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El dolor detrás del asfalto: alertan por la falta de empatía y más estrellas amarillas en la ciudad

“Sé que es muy doloroso, pero habría que empezar a mostrar videos reales de siniestros viales para una mayor concientización sobre lo que está sucediendo”, dijo Carina Orange, referente de Estrellas Amarillas.

En Bahía Blanca se han pintado 19 estrellas amarillas por año en casi dos décadas. / Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva. y Prensa MBB.

La seguridad vial en las calles de nuestra ciudad atraviesa un momento complejo. Detrás de cada operativo de tránsito y de un test con resultado positivo, existe una realidad dolorosa que se plasma de manera física en el asfalto: el pintado de estrellas amarillas.

Con no poca crudeza, y suficiente autoridad para aludir al tema a partir de su experiencia personal, Carina Orange, referente de la organización Estrellas Amarillas en Bahía Blanca desde hace 17 años, reflexiona sobre la pérdida de empatía de la mayoría de los conductores, el avance del consumo de drogas y la incansable lucha de los familiares por concientizar y evitar que se pierdan más vidas.

En los últimos 16 años se han registrado más de 300 pintadas en diferentes sitios, lo que denota la complejidad de un tema que, claramente, excede la estadística (más allá de que no todos los familiares acceden, por múltiples y atendibles razones, a esta herramienta de concientización).

“Siempre digo que se trata de una profunda falta de respeto hacia el prójimo y una alarmante falta de empatía del ser humano. Todos los días presenciamos siniestros viales con víctimas fatales y las estadísticas siguen subiendo a causa del alcohol y de otras sustancias”, dice.

“Si una persona consume alcohol, aunque solo sea un vaso de cerveza, sabe perfectamente que está manejando alcoholizada. El auto se convierte en un arma de doble filo que puede causar una tragedia y terminar con una vida. Lamentablemente, muchos lo hacen a plena conciencia; no les importa. Se confían pensando: ‘esquivo el operativo’ o ‘total no pasa nada’. Incluso, se avisan entre ellos a través de grupos de WhatsApp sobre la ubicación de los controles municipales con el fin de evadirlos”, agrega.

Homenaje realizado el 30 de agosto de 2024 a Cristian Alderete, policía de la Bonaerense, quien falleció como consecuencia de un choque ocurrido mientras perseguía a un motociclista en Undiano e Italia. En la imagen, Orange y la mamá de Alderete.

“¿Consumo de estupefacientes? Es sumamente preocupante y creo que se ha incrementado; incluso, más que el alcohol. Yo trabajo de noche en el área de seguridad de eventos y lo aprecio de primera mano”, sostiene.

“Es cierto que hay gente prudente y conciente que decide volverse (a su casa) utilizando autos de aplicación. Pero también está la otra cara: personas a las que no les importa nada y se suben de a cinco o seis a una camioneta en condiciones que no son ideales para conducir”, expresa Orange.

“No es una cuestión de culpar a las empresas productoras de bebidas; la responsabilidad final siempre es de uno. Si vas a tomar tenés alternativas: podés designar a un amigo que no consuma o usar aplicaciones de transporte de pasajeros. A ver, es claro: si hay dinero para consumir alcohol, también para pagar un viaje seguro de regreso”, explica.

—¿Cómo debería enfocarse una estrategia de prevención?

—Entiendo que las campañas deberían ser mucho más crudas, impactantes y directas. Sé que suena feo y es muy doloroso, pero considero que habría que mostrar videos reales de siniestros viales en escuelas, instituciones y empresas para que la gente tome verdadera dimensión de las consecuencias.

“Algo es claro: si hay dinero para consumir alcohol, también para pagar un viaje seguro de regreso”, dice Orange.

“Cuando muere una persona en un choque provocado por el alcohol o por las drogas, no fallece solo ella: es una familia entera que queda muerta en vida. A mí, que perdí a un ser querido en estas circunstancias, me resulta sumamente doloroso ver imágenes reales en los cursos que he tomado, pero entiendo de que es la única manera de obligar al otro a que empatice, a que se ponga en nuestros zapatos y que entienda el daño irreparable que puede causar por una negligencia de pocas cuadras”.

—¿Se ha incrementado la pintada de estrellas amarillas en el último tiempo?

—Sí, hemos tenido que estar muchísimo más que el año pasado. Y que el anterior. Pasé por un problema de salud que me impidió hacerlo de forma constante, pero ahora estamos pintando, y repintando. Los familiares nos piden, casi con desesperación, que volvamos a visibilizar las estrellas porque en los mismos lugares donde ya ocurrió una tragedia, la gente vuelve a conducir de manera imprudente. Los parientes, amigos y conocidos necesitan de que la sociedad entienda que en el asfalto no hay solo un dibujo, sino que allí hubo una víctima fatal.

