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A los 64 años, falleció Ariel Wiktor, un central de lujo que reforzó a Olimpo en el Regional ’83-‘84

El “Polaco”, que había llegado como refuerzo desde Independiente, disputó todos los partidos para el aurinegro en este torneo, siendo clave en el equipo dirigido técnicamente por Eduardo Grispo para conseguir el ascenso al Nacional de 1984.

A los 64 años y víctima de la enfermedad más cruel de la humanidad, falleció Ariel Wiktor, ex jugador de Independiente, Lanús, Huracán y con paso por Olimpo en el Regional ’83-’84, competencia donde el aurinegro consiguió el ascenso al torneo Nacional.

El central de cabellera rubia, muy querido en el mundo del Rojo, trabajó como formador y captador durante casi tres décadas en el club de Avellaneda.

El “Polaco” permaneció en funciones hasta sus últimos días junto a las divisiones juveniles de la institución y dejó una importante huella en el semillero como cazador de talentos.

Nació el 31 de agosto de 1962 en Timbúes, Santa Fe, desde chiquito manifestó ser simpatizante de Boca, pero con edad de octava categoría llegó a las infantiles de Independiente y se transformó en un zaguero tiempista y de enorme prestancia.

En 1983 fue cedido a préstamo a Olimpo, formando dupla con Daniel Florit en aquel gran equipo comandado técnicamente por Eduardo Grispo, que después de 14 partidos (12 triunfos y 2 derrotas, con 45 goles a favor y 11 en contra) terminó siendo el mejor de la provincia de Buenos Aires y uno de los 6 ascendidos al Nacional (los otros fueron Atlético Ledesma de Jujuy, Atlético Uruguay de Concepción del Uruguay, Estudiantes de Río Cuarto, Ferro de General Pico y Unión de General Pinedo).

Ese plantel olimpiense se reforzó solo con Wiktor (en la foto grupal es el primero de los hincados, empezando por la izquierda), que llegaba desde Independiente, y Eduardo Diomedi, proveniente de Liniers.

El domingo 29 de enero de 1984, en la fecha de cierre, Olimpo goleó 7-1 a Belgrano de Zárate y, bajo una intensa lluvia y en un estadio Carminatti colmado, logró la proeza, beneficiado también por el 1-1 entre Racing de Gardey y Rivadavia en el encuentro desarrollado en Tandil.

En su retorno a Independiente (mediados de ese 1984), Wiktor se ofreció como alternativa para el DT José Omar Pastoriza, justo en el año que el Rojo alcanzó su última Copa Libertadores. 

En el rojo disputó 77 partidos entre 1984 y la temporada 1987/88, 64 de ellos como titular, sin marcar goles. Su ciclo se extendió hasta el año 1988, cuando se marchó hacia Lanús, para jugar el torneo de la Primera B Nacional (1988-1989). 

Luego de una temporada en el Granate, pasó a Huracán, donde vivió un período muy gratificante, a punto tal que integró el plantel que regresó a Primera División, bajo la conducción técnica de Carlos Babington. El defensor santafesino consiguió –además- un gol clave para el Globo en un triunfo 1-0 sobre Quilmes, en una lluviosa tarde de abril del ’90, que sirvió para encarrilar la marcha del equipo hacia el campeonato.

En 1992 fue transferido al Aucas de Ecuador, donde culminó su trayectoria profesional.

Luego de su etapa como futbolista, continuó ligado a Independiente desde otro lugar y desarrolló gran parte de su trayectoria dentro de las estructuras formativas de la institución. En los últimos años se desempeñó como captador y formador, recorriendo distintos puntos del interior del país en búsqueda de nuevos talentos que pudieran incorporarse al club.

Uno de los vínculos más destacados de su trayectoria fue con Emiliano “Dibu” Martínez, a quien dirigió durante su etapa en las divisiones inferiores de Independiente. Wiktor acompañó parte de los primeros pasos del arquero que años más tarde se convertiría en campeón del mundo y una de las grandes figuras de la Selección Argentina.

Desde el club lo despidieron con un sentido mensaje: “Lo recordamos con una sonrisa, rodeado por sus amigos y en el predio de Villa Domínico, donde permaneció hasta el último día”.

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