Murió Marcos Zucker, gran actor de teatro
BUENOS AIRES (Télam) -- El actor Marcos Zucker, un sólido intérprete que se desempeñó por más de siete décadas en teatro, cine y televisión, falleció ayer por la tarde de un paro cardíaco en su domicilio particular del Barrio Norte porteño.
Su extensa trayectoria iniciada cuando contaba con apenas 6 años y se integró al elenco de Rosa de Oro, pieza de Arturo Capdevila, donde interpretó al Rey de los Enanos, marcó el comienzo de una carrera que le permitió desempeñarse en Argentina y en otros países de Latinoamérica.
A partir de entonces --cantando el tango Garufa en el cine Ideal y asumiendo papeles de niño en piezas de diversas compañías--, Zucker, hijo de inmigrantres polacos nacido el 15 de febrero de 1921, no abandonó nunca más las artes.
"Me resulta imposible imaginar una vida sin teatro. Si naciera de nuevo haría de mi vida la misma puesta en escena y si el teatro no existiera, lo inventaría", dijo alguna vez.
En teatro acompañó durante muchos años a la actriz Luisa Vehil protagonizando, entre otros textos, La alondra, de Jean Anouilh bajo la dirección de Jean Louis Barrault.
También se lució en El violinista sobre el tejado, que puso en Chile durante siete exitosas temporadas.
En 1996 había regresado a las tablas en la obra Los siete gatitos, que se presentó en el teatro Cervantes con dirección de Ricardo Holcer, y en 1997 trabajó en la pieza teatral Es difícil vivir, junto a Alfonso de Grazia y María Concepción César, en el teatro de la Ribera y en el ciclo televisivo De corazón (Canal 13), con Ana María Picchio y Vítcor Laplace.
Anteriormente, la televisión también le había permitido mostrar sus dotes para el humor con personajes a los que sabía dotar de profunda ternura, como el ingenuo jubilado polaco que creó en 1982 para el programa cómico La tuerca. Sufrió a "El Contra" de Juan Carlos Calabró e integró el elenco de los ciclos Compromiso y Son de 10.
En marzo de 1999, su trayectoria fue reconocida en el porteño teatro Regina por el Instituto Nacional del Teatro que, en nombre de su titular, el actor Lito Cruz, definió a Zucker como "una de las mas grandes figuras de la escena a la que le debemos un agradecimiento muy profundo".
Desde mediados de la década del '90, el intérprete padeció infecciones intestinales, dolencias coronarias y diversas contusiones producidas por caídas en las mismas calles de Buenos Aires por las que desparramó su oficio de artista.
Los restos del actor fallecido serán inhumados hoy en el Panteón de Actores del Cementerio de la Chacarita.