Estudiantes secundarios en empresas

23/9/2017 | 20:07 |

Por
Maximiliano Allica

El gobierno nacional promueve una reforma educativa cuya polémica central es que los estudiantes deberán realizar prácticas en empresas durante el último año del secundario. La oposición más férrea rechaza este punto por presunta explotación laboral, sin recordar que la ley 26.206 de educación nacional promovida por el ministro Daniel Filmus en 2006, en su artículo 33, hablaba exactamente de lo mismo. Es más, un decreto de 2011 firmado por la presidenta Cristina Kirchner reglamentó el articulado: "Las pasantías durarán un máximo de 6 meses, tendrán una actividad máxima de 20 horas reloj semanales y como mínimo durarán 100 horas reloj".

Como en Argentina no existen las ideologías sino los acomodamientos en función de las posiciones respecto del poder (el opositor se opone a lo mismo que, siendo oficialista, apoya) nos estamos perdiendo una excelente oportunidad de unificar criterios sobre un tema que, evidentemente, genera consensos: cómo hacemos para que los adolescentes se preparen para la aspereza del mundo adulto.

Respecto de la posibilidad de tener estudiantes en empresas, es obvio que la mayoría generará más trabajo de lo que resolverá. Es más útil para un chico conocer la dinámica de una compañía que para un empresario o empleado calificado contar con un recurso inexperimentado y que quizás nunca forme parte de la plantilla. No obstante, es responsabilidad de estos últimos darles lugar y contribuir a que los adolescentes amplíen su visión del mundo.

Lo llamativo de estos proyectos, que enfatizan la necesidad de vincular a los jóvenes con el empleo, es que no pongan tanta firmeza en la capacitación académica post-secundario. Considerando que las personas con estudios superiores tienen muchas más chances de abrirse camino en el mundo laboral, no estaría mal que se promueva una carga horaria similar para que los alumnos cursen, sin obligación de rendir exámenes formales, alguna materia en la carrera terciaria o universitaria de su vocación. De esa manera sabrán con anticipación cuál es su nivel y cuánto se tienen que exigir a sí mismos y a la escuela para llegar a punto. El estudio superior, en general, agrega más valor al individuo que el empleo prematuro.

Pero la discusión está puesta en otro lado. Que pase rápido octubre.

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