¿Por qué el Penna no queda embarazado?
Desde la aplicación de la Ley Provincial de Fertilidad Asistida, en enero último, el hospital "Dr. Luis Güemes" de la localidad de Haedo consiguió 19 embarazos.
El "Dr. Oscar Alende" de Mar del Plata logró 14.
El "General San Martín" de La Plata, 5.
El Interzonal "Dr. José Penna", de nuestra ciudad, ninguno.
Al margen de las cuestiones de orgullo, es un dato inquietante. Sobre todo si se considera que el área habitual de cobertura del Penna desborda largamente los límites bahienses, extendiéndose a lo largo de casi 20 partidos provinciales, sin contabilizar pampeanos y rionegrinos.
Cada día, sus salas reciben a pacientes llegados desde ciudades tan distantes entre sí como Carmen de Patagones, Claromecó, Adolfo Gonzales Chaves y Daireaux, sólo por mencionar algunas.
Se trata de una zona con una población cercana a las 433 mil mujeres, de las cuales 47 mil tienen entre 30 y 40 años, la edad requerida por la Ley. Si a este grupo se le resta el 60 por ciento, entre aquellas que cuentan con cobertura de obra social o prepaga, el número de potenciales beneficiarias llega a 19 mil.
Y si finalmente se considera que el promedio de mujeres con problemas reproductivos ronda el 15 por ciento, entonces puede decirse que hoy existen unas 2.900 en condiciones de presentarse en el edificio de Láinez al 2400, listas para reclamar por su tratamiento gratuito de embarazo.
Con esta cifra, basada en estadísticas oficiales, es posible entender mejor la inquietud que despierta la demora de resultados concretos.
¿Puede considerarse una simple racha adversa? ¿Se trata de un fracaso operativo? ¿O es todavía un resultado lógico, a pesar de las comparaciones con los otros centros médicos incluidos en la Ley?
El cardiólogo César Comezaña, director del Penna, cree que la explicación debe buscarse por cuestiones de infraestructura. "A diferencia de otros hospitales, como el de Haedo, que tuvo resultados muy pronto porque ya tenía un equipo de fertilidad formado desde hace tiempo, nosotros largamos de muy atrás porque no empezamos hasta que estuvo la ley", admite.
"En verdad, pensamos que iba a promulgarse para marzo o abril de este año. Por eso, el hecho de que saliera en diciembre nos sorprendió sin una estructura armada. Y ya una vez que arrancó, hubo que formar un equipo de especialistas desde la nada, lo que no es una tarea sencilla".
Cinco meses más tarde, el equipo está formado y cuenta con su propio espacio en el pasillo 5 del hospital, donde trabajan la ginecóloga Vanesa Fuentes, el urólogo Alejandro D'Orazio, la bioquímica Elizabeth Rosa y la psicóloga Mariana Villar, todos designados especialmente para esta función, bajo la coordinación del reconocido obstetra César Labrousse.
Comezaña remarca que pronto van a sumarse otra ginecóloga y un radiólogo, aunque cree que todavía restan algunos detalles importantes por resolver. "Nos harían falta servicios de apoyo para diagnóstico por laboratorio y rayos, que son fundamentales en este tipo de tratamientos, pero intentaremos conseguirlos de alguna manera", señala.
A tener paciencia. Aun con todo el personal e insumos necesarios, el Penna está únicamente en condiciones de realizar las fertilizaciones de baja complejidad, aquellas que consisten en técnicas de estimulación hormonal e inseminación intrauterina.
Para los casos más difíciles, que requieren la aplicación del método in vitro, debe recurrirse a la asistencia médica privada, la cual será costeada mediante un subsidio provincial ya aprobado.
El nombre de la clínica elegida para realizar las tareas de alta complejidad se definirá en breve, aunque se sabe que las opciones se reducen a dos candidatos: el centro de fertilidad Ameris, dirigido por los médicos Guillermo Ponce, César Baccini y Roberto Crowley, o el Instituto de Diagnóstico de Patologías Femeninas (Idipafe), a cargo del ginecólogo Eduardo Vincent.
"Todavía no lo definimos, pero es cuestión de días", desliza Comezaña.
El dato no es aleatorio: en el Penna ya están preparando a un grupo de cinco mujeres para ser fecundadas a fines de julio, a través del método de probeta.
Esta chance, acaso la primera concreta que se realizará en la ciudad, genera mucha ansiedad. Y no sólo a los posibles padres.
"Es cierto, el hecho de no tener todavía una embarazada significa cierta preocupación para todo el equipo. En lo personal, incluso, lo he tomado como un desafío que me pone a prueba", admite el director del hospital.
"Pero estoy seguro de que vamos a tener éxito y que, para agosto, vamos a tener los primeros embarazos confirmados. No lo digo sólo como deseo, sino porque conozco muy bien al equipo de profesionales que está involucrado y sé cómo está trabajando", promete.
Su confianza es tal que no duda en pronosticar que el Penna pronto alcanzará a los otros tres centros en cantidad de embarazos logrados.
"De ninguna manera esto puede ser entendido como una competencia, pero a fin de año ya vamos a tener una cantidad importante de embarazos, entre cinco y diez", asegura.
¿Palabra tomada? Mucha gente quiere creer que sí.
Feliú, en la dulce espera
El diputado bahiense Marcelo Feliú, coautor del proyecto de Ley de Fertilidad Asistida, también espera con interés el anuncio del primer embarazo asistido por el Penna y sonríe cuando se le recuerda aquel refrán de "en casa de herrero, cuchillo de palo".
"Sé que nuestro hospital arrancó un poco más tarde que el resto y no es tanto que la sanción de la Ley lo agarró mal parado. Lo que pasa es que agarró bien parados a los demás", puntualiza.
Si bien reconoce que la demora le produce cierta ansiedad, el legislador provincial no parece preocupado por la falta de resultados conseguidos hasta el momento.
"He hablado con todos los profesionales que están trabajando y colaborando en el tema, y después de conocer sus ideas y métodos de trabajo no tengo dudas de que Bahía Blanca va a ser motivo de excelentes noticias en el corto plazo", asegura.
"De hecho, creo que la ciudad pronto va a estar en los primeros niveles de la provincia", pronostica.
Por eso Feliú considera que el verdadero problema es la situación emocional del 55 a 70 por ciento de las parejas que no consigue un resultado positivo tras los dos intentos de embarazo asistido que le garantiza la Ley.
"Ahora vamos por la segunda parte de esta problemática, la adopción, que está directamente relacionada porque también se trata del derecho a ser padres", remarca.
"Hoy ya estamos trabajando con todos los bloques en el anteproyecto de una nueva Ley de Adopción para la provincia. Queremos que se terminen los plazos y procesos actuales, que demandan un promedio de ocho años. Y en 15 días lo vamos a presentar en sociedad", anticipa.
El dato
5 serán los centros habilitados para brindar los tratamientos de fertilidad, una vez que el hospital "Héctor M. Cura" de Olavarría se sume, en los próximos días, al grupo de elegidos por el ministerio provincial de Salud.
Mariano Buren/"La Nueva Provincia"