Aislamiento y violencia de género: qué pueden hacer las víctimas

31/3/2020 | 06:30 |

La Dirección de Políticas de Género y la ONG El Nido coinciden que muchas veces es difícil denunciar la situación. El apoyo del entorno es muy importante.

Fotos: TN, Clarín y Archivo La Nueva.

Por Belén Uriarte / buriarte@lanueva.com

 

   El sábado encontraron el cadáver de una mujer que llevaba casi un mes desaparecida enterrado en una zona de acantilados de Mar del Plata: su expareja confesó el femicidio. El mismo día, detuvieron a un hombre en Lanús por matar a una mujer y a su niña de 7 años. El domingo, un tucumano amenazó a su expareja, se llevó a la hija de ambos, la mató y luego se suicidó.

   La violencia de género no se toma descanso. Por el contrario, recrudece: en tiempo de cuarentena, donde no se puede salir, la situación empeora y los pedidos de ayuda se vuelven más difíciles.

   Controladas, manipuladas, amenazadas, golpeadas física y psicológicamente, asesinadas... No es algo nuevo, pero este encierro obligatorio vuelve a traer un montón de interrogantes: qué hace una mujer que pasa la cuarentena con su agresor, cómo vence las barreras del miedo que genera su ira, qué pasa si intenta llamar y la descubren. Algo tan sencillo como levantar un teléfono o mandar un mensaje puede resultar dramático: lo sabe y por eso a veces calla. En medio de su silencio, es el entorno quien debe comprometerse y ayudar. 

 

   La encargada de Dirección de Políticas de Género del Municipio, Ana Maceratesi, cuenta que su equipo recibe generalmente consultas por violencia intrafamiliar: en su mayoría, son mujeres que llaman por situaciones de violencia con su pareja o expareja.

   No es un dato menor. El registro nacional de femicidios del observatorio Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLá) indica que desde el 12 de marzo —cuando comenzaron las restricciones de circulación y posteriormente el aislamiento social obligatorio— hasta el sábado 28 hubo 12 femicidios en Argentina. Y señala al hogar como el lugar más inseguro: "El 62 % de los femicidios de los últimos 10 años fueron cometidos en la casa de las propias víctimas o en la vivienda compartida con el agresor. Más del 60 % de los autores son pareja o expareja de las víctimas".

Base de datos: denuncias por violencia de género y femicidios en Bahía Blanca

   En Bahía Blanca, la Dirección de Políticas de Género sigue trabajando de manera telefónica durante la cuarentena: una parte del grupo recibe las consultas y las deriva a la otra parte del equipo, que se encarga, según el caso, del asesoramiento legal, la contención y/o el tratamiento psicológico.

   Maceratesi indica que no les consta que se hayan incrementado los casos durante la cuarentena y que la mayoría logra salir de la situación tras el abordaje.

   —El primer paso es reconocer que se está en una situación de violencia; segundo, nunca minimizar la gravedad del problema. A partir de allí, poder pedir ayuda a un servicio especializado como el nuestro, a profesionales de confianza, vínculos familiares o referentes cercanos que puedan acompañar ese proceso que conducirá a la salida y resolución de la problemática.

   Asegura que en este contexto de encierro, en el que pueden aumentar la angustia, la ansiedad y el conflicto; es muy importante que la víctima tenga agendado en su teléfono algún contacto al que pueda acudir en caso de necesitarlo: debe ser una persona capaz de contener y que esté alerta para llamar al 911 ante una situación de violencia (en caso de que la víctima no pueda). En caso de no contar con teléfono, dice que es importante establecer contacto con algún vecino para pedir ayuda. 

   —En estos momentos donde todos estamos en casa es fundamental que estemos atentos: si escuchamos gritos, peleas, discusiones de familias vecinas y sospechamos que alguna persona puede estar en riesgo, llamemos inmediatamente al 911. La violencia intrafamiliar es una problemática compleja que requiere del compromiso de toda la sociedad.

