Bahía Blanca | Viernes, 19 de agosto

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Casas que se despiden: el turno de Dorrego 55, donde las pizzas y el periodismo se entremezclan

Quedó terminada en 1928, el mismo año que la colectividad italiana inauguró el monumento a Garibaldi en la plazoleta del teatro Municipal. También cuando se estrenaba el palacio de Tribunales.

Mario Minervino / mminervino@lanueva.com

   Esta puerta se abrió para tu paso/Este piano tembló con tu canción/Esta mesa, este espejo y estos cuadros/guardan ecos del eco de tu voz. De Ninguna, letra de Homero Manzi, 1942.

                                                                    ***
   La casona se terminó de construir en 1928, en la calle Dorrego 55 de nuestra ciudad. Era propiedad de Santiago Entizne y familia, quien la habitó ese particular año, en que Bahía Blanca celebró su primer centenario.

   La calle tenía adoquines y se había constituido en una de las más transitadas de la ciudad, junto con Soler y San Martín, ya que eran las que llegaban hasta la estación del Ferrocarril del Sud, desbordada por decenas de trenes provenientes de toda la provincia y, también, del sur argentino.

   La casa está casi a mitad de cuadra, entre Alsina y Buenos Aires (todavía no había cambiado su nombre por Yrigoyen) y Dorrego era doble mano, todavía con circulación por la izquierda. Quedó terminada el mismo año que los italianos inauguraron el monumento a Garibaldi, en la plazoleta del teatro Municipal, y que se estrenaba el palacio de Tribunales.

La casa de la familia Entizne, en 1939. Aún no se había concretado el cambio de dirección.

   De líneas italianas, con algunas de sus ventanas con arcos de medio punto, su frente lo remata una cornisa y, sobre las aberturas, aparece una variada decoración de volutas y hasta la cara de dos leones haciendo de ménsulas.

   Ocupaba un terreno de 12 metros de frente por 27 de fondo y, originalmente, contaba con una sala, comedor, cuatro habitaciones, dos cocinas, dos baños y, al fondo del terreno, en altos, una quinta habitación. Tenía, además, garaje y una oficina.

Primero, un ojo

   Que el inmueble fuera propiedad de la familia Entizne permitió que en el lugar comenzara a funcionar, en noviembre de 1961, “Ojo en la Ruta”, un propuesta creada por Osvaldo J. Ochoa, su hermano Heber y su primo, el Néstor Entizne.

   La clásica propuesta estaba destinada a transmitir las carreras de Turismo Carretera (TC) y el midget. Marcaría a fuego la historia deportiva local.

   Pero en el año 1966 la empresa se mudó a altos del Palihue, ocupando una casona de líneas americanas, con grandes ventanales, adornada con una fuente acuario y una elevada antena.

Luego, una muzza

   Desde el año 1987 el lugar alojó a uno de los locales gastronómicos más tradicionales de la ciudad: El Mundo de la Pizza, que había abierto sus puertas diez años antes en un local de la misma cuadra.

   Ahora se han cerrado esas etapas y la vivienda será demolida para dar lugar a un nuevo desarrollo.

   Como anticipo de esa demolición, la fachada ya ha resignado su marquesina sobre la doble puerta de acceso.

   Una marquesina de hierro y vidrio, detalle típico del estilo art nouveau, una protección contra la lluvia inspirado su diseño en las entradas al Metro de París diseñado, a principios del siglo XX, por Héctor Guimard.

   No es una vivienda inventariada como bien patrimonial.

Con cada pared dejará de existir el eco de una familia; el de las primeras trasmisiones deportivas y el pedido de una de muzzarella para la mesa 5.

   En su lugar habrá un nuevo espacio. Se trata de un edificio en altura que —se anticipa— estará diseñado adecuando a la vida después del Covid-19, con espacios pensados para enfrentar de la mejor manera un eventual confinamiento.

   A lugar llegarán otras familias y nacerán historias. Recordar y conocer el pasado no es sólo una cuestión de nostalgia. Habla sobre lo que fuimos, lo que hicimos y lo que sentimos.

Así se verá la cuadra con el nuevo edificio en la calle Dorrego 55. / Fuente: croquis Arq. Alberto Del Viso.

   “No llores porque ya se terminó, sonríe porque sucedió”, escribió alguna vez el escritor y periodista Gabriel García Márquez. De eso se trata.