Santiago Bergé Vila, comisionado
Destacado profesional y docente local, asumió el cargo de jefe comunal mediante decreto provincial.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Hace 81 años, en agosto de 1945, asumió el cargo de comisionado municipal el vecino Santiago Bergé Vila.
No eran tiempos simples para la política nacional, al punto que nuestra ciudad no contaba con jefe comunal electo sino que venía de una sucesión de comisionados designados por decreto del Gobierno de la intervención federal provincial.
Esa situación generaba que en algunas oportunidades el cargo fuese ejercido por personas que ni siquiera eran de la ciudad. En ese sentido la designación de Bergé Vila resultó alentadora, un hombre conocedor de la problemática local, que sucedió a Juan Carlos Miranda, otro vecino, que había pasado a desempeñarse como director general de escuelas.
Nacido en Pilar, Bergé egresó en 1924 como profesor de matemáticas y cosmografía, aceptando dos años después la propuesta para desempeñarse en la Escuela Nacional Superior de Comercio de nuestra ciudad, sumando luego tareas similares en el Colegio nacional. Al margen de su labor docente, inició estudios de abogacía en la facultad de Ciencias Jurídicas de la ciudad de La Plata, de la cual egresó en 1939.
Tuvo destacada participación en la creación de la llamada Universidad del Sur, en 1941 y presidió la Universidad Popular Luis Caronti. También se desempeñó en el ámbito político como secretario durante la comisionatura de Luis Harrington.
En 1945, al asumir como comisionado, manifestó su deseo de mejorar la situación de la provisión de agua, pavimentar más calles y mejorar plazas y paseos. “Pondré todo mi calor en el logro de soluciones largamente esperadas por la ciudad”, dijo.
Fue comisionado por apenas tres meses, por diferencias políticas renunció al cargo en noviembre de ese mismo año. Tampoco tuvo suerte en 1955: electo con el 62% de los cotos por el peronismo, fue derrocado por el golpe militar de septiembre, apenas cuatro meses después de haber asumido. Le tocó igual suerte en 1962 cuando, realizadas elecciones para intendente, se impuso con el 42% de los cotos, como candidato de la Unión Popular, un partido que aglutinó a los peronistas atento a que el partido justicialista había sido proscripto. Poco antes de asumir el gobierno nacional decidió anular las.