Enzo González, a un mes de la operación: “El cine me despeja, las de Rocky y Titanic ya las vi diez veces”
El talentoso volante tricolor contó cómo pasa los días después de haber sido intervenido quirúrgicamente por la rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda. “Ya camino y estoy mejor”, aseguró.
Egresado del Instituto Superior en Ciencias de la Comunicación Social. Cronista de la sección Deportes de La Nueva. desde el 9 de octubre de 1995, especializado en fútbol. Entre 2002 y 2018 cubrió a Olimpo en Primera división. Trabaja en televisión y radio. Además, integró el equipo periodístico de "El Diario del Mundial", que se emitió en La Nueva Play.
Cuenta los días “como los presos” y desmiente categóricamente “matar” el tiempo jugando a la PlayStation o “prendido” en las redes sociales y haciendo videítos de tick-tock como se precipitaron “a descalificar” algunos de sus ex compañeros de Villa Mitre o Bella Vista que hoy comparten una divina amistad con él.
“Que hijos de mil, debería mandarlos al frente pero me voy a quedar piola. Punto uno, no tengo play, y punto dos, no juego a nada, ni siquiera al truco. Son momentos de poca paciencia y lo único que me despeja es el cine, mirar películas viejas que repiten en la tele que en su momento me coparon”, comenzó aclarando Enzo González Gatica, el emblema del actual conjunto tricolor en el Federal A, que cumplió un mes de recuperación tras ser operado, el 11 de agosto, de la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda.
“Me lesioné el 12 de julio frente a Brown de Madryn (triunfo villero 3-0 por la fecha 17 de la fase regular, dos antes de que arranque el Nonagonal) y las primeras semanas parecía que no tenía rodilla, la zona estaba llena de líquido (sinovial) y muy inflamada”, contó el talentoso volante santarroseño.
“Ahora la cabeza está bien, pero cuando recién había pasado me sentía bastante mal, estaba incómodo y me daba máquina con el hecho de que no iba a poder jugar hasta el año que viene porque no dan los tiempos de rehabilitación”, alargó “Corchito” desde su departamento (vive solo) y con el control remoto en la mano.
--¿Qué estás viendo?
--Ahora nada, pero la zaga de Rocky, Titanic y Gladiador las debo haber visto unas diez veces. Me encantan las pelis de acción, la que hay golpes y tiros. Viste cómo es esto, hay que hacerse fuerte de la cabeza, estar bien para seguir avanzando y notando pequeños progresos en la movilidad y en la estabilidad.
--¿Ya podés caminar?
--Sí, poco, el kinesiólogo (Bruno Giozza, de Kinetic) me va llevando. En casa hago reposo seguido con mucho hielo y ejercicios de fuerza para recuperar la masa muscular. El 11 de agosto me operaron y el objetivo que me propongo es llegar al 11 del mes siguiente evidenciando una evolución y una creciente calma mental, y así sigo para adelante.
--Me quede en el cine, Titanic no tiene nada de piñas ni matan a nadie a balazos.
--Ja, ja, pero de vez en cuando, cuando no hay fútbol del bueno, hay que bajar un poco la adrenalina y equilibrar lo emocional con alguna película melosa o romántica. De todas las que te nombré me sé que sucede en cada escena y te puedo recitar los diálogos de memoria.
“En realidad no activo demasiado, leo bastante y me junto con compañeros y amigos a charlar, a tomar mate y a hablar de fútbol”.
--¿Clasifica la Villa?
--Aunque está obligado a ganar, siempre digo lo mismo: hay equipo como para seguir luchando en el camino del primer ascenso. Desde que empezó el campeonato venimos con un déficit que solo en algunos partidos pudimos corregir: creamos situaciones de gol, no convertimos y nos terminamos lamentando cuando la pelota entra a nuestro arco y nos sacan los puntos de las manos.
Sus padres (Julia y Gustavo, o Luchy) estuvieron unos días y ya se fueron, por lo que Enzito se tuvo que volver a cocinar.
“Me las arreglo. Tengo que tener la agenda ocupada, a la mañana voy a kinesiología, almuerzo, duermo una siestita corta y después es tiempo de lectura, tele, mates, ejercicios combinados y mucho hielo”.
Es la primera lesión grave de Enzo en su carrera, que empezó en Olimpo (menores de AFA y Liga), siguió en Olmedo de Riobamba (Ecuador), en Bella Vista y ahora suma otro capítulo, el noveno (se incorporó en 2018) en el club que ya lo adoptó como hijo pródigo: Villa Mitre.