  —¿Qué es lo más difícil en estos contextos de violencia? 

   —Lo más difícil es cuando la persona no registra que está en riesgo o que el vínculo que tiene con su pareja, por ejemplo, es de sometimiento y control —celos excesivos, control de salidas, revisar el celular, control a través de redes sociales, cortar el vínculo con familiares o amigos, manipular a la persona desde lo emocional—, o cuando tiene un lazo muy fuerte con el agresor que no le permite hacer un corte. En general en esos casos es el entorno familiar o de allegados quienes se preocupan y registran la gravedad de la situación.

   Reconoce que para ese entorno es muy difícil ayudar a la persona afectada y aconseja que esté cerca, que no se desentienda y que también recurra a la Dirección para recibir asesoramiento. 

   —Si la situación es grave, podrán hacer la denuncia en sede judicial, la cual luego deberá ser ratificada por la persona afectada. Nosotros podemos intervenir con la persona que está sufriendo violencia si esta persona solicita nuestra ayuda directamente o se acerca a través de alguien que haga el nexo con nosotros. En ese caso ofrecemos todo tipo de contención, asesoramiento y tratamiento psicológico. También contamos con el dispositivo del Botón Antipánico y con un Hogar de Protección Integral para mujeres que en una situación extrema deban salir de su casa y no cuenten con un lugar donde alojarse.

   La profesional señala que a veces los niños son el motor para cortar con situaciones de violencia: una mujer que soportó maltrato mucho tiempo puede sentir el impulso de pedir ayuda al ver que sus hijos están en riesgo. En otros casos —lamenta—, los chicos son testigos de la violencia de sus padres, quienes no dimensionan el daño que les ocasionan: "Cuando esto se detecta hacemos la derivación a los Servicios Locales de Protección y Promoción de los Derechos del Niño, encargados de tomar intervención".

 ***

   Nora Dinoto, integrante de la ONG El Nido y la Red Local de Violencia de Género Bahía Blanca, asegura que toda mujer "tiene derecho a una vida sin violencia" y destaca que "siempre hay una salida", aunque reconoce que a veces los pedidos de ayuda se hacen difíciles por los contextos y la falta de medios para hacerlo. 

    —Lo primero que debe hacer una mujer que convive con el agresor es comunicarse para pedir ayuda: nada cambia en silencio; contarlo es el primer paso. Si no puede o no se anima, le puede pedir ayuda a la amiga más intima o a algún allegado. Nosotras vamos a orientar y a aconsejar cómo proceder: estamos trabajando en red con las distintas organizaciones que funcionan en Bahía Blanca.

   Dependiendo del tipo de consulta o pedido, El Nido puede derivar el llamado a las abogadas voluntarias, pedir la intervención de la trabajadora social de la ONG, comunicarse con Políticas de Género del Municipio —para solucionar cuestiones habitacionales— o llamar a la comisaría de la Mujer —en caso de emergencia—.También tienen contacto con la línea 144, que funciona las 24 horas y geolocaliza las llamadas: si es urgente se comunican con la comisaría de la Mujer; otros casos los derivan a Políticas de Género o a alguna entidad no gubernamental.

   Nora Dinoto dice que reciben consultas de todo tipo, especialmente de personas que están en una situación de aislamiento que se torna insegura y peligrosa. Lo primero que hacen es preguntarles qué sucede y qué necesitan: a veces brindan asesoramiento para, por ejemplo, radicar una denuncia; otras derivan las llamadas y piden la asistencia que amerite el caso. Vale destacar que siguen vigentes todas las medidas de protección judicial mientras se mantenga la cuarentena.

   —No es fácil que quienes viven en aislamiento puedan comunicarse: suele haber una persona que está controlando, hay miedo y más si hay niños o niñas de por miedo; se vive con vergüenza, con culpa y en silencio por temor a despertar la ira del hombre con el que está viviendo. A veces los llamados no son significativos desde la estadística, lo que no quiere decir que no haya violencia intrafamiliar sino más bien significa que la mujer se ve impedida, por distintos motivos, a pedir ayuda.

