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El miedo a perder el trabajo genera una nueva tendencia laboral

Ocho de cada diez trabajadores argentinos temen quedarse sin empleo y más de la mitad reconoce que la estabilidad es lo que más valora de su puesto actual. 

Quieren cambiar de trabajo, sienten que su carrera está estancada y, en muchos casos, aseguran que ya no están motivados. Sin embargo, permanecen donde están.

El miedo a perder la estabilidad, la incertidumbre económica y el temor a que una nueva oportunidad resulte peor que el empleo actual están generando una tendencia cada vez más visible en el mundo del trabajo: el Job Hugging, un fenómeno que describe a quienes se aferran a su puesto laboral por temor a los riesgos que implica cambiar.

Los datos en Argentina reflejan con claridad esa situación. Según el estudio Job Hugging: agarrate fuerte, elaborado por Bumeran, el 80% de las personas trabajadoras afirma que le preocupa quedarse sin trabajo. Además, el 54% señala que lo que más valora de su empleo actual es, precisamente, la estabilidad que le proporciona.

La seguridad laboral aparece por encima de otros aspectos tradicionalmente importantes en la relación con el trabajo. El 25% prioriza el clima laboral y la relación con sus compañeros, el 11% las oportunidades de crecimiento profesional y apenas el 10% destaca principalmente la posibilidad de ser creativo.

Pero la preocupación no se limita a conservar el empleo actual. El 35% de las personas trabajadoras admite que tiene miedo de buscar un nuevo trabajo.

Entre quienes sienten ese temor, la principal preocupación es ingresar a una nueva organización y atravesar, poco tiempo después, una situación de recortes o despidos. También aparecen el miedo a no encontrar propuestas atractivas o estables dentro del propio sector, la incertidumbre global y la posibilidad de que el nuevo empleo no resulte satisfactorio.

Quieren cambiar, pero no se postulan

Una de las mayores contradicciones que revela el estudio está vinculada con la intención de cambiar de empleo.

El 79% de los talentos en Argentina asegura que está pensando en buscar otro trabajo. Sin embargo, el 57% reconoce que revisa ofertas laborales, pero nunca llega a postularse.

Es decir: la intención existe, pero muchas veces no se transforma en una decisión concreta.

El fenómeno también se relaciona con el nivel de satisfacción dentro de las organizaciones. El 75% de las personas trabajadoras siente que su carrera laboral está estancada, el porcentaje más alto entre los países analizados. A su vez, el 60% afirma que no está motivado en su trabajo actual.

Al analizar el nivel de compromiso, el 46% señala que le gusta su trabajo y el 15% asegura estar muy comprometido y amar lo que hace. En el otro extremo, el 21% admite estar poco comprometido y trabajar sólo lo mínimo indispensable, mientras que el 18% dice directamente no estar comprometido y querer renunciar.

Entre las razones del desinterés aparecen la falta de reconocimiento, la ausencia de motivación, los entornos laborales tóxicos, la incomodidad con los valores de la organización y el agotamiento laboral.

La paradoja es evidente: una parte importante de los trabajadores no está conforme con su situación laboral, pero tampoco considera que cambiar de empleo sea necesariamente una alternativa segura.

Aferrarse al trabajo por miedo

El estudio define al Job Hugging como una menor movilidad laboral, en la que las personas se aferran a su puesto actual por temor a la incertidumbre.

Cuando se consulta directamente a los trabajadores si consideran que atraviesan este fenómeno, el 55% de los argentinos responde que sí. Se trata del segundo porcentaje más alto de la región, sólo por detrás de Chile.

Además, entre quienes se reconocen dentro de esta tendencia, el 40% asegura sentirse de esa manera desde hace más de un año.

Desde el área de Recursos Humanos, la situación también es percibida dentro de las organizaciones. El 80% de los especialistas identifica trabajadores que permanecen aferrados a su puesto por miedo.

Entre los comportamientos más frecuentes que observan se encuentran mantener un bajo perfil, evitar conflictos y limitarse estrictamente a las tareas asignadas. También aparecen quienes toman más responsabilidades, trabajan horas extras o intentan participar en numerosos proyectos para convertirse en personas consideradas indispensables.

“El job hugging es una realidad cada vez más visible en las organizaciones. Las personas ya no perciben el cambio de trabajo como una oportunidad de crecimiento sino como una situación amenazante”, explicó Federico Barni, CEO de Bumeran.com en Jobint.

Para el directivo, el desafío consiste en diferenciar cuándo la permanencia en un puesto responde a un verdadero compromiso y cuándo está motivada simplemente por el miedo.

“Para los talentos, el reto es considerar que pueden estar arriesgando más quedándose en un lugar que ya no contribuye a su desarrollo profesional”, agregó.

La economía, detrás del fenómeno

Para los especialistas en Recursos Humanos, el contexto económico aparece como la principal explicación de esta tendencia.

El 37% señala directamente a la situación económica como la causa principal del Job Hugging. Le siguen la inestabilidad global, el miedo de los trabajadores a perder su lugar o su estabilidad y el temor a no conseguir otro empleo.

La expectativa, además, es que el fenómeno continúe creciendo. El 81% de los especialistas consultados considera que el Job Hugging aumentará durante los próximos años.

También advierten sobre sus consecuencias dentro de las organizaciones. El 61% considera que tiene un impacto negativo, frente a un 33% que lo define como neutral y apenas un 6% que lo observa de manera positiva.

El fenómeno parece concentrarse especialmente entre las personas de 31 a 50 años, identificadas por el 55% de los especialistas como el grupo más propenso a aferrarse a su empleo. Administración y Finanzas, Producción, Abastecimiento y Logística y el área Comercial aparecen entre los sectores donde esta tendencia tendría mayor presencia.

La estabilidad como prioridad

Los resultados del informe muestran, en definitiva, un cambio significativo en la relación de muchas personas con el mercado laboral.

Durante años, el cambio de empleo fue asociado con la posibilidad de crecer, mejorar los ingresos, asumir nuevos desafíos o encontrar mejores condiciones. Hoy, para una parte importante de los trabajadores, esa decisión está atravesada por otra preocupación: perder la seguridad que ofrece, incluso con sus limitaciones, el empleo actual.

La consecuencia es una situación de inmovilidad. Trabajadores que sienten que su carrera se estancó, que no están motivados o que quisieran cambiar, pero que prefieren permanecer en un lugar conocido antes que enfrentar la incertidumbre de uno nuevo.

El Job Hugging expone así una de las tensiones actuales del mundo laboral: la búsqueda de desarrollo profesional convive con una necesidad creciente de estabilidad. Y, para millones de trabajadores, la pregunta ya no es solamente dónde pueden crecer, sino cuánto riesgo están dispuestos a asumir para intentarlo.

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