanitario desde diciembre 2020 a septiembre de este año por la recolección diferenciada que se realiza en nuestra ciudad trepó a 385 toneladas; mientras que el destinado a la Ecoplanta de Cerri en el mismo período trepó hasta las 85 toneladas.

   “Un alto porcentaje de los residuos que se generan en el día a día pueden ser reutilizados como materia prima. A partir de que se entienda ese concepto, estaremos colaborando con el cuidado del medio ambiente, ya sea por impacto directo o indirecto”.

   Y amplió: “En Bahía se recepcionó de muy buena manera entre los vecinos la importancia de la separación en origen. Hay muchísima gente que ya cambió sus hábitos y lo hace en forma natural. En ese sentido, estimamos que más de la mitad de la población bahiense lo practica de alguna manera. Ahora debemos conseguir que se transforme en una situación natural y habitual”.

   --¿Qué falta?

   --En Bahía no hay una planta integral de reciclado, que en sí hay muy pocas en el país por sus costos. Lo que sí tenemos en el municipio son plantas de clasificación y separación.

   “Hay algunas empresas privadas que utilizan materia prima del reciclado para fabricar artículos, como ser bolsas de residuos a partir del plástico que se deja en los Puntos Limpios. Por ejemplo, el papel y cartón van a la papelera de Tornquist para ser reutilizado. Después, todo lo que es metal se envía al Sur para su tratamiento. Lo que es vidrio va para Mendoza y el resto del plástico que no se utiliza aquí es enviado a Buenos Aires”.

   “Para aspirar a una planta recicladora integral debemos aspirar a tener mayor caudal de residuos reutilizables. De esa forma, creemos que podrían llegar más emprendimientos a Bahía”.

   Mientras tanto, Insausti señaló que el municipio afianzará la labor de acercar a los barrios los Puntos Limpios, sobre todo por una cuestión de comodidad. 

   “Sabemos que hay mucha gente que realiza separación en origen, pero después no tiene los medios para acercarla a un lugar específico. Queremos simplificar ese aspecto, a la vez de seguir concientizando sobre la manera de separar, para que se haga correctamente”.

   En todo este trabajo también es importante la parte social que se genera alrededor del proceso de reciclaje, manifestó Insausti. 

   “El primer eslabón de esta cadena lo integra casi en su mayoría gente de bajos recursos y que hoy encuentran en esta labor su sustento de vida. De este modo, se logran insertar en el mundo laboral. Un cambio sustancial que llevamos a cabo en estos dos últimos años tiene que ver con la gente que trabaja en el Relleno Sanitario, que pasaron de ser trabajadores informales a formales, con derechos y obligaciones. Alrededor de 80 personas ya fueron capacitadas y trabajan en forma directa en la órbita municipal”.

“Hay que mejorar varias problemáticas”

   Desde que QReciclas abrió sus puertas en Aguado al 600, poco más de un año, se llevan recuperadas 550 toneladas de residuos, lo que significa la reducción de 800 TN de dióxido de carbono (CO2).

   “Tenemos registradas alrededor de 40.000 personas en el programa que llevamos a cabo”, manifestó Maximiliano Rodríguez Intrevado, consultor tecnológico, Coordinador en PuntoTIC del municipio y uno de los fundadores de Qreciclas.

   --¿Qué análisis se pueden hacer de esos números estadísticos?

   --Es notable el crecimiento que está teniendo en Bahía Blanca el cuidado por el medioambiente, y también se nota como QReciclas está ejecutando su tarea de educación ambiental en origen. Cada vez mas familias se suman al cuidado del planeta. Según el informe del IPCC esto es muy importante porque no estaríamos cumpliendo la meta global como país de no pasar la variación térmica de 1ºC. 

   --Para aquel que escuchó sobre el tema pero aún no se inició, ¿cuál es la importancia del reciclado?

