Crean un grupo de ayuda para adultos que sufrieron abuso sexual infantil
La ONG Creer, Sí ofrece a las personas que atravesaron estas situaciones un espacio de diálogo, con asistencia de profesionales.
Las “heridas” que deja el abuso sexual en las víctimas son difíciles de curar y algunas veces, pese a los esfuerzos, persisten en el tiempo.
Acompañar y escuchar son dos acciones importantes en el proceso de reparación de aquellas personas que atravesaron esa dura situación.
Ese es el objetivo del “Grupo de Sobrevivientes”, un espacio creado especialmente por la ONG Creer, Sí para aquellos adultos que sufrieron delitos sexuales en la infancia.
“Este grupo surge de la demanda que nos hacían las personas que sufrieron esta situación y no tenían respuestas. Cabe recordar que nosotros brindamos tratamiento psicológico gratuito, pero para menores de hasta 18 años. Por ese motivo se nos ocurrió proyectar y armar este dispositivo, que ya lo implementamos en 2019 con un muy buen resultado”, sostuvo Clelia Severini, presidenta de la institución.
Agregó que “la idea es brindar un espacio de contención, donde poder compartir experiencias y pensar en conjunto acerca de las historias de vínculos abusivos vividos en la infancia y buscar estrategias para seguir adelante”.
Mencionó que está reservado para personas mayores de 24 años de edad, quienes se deben contactar con la entidad para coordinar los primeros pasos de la admisión.
“Nos tienen que escribir al correo electrónico y brindarnos sus datos para poder contactarlos y llevar adelante una entrevista individual, durante la cual se les cuenta de qué se trata y conocemos sus expectativas. Posteriormente los ingresamos en el grupo”.
Severini admitió que “son circunstancias muy difíciles. A la gente le resulta muy complicado acercarse”.
Describió que actualmente están recibiendo solicitudes y transitando los primeros pasos, con la expectativa de poder iniciar las actividades a fines de septiembre.
Quienes quieran obtener información o realizar la inscripción deben escribir al correo electrónico ongcreersi@gmail.com.
Los interesados deben consignar nombre y apellido, edad, proporcionar un teléfono de contacto y mencionar brevemente el motivo por el que desea ingresar al grupo.
Un cambio
Más adelante, Severini comentó que los integrantes del grupo anterior habían adoptado, como una forma de definirse, la palabra “sivivan”, que en el idioma haitiano significa sobreviviente.
“Nos proponemos que las víctimas dejen de serlo y pasen a ser sobrevivientes. Las personas, al ser agredidas, quedan paralizadas y lamentando su dolor. Sobrevivir es dar un nuevo significado a su historia de vida, tomar las riendas y plantearse qué hacer de aquí en más. Es luchar para encontrar nuevos caminos”.
Por otro lado, detalló que quienes se acercan al grupo “piden algún tipo de ayuda”.
“No se trata de personas que no hicieron terapia. Al contrario, llevaron adelante este tipo de acciones, pero necesitan algo más. Esto está dado con el compartir lo ocurrido, ver que no les pasó solo a ellos y describir cómo salieron adelante o lo vivieron, si les creyeron o si los ayudaron. Es hablar de los miedos, las violencias vividas y las respuestas de los adultos”.
Convengamos que son víctimas que pasaron por esto hace muchos años, donde no se hablaba de esto y si algún chico o chica se animaba a hablar quizás la familia lo silenciaba. Son heridas que si no se tratan quedan de por vida.
Admitió además que son temas acerca de los cuales no resulta sencillo hablar.
“Esto da mucho temor, es complicado volver a referirse sobre el temas. Nos decidimos a conformar el grupo a partir de personas que nos escribieron y pedían un espacio para los adultos”.
Mencionó además que en los encuentros “se habla de todo, de la vida, de la familia, los hijos, los trabajos y cómo encontrar caminos que brinden alivio”.
Sostuvo que uno de los objetivos fundamentales es “ver cómo transformar el dolor”.
“También se busca trascender ese grupo y ayudar a los demás. Es muy importante buscar alternativas superadoras”.
Elaborar padecimientos
“El grupo fue creado para dar un espacio de encuentro y escucha a personas adultas que atravesaron situaciones de violencia sexual. Son personas que se acercan buscando un espacio para compartir estas vivencias, que muchas veces son silenciadas durante años o, incluso, hasta el momento de incorporarse a la actividad grupal”.
Así describió la licenciada en psicología María Alejandra Mele (MP 138), quien forma parte de la iniciativa.
La profesional describió que los aspectos sobre los que se trabaja van surgiendo del grupo y los participantes.
“Hay algunos con más posibilidades de hablar y otros con menos. Esto funciona como un lugar que alivia el dolor que implica que este horror de haber sido víctimas de situaciones terribles”.
Mele comentó que estos hechos “arrasan el psiquismo de un niño, una niña o un adolescente y que, con el correr de los años, se van consolidando en algo que obstaculiza el pleno desenvolvimiento de una persona”.
“En el encuentro con el otro, que pudo haber pasado situaciones similares, algo de alivio aparece, porque se pueden ir escuchando y comprendiéndose, en esto de empatizar con el sufrimiento del otro y vivir situaciones similares. No hay palabra que alcance para manifestar el horror. Esto está relacionado con el concepto de trauma, como aquello que impacta en el psiquismo de una persona y este siente que no tiene como defenderse para entender lo que está pasando”.
Agregó que “vivir estas situaciones les posibilita pensar en función de lo que atravesaron, desear que no le pase a otro y transformar ese sufrimiento en algo para ayudar a los demás. Es, de alguna manera, sentirse herramientas que pueden ayudar a otros”.