Énfasis en el distanciamiento social como receta única

27/6/2020 | 07:00 |

La columna semanal de Ricardo Salas, corresponsal de La Nueva. en La Plata.

Archivo La Nueva. y NA

Por
Ricardo Salas

   El aceleramiento de la curva de contagios por Covid-19 en la región del AMBA hizo que el tema recupere la centralidad del debate de la agenda pública, que había sido desplazado las últimas semanas por la preocupación sobre la economía y la pospandemia.

   Tanto el presidente Alberto Fernández como el gobernador Axel Kicillof y el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, instalaron nuevamente la preocupación por la evolución de la pandemia, la multiplicación de los contagios, y las dudas sobre la capacidad del sistema de salud para dar respuestas políticas a esta difícil situación.

   Tal vez por eso, la oposición con matices, bajó ostensiblemente el tono a sus críticas por la extensa cuarentena en general.

   “Hay que volver a un esquema de cuarentena dura lo antes posible. Si esperamos que el sistema de atención hospitalaria en el Conurbano esté ocupado en un 70% u 80%, la medida va a ser demasiado tarde y se va a colapsar el sistema de salud”, tiró sin anestesia el jefe de Gabinete, Carlos Bianco, apenas el gobernador finalzó una videoconferencia con casi una veintena de epidemiólogos de la provincia, algunos ministros y más de 40 intendentes para determinar los pasos a seguir.

   Según una encuesta privada que llegó al principal escritorio gubernamental de calle 6 la política sanitaria mantiene un alto apoyo social, pero disminuye la percepción sobre el respeto a las medidas de prevención. Sólo un 30% de los encuestados manifestó cierta preocupación personal con los contagios. De hecho, desde hace largas semanas existe un clima de relajación. Tanto en La Plata como en el Gran Buenos Aires pudo advertirse a demasiados transeúntes haciendo trámites sin urgencia, en medio de pocos controles policiales.

   Fueron días de idas y vueltas. Kicillof planteó acelerar el endurecimiento de la movilidad social en los 40 municipios del AMBA, entre los que se incluye La Plata, para intentar evitar el colapso del sistema de atención hospitalaria y, fundamentalmente, para detener la curva dramática de contagios y muertes en un conglomerado urbano que además concentra altos niveles de pobreza.

   Rodríguez Larreta buscó  en tanto “ganar tiempo”. Patear para adelante cualquier definición para no potenciar el malhumor del electorado porteño del Pro, dicen desde calle 6.

   Hay que pasar el invierno, que será peor que los que anunciaba Alvaro Alsogaray.  Regresar a la fase inicial del aislamiento con un mínimo movimiento en las calles, puede colocar otra vez a millones de personas al borde de la desesperación de los bolsillos vacíos. Incluso, más allá, del supuesto malestar psicológico que genera el encierro.

   "Acá hay un gobierno que dice con orgullo: nosotros sí vamos a abrir hospitales”, dijo Kicillof días atrás durante la apertura de un nuevo centro médico en Pilar, en clara referencia a la exgobernadora María Eugenia Vidal, por aquella decisión de dejar inconclusas algunas obras de infraestructura sanitaria en el Conurbano -donde el virus pega con mayor virulencia- y hacer foco en un “plan integral de guardias”  que se construyeron en hospitales públicos y la creación del SAME Provincia, una red de ambulancias de emergencias médicas durante su pasada gestión.

   También, y ante varios cuestionamientos de un activo pelotón de legisladores de la oposición, la gobernación recordó que asistió financieramente a los intendentes para asegurar el funcionamiento básico de los servicios y que ningún trabajador municipal se quede sin el salario, como se le escuchó decir al ministro de Hacienda y Finanzas, Pablo López.

   Pero la preocupación entre la tropa opositora, hoy por hoy no pasa exclusivamente por la cuarentena ó por “alambrar municipios” para que no ingresen pacientes con Covid-19 de otros distritos al sistema hospitalario. El estallido público de los casos de espionaje ilegal durante el gobierno del ex presidente Mauricio Macri, golpea de cerca a Juntos por el Cambio en la Provincia.

   Es que uno de los hombres fuertes de Vidal en territorio bonaerense, el entonces encargado de la relación de su gobierno con los intendentes, y actual diputado Alex Campbell, está implicado en la causa. Y según trascendió en ámbitos judiciales, bastante implicado.

   Por ahora, y debido a la nueva parálisis de la Legislatura, luego del paréntesis que significó el funcionamiento virtual de ambas cámaras, nada se ha avanzado sobre las implicancias parlamentarias del tema. Pero, en el estricto off de los subsuelos parlamentarios, algunos ya aventuran un pedido de licencia hasta que avance la causa judicial.

   Campbell puede pedir su propio desafuero pero es algo que no existe porque los fueros son de la Cámara, no del diputado, entonces no puede renunciar a algo que no le pertenece. “Acá no vamos a hacer leña del árbol caído”, dicen desde el peronismo legislativo.

   En este contexto, quien ha ganado terreno como referente político, y particularmente dentro del espacio opositor bonaerense, es el diputado radical y presidente del bloque de JxC, Maximiliano Abad.

   En las últimas semanas levantó bastante su perfil.  Abad podría pensar “a río revuelto, ganancia de pescador”, como dice el refrán popular, pero lo cierto es que también obedece a su propia decisión de protagonizar un rol más importante dentro de su partido, la UCR.  El marplatense busca por estos tiempos suceder al exvicegobernador Daniel Salvador al frente del centenario partido en la PBA. Y para eso debe armar tropa propia.

Mustang Cloud - CMS para portales de noticias