Sin temor a las réplicas

Liniers salió campeón y dos jugadores contaron todo: intimidades, anécdotas y “acusaciones”...

14/12/2019 | 06:00 |

Después de haber conseguido el título del torneo Clausura de la Liga del Sur, el 9 y el 10 del “Chivo” aceptaron el desafío y denunciaron públicamente a compañeros que, con sus actitudes diarias, no ayudan a la buena convivencia del plantel. Declaraciones que traerán cola...

Fotos: Emmanuel Briane y Jano Rueda-La Nueva.

Por Sergio Daniel Peyssé / speysse@lanueva.com

   La idea de la nota fue sumergirnos en la intimidad del Liniers campeón del torneo Clausura de la Liga del Sur, y Julio Acosta y Juan José Ramírez se prestaron con gusto a contar lo que el hincha no sabe pero que ahora, feliz y con el título en el bolsillo, le puede interesar.

   Antes que nada, entre “Julito” y “Juanjo” marcaron 16 de los 44 goles del “Chivo” en este segundo semestre del año, y fueron sin lugar a dudas piezas indispensables en la coronación de un equipo que ganó 13 encuentros, empató 5 y perdió 3.

   Por eso los elegimos. Pero también porque aceptaron “ventilar” públicamente ciertas historias y vivencias de vestuario que se repiten día a día, que no ayudan a la convivencia y que les colmaron la paciencia. Sin pelos en la lengua y sin miedo a las réplicas...

   Chicos, ¿por dónde empezamos?

   “Tengo que mandar al frente a Facundo Lagrimal. ¡Lo mal que se viste! Él cree que todo le queda bien, pero es 'Enrique el Antiguo' y nunca combina los colores. Por ejemplo: alpargatas bordó, pantalón de Vélez (con el Nº 10 que dice que se lo regaló el 'Chiqui' Bouzat pero lo compró en La Salada) y musculosa amarilla. Es un pelotazo en contra. Lo ves llegar así vestido, con una manzana en la mano y te amarga el día. Vende humo, si se quiere hacer el campechano que se ponga una boina y una bombacha de campo”, comenzó picante “Juanjo”.

   “Coincido con lo de Lagrimal, que deja una manzana, una naranja y una banana adentro de la mochila y se va a entrenar. Cuando llega a las tres horas, con 40 grados de calor, imaginate cómo están esas frutas. Un asco”, agregó “Julito”, quien tenía algo más para decir.

   “Soto Torres, que se cambia al lado mío, guarda las frutas en su taquilla, pero se olvida, pasan una semana o 10 días y se llena de hormigas y de olor a podrido. Y después se queja de que tiran insecticida. Además, me usó las ojotas todo el año, no fue capaz de comprar ni unas por dos pesos. Una rata terrible”, sentenció el 9.

   Pero Julio seguía con ganas de liquidar a alguien más: “Le tengo mucha bronca a Malerba (Juan), que todos los días lleva un táper con panqueques de avena y quaker y no toca ni una factura después de las prácticas. Un día me dio para probar y es como masticar una gelatina sin gusto a nada. No hace ninguna dieta, aclara que es por convicción. ¿Quién se cree que es?”.

   Como en todo vestuario, están aquellos que cargan pero no les gusta que los carguen y se enojan si las “gastadas” van más allá del limite.

   “Me encanta molestar a Franco Altfater, a quien aprecio mucho pero sé que se enfada muy rápido. Te das cuenta cuando se enoja porque pone mala cara, te bardea y empieza a tirar bombas como loco. Cuando se calienta mal es capaz de decir cualquier cosa...”, comentó “Jota Jota”.

   “Julito” sonrió cuando se tuvo que referir al compañero que tiene de punto.

   “A Onorio (Tomás) lo vuelvo loco con el peinado desordenado que trae, con la barba y con lo poco que labura en el club. Aparece a entrenar sobre la hora, casi siempre enojado y con el mismo rompeviento así haga 40 grados de calor. No sé, debe vivir destemplado. Lo pinchás y salta enseguida, y eso me motiva a seguir molestándolo”.

   “Jey Jey” se acordó de algo que no quiso dejar pasar: “A Cerato (Lautaro) y a Malerba no les gusta que los carguen con las hermanas. Son capaces de invitarte a pelear”.

   Después llegó el turno del más desordenado, de aquel que deja todo desparramado, y según los entrevistados en el camarín del “Chivo” sobran los ejemplos.

   “Tengo una lucha diaria con Fede Nievas. ¿Sabés lo que hace? Además de usarme las ojotas, sale de la ducha y se seca en el asiento donde nos cambiamos. Moja todo, mi bolso, la ropa, no entiende que tiene que llevarse el toallón a la ducha. Y lo peor es que no recapacita, ya lo amenacé con que me voy a cambiar de lugar”, disparó Ramírez.

   “Yo no soy de lo más ordenadito, pero el 'Gordo' Goroso (Nicolás) deja un camino de pilchas en el piso, desde la ducha hasta su vestidor. Un desastre. Y Soto Torres, al que le decimos cuerpo chico, pone el toallón en el piso y se cambia arriba. Junta mucha mugre y no se da cuenta”, sostuvo el “almacenero” Acosta.

