Fue papá de pibe, es peluquero y en Pacífico dicen “Si se pone una media de cada color se pega solo”
La historia de Emanuel Rodríguez es muy paricular, más allá de que haya convertido un gol después de 11 años y que su equipo, el Verde de Bahía, haya vuelto al triunfo tras 15 partidos. “Una vez casi le corto una oreja a un compañero”, sostiene. ¿En serio?
Egresado del Instituto Superior en Ciencias de la Comunicación Social. Cronista de la sección Deportes de La Nueva. desde el 9 de octubre de 1995, especializado en fútbol. Entre 2002 y 2018 cubrió a Olimpo en Primera división. Trabaja en televisión y radio. Además, integró el equipo periodístico de "El Diario del Mundial", que se emitió en La Nueva Play.
Después de 15 partidos, Pacífico de Bahía volvió al triunfo en el torneo oficial de la B liguista y uno de los goles, en el 2-0 de ayer frente a Dublin, disputado en el estadio de calle Terrada al 2.200, lo convirtió el central Emanuel Rodríguez, quien rompió una sequía de 11 años sin anotar.
“El último gol lo hice jugando en la Primera local de Huracán, en 2015, antes de dejar el fútbol porque fui papá”, apuró el “Colo” sin contratiempos, dejándome “helado” con el teléfono celular pegado a mi oreja izquierda.
Antes de entrar en detalles, quise conocer más sobre él: nació hace 31 años en el barrio Saladero, pero su periplo con la redonda no arrancó en ninguno de los equipos de Ingeniero White. Como su padre Carlos, un 9 potente y goleador que llegó a la Reserva de Libertad y del que siempre fue hincha, su hijo arrancó en el milrayitas de Villa Rosas, desde Escuelita hasta el debut en la mayor, en 2014.
“Posteriormente fui a San Francisco, 6 meses, y después a Huracán, donde jugué en la Liga y en el Federal C”, contó el peluquero más requerido de la barbería Vía Belgrano, que suele estar explotada de gente en el 96 de esa misma arteria.
“En 2016 nació Thiago Emanuel y a los 21 años mi vida y mi forma de pensar cambiaron para siempre; el mundo empezó a girar alrededor de mi hijo y no me quedó otra que salir a trabajar”, admitió quien, después de ser empleado en una droguería, se dedicó exclusivamente a su profesión: barbero, estilista y peinador unisex.
“Como la atención de la pelu me sacaba los sábados, porque estaba cortando o acomodando cabezas hasta las 10 de la noche, decidí largar el fútbol, y pasaron 8 largos años sin tocar una pelota”, expresó.
--¿Y cuándo fue la vuelta al ruedo en la Liga del Sur?
--En 2024 me llamó Gabriel Dietrich para sumarme a Pacífico de Cabildo. Me entusiasmé, pero cuando estaba entrando en sintonía con el ritmo y el nivel, sufrí la fractura del peroné derecho. ¿A qué no sabés contra qué rival fue? Sí, Libertad, el equipo donde me formé como jugador y como persona.
“Ya recuperado, algunos compañeros que tenía en el tifón cabildense me dijeron de ir con ellos a verde bahiense, y ahí, el ´Torta´ (Pablo Stortini) me recibió con el mejor consejo: ´Pibe, a mi no me tenés que demostrar nada, vos tenés que entender y saber si querés estar para competir o para pasar el rato´. Eso me quedó para siempre, me enseñó que para ser alguien en la vida y en el deporte tenés que ser serio, responsable y respetar a todos por igual”.
Ema comparte zaga con Juan Nomdedeu y, según el actual entrenador de Pacífico, Patricio Mángano, “es la dupla más dura de la categoría”.
“Lo cargamos porque, siendo tan rústico, fuerte y temperamental, es imposible que tenga sensibilidad en las manos para cortar bien el pelo”, activó el DT, reconociendo también que es un “pibe bárbaro” y que anda a mil todos los días para cumplir con los entrenamientos y los horarios laborales.
“Me dicen que me pego solo, nadie quiere jugar al lado mío porque soy peligroso, ja, ja. Voy a mil a todas, no escatimo piernas ni roces”, avisa sin disimular como es dentro de la cancha.
--¿Es cierto que lesionaste a un compañero de una patada?
--Ja, ja. Sí, pero solo lo raspé, a Miqueas Vázquez. Fue frente a Pacífico de Cabildo, hace 15 días atrás, le fui fuerte a Marcelo Soto y con el envión me lo llevé puesto a Mique, a quien le dejé un lindo recuerdo en una de las canillas…(risas).
--¿Con qué te tienen de punto en el vestuario?
--Me vuelven loco con mi hermana (Gimena, de 19 años), pero ya les dije que no quería a ninguno de ellos como cuñado. Son insoportables, además tienen que saber algo que tal vez no sepan: mi hermana se puso de novio con Tobías Cárcamo, un chico de la Reserva de Pacífico que se fue a probar suerte a un club de La Plata.
--No contaste "la peor".
--Uhhh… En tantos años de peluquero, una vez, cortando el pelo y mirando un partido de fútbol por tele al mismo tiempo, le hinqué la tijera en el cuero cabelludo al “Vizcacha” (Agustín Messina), compañero mío en los dos Pacífico. Le salió un poco de sangre, pero fue un desliz, nada grave. Podés creer que no vino más, no sé qué se le habrá pasado por la cabeza…(risas).
El “Colito”, de novio con Yessica Brau y siempre mimoso de mamá Marta (Ortega), disputó 14 encuentros en lo que va de la temporada. Solo señaló un gol, y después de una década…
“Ojalá se prolongue este buen momento que estoy viviendo junto a un gran grupo, porque en Pacífico, el que no le pone el lomo a la situación, difícilmente juegue”, concluyó.