Cara a cara con las ballenas
El invierno está cada vez más cerca, lo que significa que las aguas del golfo volverán a tener, una vez más, la visita de las ballenas francas australes, una especie que fue perseguida durante siglos por la cantidad de barriles de aceite que se extraían en cada captura.
Aquella "V "hecha de vapor, que podemos ver a pocos metros --expulsada por estas criaturas al respirar--, nos da la nota de que ya están cerca.
La ciudad, que se asoma a un arco de hermosas playas --desde las céntricas, bien concurridas en verano, hasta las del Doradillo, algo más alejadas y famosas por los avistajes costeros-- tiene todo lo necesario para atender la demanda turística, con servicios gastronómicos y hoteleros para todas las necesidades, gustos y bolsillos.
Por eso se la considera como el mejor punto de partida para explorar la región de Península Valdés, a lo largo de todo el año: además, su museo oceanográfico y el ecocentro ofrecen dos propuestas ideales para acercarse a la fauna marina con una mirada más científica.
Las ballenas no son sólo mamíferos --dan a luz a sus crías vivas y las amamantan durante su infancia-- son también cetáceos, el primer grupo en adaptarse a la existencia marina, por lo que deben pasar todo su ciclo vital en el agua. Aquellas que visitan las costas de Puerto Madryn --las francas australes-- tienen estatuto de monumento natural, una categoría que se otorga a "aquellas áreas, cosas, especies vivas de animales o plantas de interés estético, o valor histórico o científico que merecen protección absoluta, siendo por lo tanto inviolables".
Milagro de la naturaleza.
Estar en sintonía con el medio ambiente y la naturaleza es un hábito que, muchas veces, dejamos de lado, abrumados por la rutina y las responsabilidades.
Darse el espacio para entrar en contacto con la vida que nos rodea, es un recreo necesario, que graba en el corazón de quien se presta innumerables sensaciones e imágenes.
El avistaje de las ballenas en Puerto Madryn es una oportunidad que podemos tomarnos, para conectarnos más con estas apasionantes criaturas. De junio a diciembre, desde Puerto Pirámides, y a bordo de lanchas o semirrígidos, el turista puede tener la oportunidad de estar --a tan sólo escasos metros-- cerca de una ballena.
Sonidos envolventes, movimientos tenues pero precisos, la inmensidad del mar, cuán perfecta puede ser la naturaleza... sin lugar a remotas e inconsistentes dudas, tener la chance de mirar de cerca a estos animales es un hecho natural indescriptible, un auténtico milagro de la naturaleza.
Sus preferencias.
Las aguas de la Península Valdés son las preferidas de las ballenas por las características de sus golfos, bien cerrados, lo que da como resultado un mar calmo, diferente al mar abierto.
Además, hay un sistema de playas con pendientes suaves moderadas, de fondos lisos, ideales para que las madres estén con las crías sin riesgo de predadores y sin riesgo de quedar encalladas.
Constantemente bajo la atención de los biólogos y expertos en vida submarina, las ballenas aún tienen mucho para contar.
Hasta hace poco se creía que las ballenas permanecían sin comer todo el tiempo que pasaban en la Península Valdés.
Y aunque es bastante cierto, últimamente se ha descubierto que la mitad del tiempo están sin comer. Mientras están junto a Puerto Madryn, las ballenas madres permanecen con sus crías --unos 60 días, durante las cuales las amamantan-- y luego empiezan a desplazarse más hacia el mar adentro.
Para verlas mejor
Son muchos los consejos que circulan entre visitantes y locales para lograr el mejor avistaje. Pero aseguran los biólogos que "en realidad hay que buscar que el día esté bueno para uno".
Ellas están más o menos de la misma manera, aunque algunos patrones se pueden aprovechar: para verlas en la costa, desde la playa del Doradillo, lo mejor es la marea alta, con mar calmo, lo que genera un momento increíble". Y a la hora de los avistajes embarcados, hay quienes prefieren la mañana temprano y quienes el atardecer, para aprovechar un fenómeno único: la puesta del sol sobre el mar, en una salida especial llamada "sunset", que es un poco más prolongada y regala las magníficas postales de las ballenas recortándose contra el cielo anaranjado del poniente.
Cuanto más leamos y nos informemos sobre estas criaturas, más podremos disfrutarlas cuando las tengamos cerca, ya que las podremos observar con otra perspectiva, y vivenciarlas de una manera más firme e intensa.
GRISADO
Dónde informarse.
Web: www.madryn.gov.ar/turismo, tel. (02965) 453504 / 456067.