   —Es cierto que hay alguien que se baña salteado como caballo de ajedrez?

   —Acosta: Sí, 'Cebolla' Romero, una vez por semana. Alega de vivir cerca, que se baña en su casa cuando llega de entrenar. Nadie le cree, pero no acusa recibo con los agravios y los insultos que recibe. Aclaro que 'Cebolla' es por el pelo, porque se ata una colita arriba de la cabeza.

   —Ramírez: Entre los que le esquivan a la ducha sumá a Braian Menna, que directamente se va a la casa después de que llegamos de entrenar. La novia lo tiene acorralado. Imaginate que en los festejos del campeonato no hizo nada, se fue rápido a cumplir con ella. Lo perdonamos porque es un pibe que recién empieza, pero en algún momento tendrá que irse limpito del vestuario.

   —Entre los compañeros que “prendieron fuego” no aparece Lucas Partal, parece que le tienen miedo...

   —Acosta: Lucas es el encargado de los sahumerios, casi siempre prende uno de palo santo y hace enojar al 'Cachi' Lagrimal, que se queja porque le queda olor en la ropa. Además dice que ese aroma le hace doler la cabeza, lo marea y lo mal predispone.

   —Ramírez: Un día le dejaron el sahumerio de palo santo prendido abajo de la ropa colgada, apoyado en el banco. El humito subía y se impregnó en su ropa, que hasta hoy debe tener olor. Son maldades que terminan poniendo justicia en el vestuario, porque Lagrimal se las busca; no es ningún santito.

 

¿Utilero o masoquista?

   —Es raro que no se hayan referido al utilero Miguel Camillieri, blanco de varios para las cargadas y las chanzas.

   —Acosta: Es un personaje que pasa del amor al odio en un segundo. Cuando llego lo abrazo y le doy un cortito en el mentón. Le encanta que le peguen, se libera, y va a buscar bronca al vestuario. Entra con aires de grandeza, se hace el picante, bardea y liga como loco. Es masoquista. Nunca vi a un utilero que lo fajen tanto; pero se la busca ehhh... Lo tiran al piso, le dan como en bolsa y él es feliz. Le encanta llamar la atención.

   —Ramírez: Le gusta que lo jodan, que lo empujen o que le hagamos malteada. Por lo general boquea a alguno, le habla mal a otro y ahí se le arma. Es kamikaze. Prometió un cordero si salíamos campeones, así que va a tener que cumplir. No sé de donde lo va a sacar, pero paga o se le pudre.

   —¿Existe el líder o el jefe del vestuario?

   —Acosta: No. Todos hacen de todo, aunque algunos directamente no hacen nada.

   —Ramírez: Yo llego temprano, pongo la música y le cebo mate a este personaje (por Julio), aunque nunca me lo reconoce. Siempre le busca la quinta pata al gato, siempre hay algo que le molesta: si le doy el primer mate, si son muchos en la ronda, si es amargo... Critica, pero su equipo, su termo, no los lleva nunca.

   —¿Qué música se escucha en el vestuario?

   —Ramírez: Cumbia y reggaeton, aunque algunos rockeros como Soto Torres por ahí sorprenden con algo de los Redondos. A Julio lo ves así, serio y formal, pero escucha cumbia villera: Los Dragones, Damas Gratis y Nueva Luna. El disc jockey soy yo, pero no me quieren dar el cargo oficial.

   —Acosta: Están prohibidos los géneros melódicos, el tango y los lentos. En un vestuario no podés escuchar a Luis Miguel, aunque Lagrimal a veces pide algo de Dyango o Perales. Por supuesto nadie le da bolilla. Últimamente suenan los mismos temas; el reggaeton me tiene bastante cansado.

   —¿Existen los famosos códigos de vestuario, que se puede hacer y que no?

   —Acosta: Creíamos que había códigos, pero han hecho bromas pesadas y de mal gusto que costaron digerir. Por ejemplo, a Lagrimal, un día, le escondieron las llaves del auto y llegó tarde a buscar a su hija al colegio. Me culpan a mí, pero todos sabemos quién fue. Lo más triste  es que esa persona nunca lo reconoció ni le pidió perdón al damnificado. Eso no se hace.

   “Las bromas de todos los días no se detienen: crema de enjuague en las medias, que cuando te la ponés te resbala el pie y no podés pisar. Otra: que te aten los cordones de las dos zapatillas para que estés cuatro horas desatando el nudo”.

   —Ramírez: Cada uno sabe que siempre tiene que ocupar los mismos lugares en el vestuario, en el micro o cuando comemos, aunque algunos compañeros usan el perfume de otro. Cuando salgo de la ducha, Julio ya me usó el mío, es rapidísimo; no sé como hace. Y existe el choreo o el “prestame el desodorante, el talco o el jabón”. Tridico (Luciano) no lleva nada pero a todos le agarra algo. Y no se la cae la cara.

   “Te digo algo más: Julio tiene despensa y no lleva nada para el aseo personal”.