¿Cuál es el número aceptable de muertes en incidentes de tránsito?

“La demanda es tan alta que a veces las familias se impacientan y quieren (pintar) la estrella de inmediato. Pero eso requiere coordinación y debe ser algo ordenado. Actualmente lo hacemos todos los viernes, a veces una y hasta dos; y ya tenemos la agenda de este mes y de octubre ocupada. En este sentido, contamos con el apoyo permanente del área de Tránsito de la municipalidad, que siempre nos apoya para cortar la calzada y trabajar de manera segura”.

—¿Por qué hay estrellas amarillas pintadas sobre la calzada urbana pero no en carteles verticales, tal como ocurre en otros lugares?

—En realidad la cartelería vertical está destinada exclusivamente a las rutas, no al ejido urbano. Para poder colocarla ahí dependemos de Vialidad Nacional, que debe otorgarnos una autorización formal. Es un trámite complejo que todavía no tenemos solucionado y requiere paciencia, a diferencia de los permisos municipales para pintar dentro de la ciudad, los cuales tenemos garantizados de manera ágil.

—Frente a este panorama, ¿cómo es el trabajo de control que se realiza desde el área de Tránsito municipal?

—Me parece excelente. El personal de la División de Control y Ordenamiento Urbano está cada vez más activo en las calles e, incluso, siempre nos invitan a participar de manera activa en los operativos.

“Nosotros, como familiares y voluntarios de Estrellas Amarillas, los acompañamos cuando nuestros trabajos nos lo permiten. Entregamos folletería y tenemos una charla breve con los conductores que aceptan escucharnos aunque, lamentablemente, también nos topamos con gente a la que no le interesa y nos demuestra esa misma falta de empatía”.

“Decidí convertir mi dolor en prevención para otros” 

Carina Orange se integró a Estrellas Amarillas hace 17 años (en 2009), en coincidencia con la creación de la filial de la fundación cordobesa en nuestra ciudad.

“Me incorporé en un momento de depresión, tristeza, angustia y no sabía qué hacer para calmar el dolor por la muerte de mi hija Aldana. Un día fui a pedir una estrella para ella y me sentí contenida por la gente que estaba; y me quedé”, recuerda.

“Desde entonces decidí convertir mi dolor en prevención para otros, porque no quiero que les pase lo mismo. Perder un hijo es estar muerto en vida; literalmente. Y la mayoría de quienes estamos en el grupo perdimos hijos en siniestros viales”, dice.

Carina Orange, junto a la foto de su hija Aldana, quien falleció en un incidente vial en 2009.

El incidente se produjo el lunes 23 de febrero de 2009 —en el kilómetro 667 de la ruta provincial 51— con un Ford Focus que manejaba Sergio Alberto Gazzo, su esposo, donde viajaban, además de Aldana Gabriela, su hermano Leandro Damián (entonces con 13 años) y un sobrino, Sergio Alberto García (entonces de 22), quienes sufrieron lesiones menores.

“Siempre acompaño a las mamás en el pedido de justicia y en hacer ver que las leyes, para nosotros, no están como corresponde. Las personas que salen alcoholizadas o drogadas saben que lo hacen con un arma, pero no hay penas severas”, asegura Orange.

Enero-agosto: más de 500 conductores se quedaron afuera

Tras arrojar resultados positivos en test de alcoholemia y estupefacientes, la División de Control y Ordenamiento Urbano del Municipio de Bahía Blanca retiró a 534 conductores de circulación entre los meses de enero y agosto del corriente año. Se trata de, por lo menos, 2 personas por día.

Con más de 51.000 controles documentales realizados (210 cada 24 horas) y 2.741 vehículos retenidos (más de 11 por día), las autoridades locales han intensificado la fiscalización en las calles de la ciudad, registrando picos de infracciones en los meses de marzo y abril.

El balance de estos operativos, que abarcan desde fines de enero hasta la tercera semana de este agosto, arroja cifras alarmantes sobre la presencia de conductores bajo efectos de sustancias. Durante este período, ese total de 534 conductores no se encontraban en condiciones de manejar.

El principal factor de riesgo detectado continuó siendo el alcohol al volante, con 461 casos positivos. No obstante, los tests de detección de sustancias psicoactivas también cobraron relevancia, revelando que 70 conductores circulaban bajo esos efectos.

La evolución temporal de los operativos demuestra que el comportamiento de los infractores varía según la época del año. Así, el mes de abril se consolidó como el período con mayor cantidad de test de alcoholemia positiva, registrando un total de 86 casos. Le siguieron marzo, con 76 casos, y junio, con 71 infractores. El inicio de los operativos a fines de enero registró 11 positivos de alcoholemia en su primera semana.

Por otro lado, el consumo de estupefacientes al volante encontró su pico más crítico en marzo, mes en el que se detectaron 20 conductores bajo el efecto de drogas.

