Las funciones del acopio
Dentro de las actividades que tradicionalmente cumple dentro del proceso productivo rural, se destaca el fomento agrícola mediante la entrega de semilla, créditos o seguridad de compra a los productores.
La actividad crediticia, de carácter sencillo y práctico, ha permitido el avance del campo y ha servido para la extensión de las siembras y la mecanización de las labores.
En cuanto a la asistencia del productor mediante la provisión de semilla, se ha procurado que éstas se ajusten a las disposiciones vigentes sobre fiscalización y selección, colaborando así con el progresivo aumento del nivel de calidad en los cereales y oleaginosas.
Paralelamente, el acopio también debió colaborar en el perfeccionamiento de las normas de comercialización.
Además, también merece destacarse su función habitual de concentrar las producciones locales para la posterior distribución en puertos, fábricas y molinos.
Reunir la producción es la primera faz del proceso comercial que inicia el acopio, con su lógica incidencia en costos y precios.
Intimamente ligada a este papel de concentración, se encuentra la etapa de movilización de los productos hacia los centros de consumo, que el acopiador organiza y regula conforme sea la situación del mercado o los pedidos del organismo oficial cuando interviene en la compra-venta de granos.
El secado y acondicionamiento de los cereales y oleaginosos (limpieza y clasificación) es otro de los importantes cometidos, así como la función de brindar trabajo, promover la construcción de silos, elevadores, plantas de almacenaje en todas las zonas agrícolas.
En definitiva, esta enumeración de funciones testimonia que el sector constituye un órgano especial dentro del ciclo producción-comercialización, estableciendo un necesario enlace entra ambas etapas.
Una alternativa válida. Los acopios aumentaron notablemente la cantidad de silos bolsas que realizaron en sus plantas, a la par de los silos fijos, en las mismas instalaciones donde el terreno es generalmente alambrado, protegido, bien acondicionado, plano y sin malezas.
Los Silos Bolsas ya son una parte incorporada a la fisonomía del paisaje de los campos en Argentina, principalmente en la gran área agrícola del país, notándose un vertiginoso aumento de esta tecnología en el acopio durante la campaña 2005/2006.
Este incremento de almacenamiento en bolsas plásticas en los acopios, se produce, entre otros, por varios motivos:
--Mejor estrategia del acopio para captar mayor cantidad de granos, ya que muchas empresas ofrecen a los productores bolsas sin cargo con el compromiso de entrega de su producción.
--Mayor cantidad de mercadería en manos de los acopiadores, quien con mejores situaciones económicas, pueden regular en mejor forma los recibos, las entregas, el conseguir mejores precios y fletes a lo largo del año sin necesidad de realizar inversiones costosas fijas, esto les permite mejorar su disponibilidad con la Industria o destinos de Exportación.
Además, la bolsa ha sido de gran utilidad para aquellas empresas acopiadoras que no poseen plantas en lugares alejados y donde aún no hay un gran desarrollo en instalaciones fijas.
La estabilidad de los precios en los mercados y la menor rentabilidad del productor agropecuario redujeron el tiempo de almacenamiento en bolsas, comparada con años anteriores, mientras que su uso se incremento en el acopio.
En el país se almacenan aproximadamente 22 millones de toneladas de granos en bolsas plásticas, estimándose que un 80% es de los productores y un 20% de los acopios e industrias.