"Las madres pegan más que los padres"
"A pesar de diversos preconceptos, la mayor parte de los niños maltratados son castigados, golpeados y abandonados más por sus madres que por sus padres", dijo, en entrevista con "La Nueva Provincia", el doctor Jorge Volnovich.
Sostuvo que la justificación de la violencia se da en distintos ámbitos, no sólo en el sector más vulnerable.
"En un relevamiento en universidades públicas y privadas de Capital Federal, el 60% de los alumnos dijo haber sido maltratado por su familia en su infancia, pero a la vez agradecían ese trato `porque ahora eran hombres de bien'. Es una barbaridad y es contra lo que tenemos que luchar", recalcó.
Volnovich aseguró que "no es verdad que a los chicos hay que ponerle límites a los bifes, la violencia no es una buena solución".
El profesional explicó que, igualmente, la mujer que utiliza ese modo relacional en general ha sido víctima del mismo trato, por lo cual repite lo que conoce.
"Ellas también sufrieron el rigor, las mujeres son más víctimas que otra cosa", acotó.
También afirmó que, más allá del sujeto que la ejerza, el maltrato y la violencia sexual tienen en la mujer a su principal destinatario y que las mismas están en un círculo que se pasa de generación en generación.
"Muchos chicas y chicos abusados por los hombres de las familias culpan más a la madre, que no los defendió, que al que las violó y sometió. Así, cuando calla ante estos hechos, a la mujer se la acusa por cómplice; cuando lo denuncia, también. Es muy difícil. Es doblemente culpada, haga lo que haga", indicó y recalcó que es peligroso naturalizar el problema.
Abusadores, impostores. "Si se analizan las características de un abusador, se puede decir que es un tipo que naturaliza el hecho de tocar a un menor. Piensa que es normal y, cuando se lo denuncia, lo desmiente, tanto los que son pobres como los que pertenecen a las mejores familias", dijo.
Remarcó que mayormente son grandes impostores, que se muestran caballeros, que logran reconocimiento en sociedades de fomento o cooperadoras, que son queridos y respetados por sus comunidades.
"Eso puede pasar, porque vivimos en una sociedad donde la autenticidad no es un atributo", reflexionó.
"Es difícil que un abusador no tenga una asociación de amigos que lo defienda. Y, para gran parte de la sociedad, los que denuncian estos casos son personas malas, perversas, que quieren la destrucción de la familia o de la iglesia, en el caso de que los denunciados sean sacerdotes", definió.
"Una niña de 9 años es una niña de 9 años, se vista como se vista. El abusador transgrede esa barrera, diciendo: es lógico que suceda porque ella se viste y actúa como mayor y la opinión pública cree en sus argumentos. Pero sigue siendo una niña".
El Estado, ausente.
Volnovich aclaró que, además del cambio cultural y de justificación de los hechos, el Estado no cumple con su obligación de prevenir y dar difusión. "Los funcionarios dan muchas excusas, pero no hacen", definió.
"Las políticas públicas en este tema son muy precarias. Y por eso los que desarrollan ese trabajo, sea para el Estado como para ONG, son héroes. Pero sufren también de enfermedades psicosomáticas, porque es una actividad sacrificada y solitaria, sin recursos. Si se logra un buen grupo y estable, eso ayuda a evitar colapsos en el físico de quien lucha por los derechos de los chicos", graficó.
Entre pares. Volnovich también analizó la violencia en las escuelas. Dijo que era cada vez más creciente y no era tenido como un problema de importancia, pero que la discriminación y el maltrato pueden derivar en tragedias.
"Esto es muy serio y puede derivar en explosiones por parte de las víctimas. Ya no es una violencia controlable. Después, cuando hay una matanza, dicen que el chico está loco, pero hay un sistema que ha favorecido o no ha hecho nada contra el maltrato que recibió en las aulas por sus pares".
También mencionó que, en las tragedias de personas jóvenes que matan a alumnos, suelen haber sido víctimas de abuso o maltrato en la escuela.
Y dijo que la discriminación étnica y de género se multiplica, pero también indicó que deben discutirse y difundirse en la escuela las problemáticas de la violencia y la sexualidad.
"En las escuelas hay que trabajar estos temas. Y también hay que tener cuidado con los noviazgos violentos".
Internet. "La tecnología y las redes sociales conforman una paradoja: pueden abrir puertas para lo mejor, como ser un vehículo fantástico de lectoescritura o descubrir que los dedos pulgares pueden ser útiles para algo, como mandar mensajitos, pero también pueden ser vehículo de agresión, cuando se levantan y trucan fotos o se difama a alguien. Hay que tener cuidado".
Grave. Se estima que una de cada cuatro o cinco mujeres ha sido víctima de abuso en la Argentina.
Quién es
Volnovich participó en Bahía Blanca de una jornada de capacitación, con enfoque socio-histórico-político-institucional y cultural sobre la temática, organizada por la ONG Creer Si. La presenciaron médicos, abogados, docentes y asistentes sociales.
"Es muy bueno difundir estos temas, porque es muy importante que la sociedad entienda el lugar que se le da a algunas situaciones y la necesidad de cambio", sostuvo.
"Creo que es un buen principio intentar armar el rompecabezas de voluntades dispersas", dijo.
Es médico psicoanalista de niños y adolescentes, y analista institucional egresado de la UBA. Fundó el Centro de Estudios del Psicoanálisis de Niños en Río de Janeiro y es director clínico de la Sociedad de Estudios e Pesquisas da Infancia, en la misma ciudad.
Además es autor de varios libros y dirige el Centro Integral Especializado en Niñez y Adolescencia, dependiente de la Dirección General de la Mujer de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.