   --Según el material, si tiramos algo a la vía pública puede demorar mucho en degradarse, se piensa que el impacto es solamente visual o genera problemas en desagües, pero es muy probable que ese residuo no reciclado llegue al relleno sanitario, o directamente se acumule y genere un basural nuevo a cielo abierto. Esto genera muchos daños medioambientales, no solamente ayuda a la acumulación de gases en la atmósfera sino también de contaminación terrestre, en muchos casos, diferentes animales buscan comida y terminan ingiriendo materia que no es comestible. 

   “Por ejemplo, reciclando una botella de plástico (PET) se evita que quede degradándose en un basural hasta casi 1000 años, reduciendo notablemente el CO2 (efecto invernadero) en la atmósfera”. 

   --¿Qué falta en la ciudad para potenciar y consolidar este tema?

   --En Bahía Blanca los vecinos están tomando muchísima responsabilidad en salvar el Planeta. Ya se sabe que si seguimos a este ritmo, vamos a tener tal variación térmica que hará que los deshielos sean inminentes. Una de las principales acciones que tenemos que realizar en la ciudad es empezar a medir mas. 

   “Actualmente estamos trabajando con el municipio de Bahía Blanca para mejorar varias problemáticas ambientales en la ciudad, pero lo que tenemos que hacer es empezar a medir todas las familias que reciclan, no solamente las que vienen a nuestros puntos, si no las que realizan separación domiciliaria y pasa el camión a retirar”. 

   “Vemos muy necesario empezar a medir lo que sucede en la Ecoplanta que recibe este material, con nuestro sistema, inclusive lo que llegue al relleno sanitario. Con una medición exacta tendríamos el comportamiento real de lo que está sucediendo en la ciudad. Algo de esto estamos haciendo en Tornquist y no solamente hemos aumentado 5 veces más el reciclado en la ciudad en menos de 30 días, si no que sabemos con certeza que estamos colaborando para salvar el planeta con la cantidad exacta de CO2 que estamos evitando por mes”.

“Se necesita una planta integral de reciclado”

   Julio Alonso, secretario general de Asura, tiene una visión crítica sobre el tema y también plantea la solución: la necesidad de Bahía Blanca de contar con una planta integral de reciclado.

   “Para comenzar a trabajar seriamente en este tema, Bahía Blanca debe plantearse la necesidad de contar con una planta integral de reciclado. Desde mi punto de vista, está todo dado para tenerla, pero falta la decisión política para generar un emprendimiento público-privado de enorme importancia y gravitación”, manifestó.

   Alonso señaló que hay muchos municipios cercanos que ya están trabajando en esta problemática. 

   “Tres Arroyos, Pringles, Dorrego, La Madrid, Monte Hermoso van en esta línea. Y creemos que Bahía Blanca debe ser la cabeza regional de este tema, porque está en condiciones de serlo”.

   “Con un planta así, se ahorraría mucho dinero a las arcas municipales y se trabajaría en línea con lo que ya se está haciendo en gran parte del mundo, donde el reciclado es política de estado”.

   A su parecer, el futuro irremediable del tratamiento de residuos es el reciclado. 

   “No hay otra opción posible. El mundo entero va hacia ello. Y Bahía Blanca tiene mucha generación de materia prima, por lo que el círculo puede ser virtuoso”.

   En Bahía se producen entre 600 y 700 toneladas diarias de residuos. 

   “No podemos seguir pensando que la solución es enterrarla, como se viene haciendo, o volcar los desechos industriales en la ría. Acá debemos pensar que la materia prima es gratuita. La tira todos los días el vecino. Hay que aprovechar esa cuestión y empezar a trabajar seriamente y con conciencia a futuro. Hace mucho tiempo que venimos proponiendo la conformación de Ecoparques, con eje en la economía circular, y que ya se implementaron en varios municipios de la zona con muy buenos resultados”. 

   Alonso lamentó que la separación de origen que realizan actualmente muchos vecinos no tengan correlato en la ciudad.

