Bahía Blanca | Sabado, 21 de febrero

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Muchos ingredientes en el menú del primer bimestre

La columna semanal del corresponsal de La Nueva. en la capital de la provincia.

En líneas generales se respiran momentos de desasosiego, pálidas y teorías conspirativas de índole políticas. La confluencia de definiciones entre la Nación y la Provincia de Buenos Aires se da en tiempos de debate alrededor de temas sensibles como la reforma laboral y la reactivación económica en general, sumado a los despidos laborales y la estructural crisis de inseguridad bonaerense.

Enganchada a la agenda legislativa, la CGT decidió apretar al Gobierno libertario con una huelga nacional contra la reforma laboral que técnicamente es interpretada como una reducción de derechos laborales, mientras en la PBA distintos actores del sindicalismo siguen presionando a la gobernación de Axel Kicillof con la reapertura formal de una negociación para abordar una necesaria y urgente recomposición salarial. 

Legisladores libertarios decidieron plantarse contra las expresiones del Gobernador, que había vinculado la ley con “un proyecto de Martínez de Hoz durante la dictadura” y lo acusaron de profundizar el escenario de confrontación con el presidente Javier Milei, demostrando estar más enfocado en “la construcción de una posible candidatura presidencial que en gobernar la Provincia”, según dicen. 

Más espuma discursiva detrás del retumbar de los tambores de las comparsas por los festejos populares de carnaval ante un contexto bonaerense marcado por la disminución de ventas en comercios, suspensión de actividades productivas y un retroceso en la generación de empleo según se observa en múltiples sectores productivos. 

Desde la Gobernación de calle 6 sostienen que estas dificultades derivan en buena medida de las decisiones de política económica implementadas a nivel nacional por la gestión libertaria junto a sus aliados del PRO. 

En reiteradas ocasiones, el propio Kicillof declaró que es "mentira que no hay plata" -como reitera una y otra vez Milei como lema de austeridad económica– sino que algunos funcionarios violetas -en particular, el ministro de Economía, Luis Caputo- elegían destinar esos recursos nacionales a la "especulación o bicicleta financiera". 

También, por su parte, pero con escasos recursos presupuestarios y problemáticas sociales muy extendidas, Kicillof busca desactivar un conflicto en puerta con sectores gremiales docentes “poco amigables” que ya decidieron no empezar el ciclo lectivo 2026 hasta que no haya una mejora salarial sensata, más allá de la frialdad numérica de caja, por la pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación. 

Y, por si faltase algo, el Ejecutivo endureció el régimen de horas extra que regula a los uniformados de la fuerza bonaerense, en tiempos de protestas salariales y después que el propio ministro de Seguridad, Javier Alonso, admitió que los bajos salarios obligan a muchos efectivos a recurrir a “adicionales o a empleos paralelos” para llegar a fin de mes. 

Entre cálculos y proyecciones partidarias, dentro de la coalición gubernamental conformada por el kirchnerismo duro, el PJ territorial y el Frente Renovador, no pocos coinciden en la posible necesidad de repetir el desdoblamiento electoral el año próximo, como ya ocurrió con la votación de renovación legislativa de 2025, una decisión que le permitió al PJ disfrutar de un resonante triunfo provincial. 

Ese instrumento, tal vez, sea nuevamente imprescindible para que el oficialismo pueda retener la Gobernación y buena parte de los municipios que el universo peronista pondrá en juego. 

Ese esquema podría tener un problema político extra: en principio, pareciera ir contra las aspiraciones nacionales de Kicillof. “Hay que jugar fuerte acá en la Provincia”, admiten en segundas líneas ministeriales que, al mismo tiempo, advierten que “el factor arrastre para una votación presidencial parece que viene complicado, excepto que el ajuste económico del plan sálvese quien pueda de Milei más la reforma antiobrera pueda derivar en un escenario de conflictividad social”, entre otras especulaciones cargadas de energía negativa.

Desde el think tank del Movimiento Derecho al Futuro, el espacio que alimenta la ilusión de Kicillof por entrar en la carrera presidencial, tienen la convicción de que el modelo de gestión bonaerense es posible trasladarlo a nivel nacional. 

“La política es tratar de construir consensos con todos los sectores productivos y sociales. Un proyecto que además de sostener las banderas del PJ pueda restituir la esperanza de que hay otra forma de hacer política”, indican los “futuristas”. 

La coyuntura política y tal vez, el azar, le permitan al Gobernador evitar una tormenta política dentro de poco más de una semana cuando tenga que dar su mensaje inaugural de sesiones ordinarias ante la Asamblea Legislativa bonaerense. 

La estrategia comunicacional de calle 6 pasaría por confrontar algunos resultados de la gestión -sobre todo la ejecución de planes básicos de infraestructura y de asistencia social a los municipios- contra la decisión política de “obra pública cero” y el ahorcamiento económico que padece la PBA como consecuencia del recorte de recursos nacionales, instalando así no sólo un contraste con la agenda libertaria de Milei sino también buscando captar discursivamente un número superior de adhesiones en la opinión pública.