El plan de desarrollo del sudoeste bonaerense
La región del Sudoeste Bonaerense tiene una superficie estimada de 6.500.000 hectáreas, lo que representa un 25% del territorio de la Provincia de Buenos Aires, con una población de 550 mil personas, el 8% del total provincial.
Está integrada por los partidos de Guaminí, Adolfo Alsina, Coronel Suárez, Coronel Pringles, Coronel Dorrego, Saavedra, Tornquist, Puan, Coronel Rosales, Bahía Blanca, Villarino y Patagones.
A diferencia del restante 75% del territorio provincial que pertenece a la región denominada pampa húmeda, la región del sudoeste bonaerense forma parte de la región semiárida, árida y subhúmeda-seca del país, poseyendo características climáticas y edáficas que la diferencian del resto de la Provincia en cuanto a sus potencialidades y limitantes productivas primarias. A esto se agregó décadas de mal uso del recurso natural suelo y vegetación, que agravó su estado.
Con respecto a la actividad económica explotada en el Sudoeste, cabe destacar que en ella se encuentra el 15% del Rodeo Bovino de la Provincia, y es esencialmente una zona ganadera con agricultura, donde el riesgo agrícola crece de norte a sur y de este a oeste.
Por otro lado, se observan cambios en el uso de la tierra, con una recuperación del interés por la ganadería ovina, otrora característica de la región, con diversificación en lana, carne y leche y nuevas alternativas productivas como la Olivicultura, los cultivos de aromáticas y la intensificación de la actividad porcina, que junto a otras se adaptan de mejor manera al ambiente.
Atendiendo esta problemática regional, los actuales niveles de productividad regional pueden ser incrementados con la adopción prácticas racionales y políticas de apoyo y fomento que respondan a los ritmos productivos propios de situación de aridez o semiaridez.
La diferenciación de esta vasta zona es un hecho trascendente a la hora de diseñar políticas públicas de promoción y fomento de los sistemas de producción y sus cadenas de valor como así también: de radicación y permanencia de los pobladores, de apoyo a la adopción de tecnologías, de programas regionales de educación y capacitación, de programas de crédito, de políticas fiscales, etc.
Las políticas de fomento solo generan los cambios buscados cuando parten del reconocimiento de las potencialidades y limitantes que poseen los destinatarios de las mismas.
La diferenciación de la región implica apoyar firmemente la reconversión de los sistemas de producción y sus cadenas de valor, de tal manera que se fortalezcan aquellos que estén adaptados a las características climáticas, edáficas y agronómicas, asegurándole resultados económicos que permitan la permanencia de las explotaciones en esa región y con esas características.
Las principales entidades educativas de la región y de la provincia dan condiciones para la capacitación tecnológica y social que permita el desarrollo de sistemas de calidad que diferenciado y certificando procesos y productos otorguen esas ventajas competitivas propias de la región.
Llevar adelante el Plan de Desarrollo del Sudoeste como una red institucional que comparta una mirada integral y base su accionar en acuerdos permanentes sobre las condiciones necesarias, para generar sustentabilidad en los sistemas productivos y sus cadenas de valor es posible si se instala la cultura especial que requiere el tratamiento de los recursos.
En estos años de vigencia de la ley se ha avanzado e innovado en tecnología y genética que hacen que productos agropecuarios de regiones más favorecidas se puedan desarrollar hoy en esta zona, y especialmente en sectores con riego como el sur de Villarino y norte de Patagones, donde se podría orientar la producción a productos de alto valor agregado, transformados en alimentos, teniendo en cuenta la cercanía a mercados internos importantes y la presencia de del Puerto que nos identifica.
Es como en otros aspectos de la actividad agropecuaria, en que han estado ausentes las políticas de estado de largo plazo, que ya no se pueden postergar si se pretende alcanzar un desarrollo sustentable en lo económico y social de las comunidades del interior.