   “Más allá de un saludable cambio de hábitos, la separación termina siendo infructuosa, porque todo termina en el Relleno Sanitario. O sea, lo separamos en casa para que se junte de nuevo posteriormente”.

   “Una de las pocas cosas positivas que se hacen en Bahía es que se está generando conciencia ambiental. Pero creo que falta el paso siguiente: tratar de la manera correcta esos residuos. Y eso se logra con una planta de tratamiento”.

   En ese sentido, esgrimió que el tratamiento de residuos debe ser una prioridad para la ciudad. 

   “Va a llegar el momento que el territorio físico va a colapsar de tanta basura que se genera. Seguimos con el mismo método del siglo pasado: se recolecta, se lleva al basural y se entierra. En este tema seguimos en el Siglo XIX. Estamos atrasadísimos”.

   Por eso, insistió, Bahía tiene la capacidad suficiente de residuos para contar con una planta de tratamiento integral, en la que se generen las materias primas para ser reutilizadas.

   “Obviamente que el manejo de la planta debe ser mixta, con aportes públicos e inversión privada. El responsable del residuo y del cuidado del medio ambiente es el Estado y por eso no puede ser ajeno de esta situación”. 

   “Bahía Blanca debe ponerse a la cabeza del manejo de residuos en la región. Y a su vez, incorporar a los municipios más pequeños, que no les da el tonelaje de residuos para su posterior tratamiento”, dijo.

   Y sugirió que nuestra ciudad debe aprovechar que los gobiernos nacional y provincial parecen haber tomado el reciclado como política.

   “Es un buen momento para avanzar a nivel local en este tema. Bahía cuenta con la cantidad de población, con el tonelaje diario requerido y con empresarios dispuestos a invertir. Hay que aprovechar ese viento a favor para frenar las consecuencias adversas que se generan en el medio ambiente”.

   A su vez, señaló que una planta integral generaría alrededor de 800 fuentes de trabajo, en forma directa e indirecta.

   “Hoy los trabajadores del sector están precarizados. Y eso cambiaría rotundamente si se hacen las cosas bien”, advirtió.

Una visión foránea del tema

   La semana pasada, en una nota de “La Nueva”., el arquitecto José Luis Fernández, docente de la UNS a cargo de coordinar los trabajos en conjunto entre alumnos de cuarto año de Arquitectura de la UNS con sus pares de la universidad de Tennessee (UTK), Estados Unidos, reconoció que los estudiantes estadounidenses se mostraron sorprendidos que Bahía Blanca no tenga una planta integral de reciclado.

   En este acuerdo entre ambas casas de altos estudios se eligieron sitios y edificios en cada ciudad para trabajar sobre ellos y plantear nuevos usos. 

   En el caso de Bahía Blanca se propuso analizar el posible destino de los galpones que fueran propiedad del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, cuyas fachadas pueden verse sobre calle Chile, frente a la cancha de fútbol del club Olimpo, originalmente destinados al acopio de productos provenientes de las provincias cuyanas.

   Uno de los grupos “foráneos” planteó instalar allí un gran centro de salud, por considerar insuficientes los servicios hospitalarios existentes en la ciudad y sacando provecho de la estratégica ubicación de los edificios.
Otra idea fue la de generar en el sitio una planta de tratamiento de residuos. 

   “Tener ese tipo de uso en el macrocentro es muy propio en las ciudades norteamericanas. Los estudiantes no podían entender que muchos residuos de Bahía Blanca se manden a Brasil para su tratamiento y que después la Argentina adquiera esos productos reciclados. De allí la idea de generar un centro de tratamiento, montando pequeñas y medianas empresas y generando un punto de negocios”, explicó el docente bahiense.

   Esta idea surgió a partir de detectar los estudiantes norteamericanos la cantidad de basura existente en la ciudad. 

   “Ellos consideran, primero, que los residuos no se deben esconder ni alejar y, segundo, considerarlos un material de gran potencial para generar trabajo”.