   Enseguida el goleador pidió derecho a réplica: “Este año no cambié el auto porque me obligaban a llevar un kilo de yerba por semana. ¿Si la cobre? Olvidate, andá a cantarle a Gardel. Más de una vez me aclararon que iban a hacer una vaquita, pero se ve que a la vaquita la carnearon y yo no me enteré. Nadie pone un peso pero todos toman mate”.

   “Además, ¿Juanjo de qué se queja? Su cuñado vende perfuminas y él las subasta en el vestuario al doble de precio. Pero sale de bañarse y por curioso prueba alguna de las que acaba de vender. Hace un negocio redondo. A Alan Martínez le vacían el frasco de perfume y se lo esconden para que no lo vea”.

   —¿El que más crema se pone?

   —Acosta: No vi otro como Mc Coubrey (ex Liniers, hoy en Sansinena), una crema para cada parte de su cuerpo. Y Lagrimal me da risa, porque sigue con la histórica Higgins rosada. Se unta las piernas porque tiene piel sensible, pero esa crema con las alpargatas color borravino no va.

   —Ramírez: Alan Martínez gasta dermaglós a lo pavote, se las debe mandar su hermano Lautaro desde Italia. Ahora se está haciendo la depilación definitiva; hasta no parece un jugador de fútbol.

   —Después de esta nota alguien va a pedir derecho a réplica.

   —Acosta: Que opinen, estamos en democracia. Estoy limpio, de mi no pueden decir nada.

   —Ramírez: No sé que pueden decir de mí, pero si me 'ensucian' que se abstengan a las consecuencias. Como Julio, estoy limpio.

   Antes del cierre, Ramírez pidió una más. Como si hubiese sido poco lo que bastardearon...

   “Perotti (Juan) hace un año que está en el club, pero le sigue dando la ropa sucia de entrenamiento al 'Turu' Martínez para que se la lave. Aduce no tener lavarropas en la casa, pero jamás amagó ir a un laverap. Hay días que se sacá la remera, el pantalón, la calza y las medias y mete todo en el bolso, arriba de la ropa sin usar que el 'Turu' todavía no sacó. Una cosa de locos, demasiada pa ciencia le tiene”.

 

Un poco de fútbol

   Llegó el momento de que uno hable del otro.

   “Liniers es Julio Acosta y 10 más, y quedó demostrado. Es un fenómeno como persona y un gran compañero. Dentro de la cancha nos entendemos a la perfección. Julito puede jugar mal o bien, pero todos los años garantiza goles. La edad pasa para todos, pero parece que para él no”, sostuvo Juan José Ramírez.

   “Juanjo es el mejor jugador de la Liga en este 2019. Fue muy regular, tuvo destacadísimas actuaciones y fue decisivo en la ofensiva de nuestro equipo. Viene en alza, genera juego y entiende lo que tiene que hacer dentro de la cancha, algo que es muy importante para él y para todos. Tiene muy merecido todo lo que le está pasando”, de Julio Daniel Acosta.

   —¿Por qué salió campeón Liniers?

   Acosta: Hace dos años que venimos jugando con una idea y un estilo bien marcado. No se nos estaba dando el resultado final, pero el equipo insistió, tuvo paciencia, creyó en lo que hacía y llegó el premio. Tuvimos altibajos, pero mantuvimos la idea a lo largo del año y explotamos en el Clausura, donde entendimos que atacar era tan importante como defender”.

   Ramírez: Venimos con una idea bastante clara desde hace un tiempo y el título es el premio a la constancia, al sacrificio y al esfuerzo de un plantel que nunca se la creyó. Creímos en nosotros mismos más que en nadie”.

   —¿Sintieron cierto disconformismo de los hinchas en algún momento del año?

   Acosta: Me tocó vivir varios procesos. Antes, Liniers era un 4-4-2 o un 4-3-1-2 con juego directo, es decir pocos pases y elaboración para llegar al arco de enfrente. Con Walter se cambió la forma y el estilo, aunque el hincha debe entender que ser campeón en la Liga no es fácil, que todo lleva su tiempo. Cada técnico tiene su impronta. Este Liniers de Carrio es muy trabajado, todos tenemos que movernos para defender y la intensidad y la dinámica no se negocian.

   “Por ahí aparecieron murmullos entre los hinchas porque se jugaba lindo pero no se conseguían logros. Este título descomprime, cambia la mentalidad. No era que no creíamos en nosotros mismos, pero este campeonato sirve para consolidar las bases y seguir insistiendo y haciendo crecer la idea que quiere el cuerpo técnico”.

   Ramírez: Desde que agarró Walter hubo un cambio rotundo en el juego y eso fue chocante en un primer momento, sobre todo para el que no lo conocía. Con el laburo y el día a día aceitamos el funcionamiento, los que no entendían lo entendieron y los murmullos y el descontento se transformaron en apoyo”.

 

Muchos

 

44
Goles. Señaló Liniers en los 21 cotejos del torneo Clausura, el que finalmente se adjudicó. Entre Acosta, Ramírez y Soto Torres marcaron 24 (8 cada uno).

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