La semana más grave en este sentido fue la del 16 al 24 de marzo, cuando se registraron 12 positivos por estupefacientes sobre un total de 30 conductores retirados de circulación. Mayo también representó un período de alta incidencia, con 18 casos positivos. En contraste, en meses como febrero se detectaron apenas 3 casos de drogas, mientras que en los primeros registros de enero no se reportaron positivos por esta causa.

El caso Calderón: uno de los hitos más destacados de la campaña de control vial ocurrió durante la madrugada del lunes 25 de mayo, en inmediaciones de una fiesta electrónica organizada en la zona de Calderón, en cercanías de la ciudad. Ante la masividad del evento, se dispuso un operativo conjunto de alta complejidad en el que participaron la Dirección de Tránsito Municipal, la Policía de Seguridad Vial y la Agencia de Seguridad Vial.

Este procedimiento nocturno —coordinado a nivel local, provincial y nacional— arrojó un saldo de 11 personas demoradas. Lo llamativo del caso fue la fuerte incidencia del consumo de drogas en este entorno particular: 5 personas dieron positivo en los controles de estupefacientes, superando a los 3 conductores que registraron alcoholemia positiva y a otros 3 que fueron demorados por no portar la licencia de conducir reglamentaria.

El volumen de la tarea preventiva de la División de Control y Ordenamiento Urbano se refleja en la cifra de 51.405 controles de documentación efectuados en el transcurso de los ocho meses analizados.

Como resultado de estas fiscalizaciones y de la constatación de diversas faltas a las normas vigentes, los inspectores labraron un total de 17.977 actas de comprobación de tránsito. Asimismo, las infracciones derivaron en la retención de 2.741 vehículos. El desglose por tipo de vehículo retenido muestra una fuerte predominancia de los motovehículos, que suelen estar asociados a mayores índices de siniestralidad y faltas reglamentarias (como la ausencia de casco o seguro). Veamos:

—Motocicletas: 1.464 unidades retenidas.

—Automóviles: 1.148 unidades retenidas.

—Camionetas: 126 unidades retenidas.

—Camiones: 3 unidades retenidas en total. Se registraron en la semana del 20 al 26 de abril (un camión con acoplado), en la semana del 11 al 17 de mayo y en la semana del 18 al 25 de mayo.

Nota: los datos surgen del consolidado de las estadísticas oficiales registradas en las semanas de operativos comprendidas en cada mes del año. Fuente: parte de prensa del municipio de Bahía Blanca entre enero y agosto (inclusive) del corriente año.

Campañas de concientización en el mundo

La efectividad e implementación de una estrategia de concientización sobre siniestros varía según la cultura y las políticas de seguridad vial de cada país. Veamos algunos ejemplos:

—España: la Dirección General de Tráfico (DGT) recurrió por primera vez a imágenes reales de accidentes y víctimas en 1992. El impacto social fue inmediato, logrando un descenso histórico de la siniestralidad. Con los años, la DGT de España ha aprendido a modular el mensaje: alternan entre la crudeza explícita (como imágenes grabadas por cámaras de tráfico en autopistas) y enfoques emocionales o psicológicos para evitar que la audiencia se vuelva insensible o rechace los anuncios por saturación de violencia.

—Uruguay: la Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev) marcó un precedente con su campaña Cortemos esto. La estrategia consistió en la difusión de grabaciones de seguridad y monitoreo urbano reales, mostrando atropellamientos detallados de ciclistas, choques violentos en esquinas urbanas de Montevideo y conductores saliendo despedidos de motocicletas. Las autoridades justificaron la falta de filtros argumentando que los siniestros viales son la primera causa de muerte en menores de 35 años en el país.

—Nueva Zelanda: la Agencia de Transporte (NZTA) es mundialmente reconocida por cambiar la perspectiva del impacto. En lugar de centrarse únicamente en la colisión en sí, su famosa campaña Belted Survivors reunió a sobrevivientes reales de siniestros viales recreando de forma hiperrealista las brutales marcas y heridas que el cinturón de seguridad dejó en sus cuerpos. Lograron demostrar con crudeza médica real cómo el cinturón les salvó la vida. Asimismo, su campaña Mistakes juega con congelar el tiempo un segundo antes de un choque real para humanizar el error en la carretera.

—Turquía: rompiendo el formato de las pantallas, las autoridades viales implementaron una estrategia física de shock. Empezaron a ubicar los restos reales y destrozados de vehículos involucrados en siniestros fatales montados en plataformas a lo largo de las autopistas principales. Estos monumentos de advertencia van acompañados de letreros que explican de forma sobria la causa del siniestro real (exceso de velocidad, alcohol, desatención y demás) para forzar la reducción de velocidad en tiempo real de quienes transitan por la misma zona. (Fuente: IA).

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