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White art decó, un estilo inesperado que maravilla y sorprende

Geometría, modernidad y glamur se entremezclan con la arquitectura más popular, utilitaria y vernácula, dando un toque distinto en las calles del barrio que acompaña el puerto más importante del país.

Si se piensa en una arquitectura que caracterice y represente a Ingeniero White, sin dudas la principal corriente es su patrimonio ferroportuario industrial. 

Gran parte de la localidad tiene su perfil definido por silos, usinas, elevadores, puentes metálicos y crudas estructuras industriales. A esto se suma una propuesta única de decenas de viviendas resueltas con estructuras de hierro y madera, revestidas de chapa, con una simpleza de diseño total, derivadas de los materiales que el puerto generaba de manera natural, y relacionada su concepción con las estaciones de trenes y obras auxiliares que conformaban el tendido ferroviario.

Por eso quizá sorprenda el protagonismo de un estilo alejado de esa línea: el art decó. Si bien Bahía Blanca tiene una enorme presencia de esa estética, pareciera que poco tiene que ver con ese ambiente salino, ventoso y marítimo.

Glamur y modernidad

El art decó es un estilo de diseño de auge en las décadas del 20 y del 30, como expresión de una sociedad que salía de la primera guerra Mundial, aspiraba a la paz y consolidaba su modernidad. 

De líneas geométricas, con juego de volúmenes, remates escalonados, guardas triangulares, recurría a una ornamentación de motivos radiales como soles nacientes, abanicos, rayos y semicircunferencias, además de frisos, paneles y bajorrelieves.

Era un símbolo del mundo moderno, relacionado con el automóvil, los rascacielos, la electricidad, los cruceros y la aviación. 

Nueva York lo adaptó para sus rascacielos emblemáticos –el Chrysler, Empire State y Rockefeller Center--, Miami lo hizo sinónimo de la diversión y de entretenimiento al diseñar con esas líneas sus hoteles, casinos, bares y cines, y Hollywood le dio el toque de glamur al recurrir a esa estética para las escenografías de sus películas y vestuarios de sus películas.

Un estilo que además se hizo extensivo al diseño de la ropa, juguetes, muebles, tipografía, publicidades, automóviles, radios, relojes, artefactos de iluminación. y joyas. 

A pesar de su auge, fue combatido en su época e ignorado por los historiadores, por haberse desarrollado de manera simultánea con el movimiento moderno, que impulsado por los grandes maestros –Le Corbusier, Mies van de Rohe, Walter Gropius—se alejaba por completo de esa propuesta planteando una arquitectura más pura y depurada.

Caminar Ingeniero White es sorprenderse con la presencia art decó, una enorme variedad de propuestas, donde cada obra es única y es la creatividad lo que se impone. Geometría, modernidad y glamur se entremezclan con la arquitectura más popular, utilitaria y vernácula, dando un toque distinto en las calles del barrio que acompaña el puerto más importante del país.

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