Un filme extraño acerca de la búsqueda de la identidad
Un filme extraño, que combina elementos del thriller, la ciencia ficción y el drama derivado de la búsqueda de la identidad. En cierto sentido es la respuesta femenina, en clave de acción, al mito del "niño salvaje".
Por este flanco se emparienta con un filme de François Truffaut, del año 1969, titulado precisamente El niño salvaje, basado en el libro Memoire et rappert sur Victor de l'Aveyron, del profesor Jean Itard.
La protagonista es Hanna (Saoirse Ronan), una joven de dieciséis años, asexuada y de aspecto ingenuo, que fue criada y educada desde niña por su padre Eric Holler (Eric Bana) en una cabaña ubicada en un bosque del norte de Finlandia.
Eric es un ex agente de la CIA que quince años atrás, por motivos que se conocerán durante el desarrollo de la historia, desapareció sin dejar rastros.
Ese tiempo lo dedicó a proteger a Hanna y enseñarle idiomas, historia, geografía, cultura, incluidos los cuentos de los hermanos Grimm, y fundamentalmente defensa personal.
Con este bagaje, Hanna quiere conocer el "mundo exterior" y poner en práctica todo lo aprendido de su padre. Y ambos se van, cada uno por su lado, con la promesa de reencontrarse en algún sitio de la ciudad de Berlín.
Los dos también serán perseguidos por los secuaces de una villana implacable llamada Marissa Wiegler (Cate Blanchet), que tiene sus razones para hacer lo que hace. Mientras tanto, Eric y Hanna corren mucho, se defienden y dejan sus huellas por donde pasan.
Porque al igual que Nikita en el filme homónimo, y Jason Bourne en la saga pertinente, Hanna también ha sido entrenada para matar y en sus genes habría algo que la puede convertir en la "asesina perfecta".
Y por este andarivel se cuela el tema de la búsqueda de la identidad por parte de Hanna, que se mueve con un código de valores en conflicto con el mundo y vive la tragedia de una serie de carencias: el afecto materno que no tuvo, la amistad, la libertad y la educación en sociedad.
Y aunque demuestra una sorprendente capacidad de adaptación, esas carencias dificultan su inserción social, su comunicación y hacen que a veces se movilice con cierta torpeza.
Hubo varios cineastas interesados en dirigir este filme, pero quien finalmente inclinó la balanza a favor de Joe Wright fue la actriz irlandesa Saoirse Ronan, por su experiencia compartida en Expiación, deseo y pecado, que le significó una nominación para los premios Oscar.
Pero a pesar de su innegable talento, Wright no era el director más indicado para conducir este proyecto, porque lo suyo es la recreación histórica y los filmes de época. Inclusive, en este momento, está embarcado en una reedición de Anna Karenina.
La puesta en escena es inobjetable, pero se pueden observar algunas inconsistencias en las relaciones de causa/efecto y las escenas de acción resultan demasiado mecánicas.
Wright, en complicidad con sus guionistas, moviliza un exceso de ideas, que a veces se muerden el rabo. Un acierto es la banda musical a cargo de The Chemical Brothers.