Ingleses en Bahía, 1925, del club al home
Una comunidad reducida pero de enorme peso económico y social.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Hace 101 años, en agosto de 1925, este diario brindaba detalles de la comunidad inglesa radicada en nuestra ciudad.
Al igual que muchas ciudades del país, Bahía Blanca consolidó su población de principios del siglo XX a partir de la llegada de miles de inmigrantes, siendo las comunidades italianas y españolas las más numerosas e influyentes.
Sin embargo, fueron los ingleses los encargados de generar el mayor impulso industrial y portuario con la construcción y concesión de líneas ferroviarias que, atravesando todo el territorio bonaerense, llegaban hasta el puerto bahiense, también bajo su administración.
El Ferrocarril del Sud, el Bahía Blanca al Noroeste y el Buenos Aires al Pacífico se consolidaron además con la prestación del servicio de aguas corrientes, gas, electricidad y tranvías y motorizar la práctica del golf, el tenis y el fútbol.
En 1925 se estimaba que había en la ciudad unos 700 ingleses, de los cuales, se dijo, “pueden considerarse súbditos británicos la mitad", ya que los restantes eran hijos que actuaban como argentinos, más allá de recibir en su educación “modalidades inherentes a sus padres”.
La mayoría eran empleados de las empresas de capital inglés o representantes de casas comerciales de ese país, lo cual generaba una gran variación en esa población, siendo muy contados los casos que se radicaban de manera definitiva entre nosotros.
En cuanto a sus hábitos se decía que eran los propios de un inglés. “Su trabajo, su club, sus sports y su reclusión en el home”, no buscando fuera de sus habituales ocupaciones contacto con el resto de la población, aunque siempre mostrándose correctos y sociables.
Igualmente era destacado el comportamiento de los niños que concurrían a escuelas oficiales, donde se desempeñaban “con una corrección exquisita”.
Una comunidad no tan numerosa, pero definitivamente ligada al progreso y desarrollo de la ciudad y la región.