   Pese a todas las dificultades, indica que durante este tiempo de cuarentena recibieron muchos llamados y mensajes de víctimas o personas cercanas a ellas en busca de asesoramiento.

   La ONG cuenta con dos líneas de teléfono atendidas por voluntarias: la fija (4566645), en la que reciben llamados; y un celular (154069771), al que muchas veces se comunican a través de WhatsApp. También hay quienes envían mails o dejan mensajes en las redes sociales de El Nido.

   Dinoto señala que cuando hay chicos de por medio la situación se vuelve muy complicada. Hay mujeres que manifiestan que soportan determinadas situaciones por ellos. Ante esas circunstancias —y también cuando no hay menores en el hogar—, la ONG pregunta si cuentan con algún lugar para poder ir, que les brinde mayor seguridad y protección: en caso de no tenerlo, se trabaja la contención desde el afuera y se da intervención a Políticas de Género, que cuenta con los recursos para resolver la cuestión habitacional

   Reconoce que siempre parece que falta algo cuando se habla de cuestiones de género, pero remarca que lo más importante es, con lo disponible, optimizar los recursos para trabajar en red.

   —Sirve que podamos comunicarnos, con la Justicia, con el Municipio, con la comisaría de la Mujer y con todas las instituciones para dar una respuesta más efectiva y tener resultados importantes, pudiendo brindar seguridad. 

Pedir ayuda y ayudar

   La psicóloga Sonia Reale (M.P. 00125) también coincide en que lo más importante es pedir ayuda, ya sea a los números de emergencia o comunicándose con profesionales —como los del Colegio de Psicólogos que ofrecen atención telefónica durante la cuarentena.

    —Si bien no es fácil tener esperanza en situaciones de vulnerabilidad y de miedo, es importante transmitirle a la víctima que siempre va a existir un lazo que la ayude, que la sostenga.

   La profesional aconseja que los allegados que conozcan la situación hablen con la víctima aunque tengan miedo al rechazo. Asegura que, siendo cautos porque generalmente se trata de un vínculo complejo, hay que decirle que puede pedir ayuda y que no tiene por qué soportar esa situación de dolor. En caso de contextos muy complejos, también los allegados pueden comunicarse con profesionales y conocedores de la materia para pedir asesoramiento.

Qué hacer

   Quienes están atravesando una situación de violencia de género o conocen a alguna víctima pueden pedir asesoramiento a la Dirección de Políticas de Género (4552131 / 4550042 / 0800-222-4554), que en este período de cuarentena atiende los días hábiles (excepto feriados), de 9 a 14. Fuera de ese rango horario, pueden comunicarse con la línea 144 (pueden descargar su aplicación para recibir contención), que atiende las 24 horas los 365 días del año. El Gobierno sumó otros canales de comunicación dado que las consultas a esa línea aumentaron un 25 %: WhatsApp: (+54) 1127716463 ó (+54) 1127759047 / Mensajes (+54) 1127759048 / Mail: linea144@mingeneros.gob.ar.

   —La Dirección de Políticas de Género cuenta con un teléfono celular que funciona las 24 horas todos los días pero es para uso interinstitucional y de comunicación con el resto de las guardias. Es decir que si una persona llama al 144 un fin de semana por ejemplo y el operador considera que la situación lo amerita, se pondrá en contacto con ese teléfono de guardia —aclara su titular.

   También pueden solicitar orientación o asesoramiento a distintas ONG's locales como El Nido: 4566645 o 154069771 (Facebook: El NIDO Bahía Blancacorreo: nidoviolenciafamiliar@yahoo.com.ar).

   En caso de emergencia (una situación de violencia que se desencadene en el momento) deben llamar al 911 o a la comisaría de la Mujer (455-8762). En tanto, para atención psicológica pueden comunicarse con el Colegio de Psicólogos (2914420349).

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