La estrategia de la UNS para reducir la deserción en el primer año
Más de 6 mil ingresantes a la casa de altos estudios comenzaron los cursos de ingreso, denominados ATI (Acompañamiento a las Trayectorias Iniciales).
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
"La mente no es un recipiente que hay que llenar, sino un fuego que hay que encender", dijo alguna vez Plutarco, historiador, biógrafo y filósofo moralista griego.
Comenzó febrero y la Universidad Nacional del Sur (UNS) cobró vida. Más de 6 mil inscriptos en las 70 carreras que ofrece la casa comienzan el llamado ATI (Acompañamiento a las Trayectorias Iniciales), que incluye el dictado de distintas materias, de acuerdo a la carrera elegida, y una orientación sobre el significado de ingresar al mundo universitario.
Aprobar las materias que corresponden a cada carrera habilita al alumno a cursar la totalidad de asignaturas de su plan de estudio el primer cuatrimestre. En caso de no obtener un resultado positivo se podrá inscribir sólo en alguna de esas materias y luego realizar la fase 2 del ATI, en los meses de abril, mayo y junio.
Las materias
El ATI incluye el dictado de Análisis y Comprensión de Problemas, Física, Formación ética y ciudadana, Introducción al cuidado de la salud, Introducción al Rol Profesional Obstétrico, Matemática, Nociones Básicas de Administración y Contabilidad, Química y Turismo.
El sistema se implementó hace dos años, luego de considerar los resultados negativos y preocupantes de los cursos de Nivelación hasta entonces vigentes.
El doctor Mariano Garrido, secretario Académico de la UNS, señaló a La Nueva. que el ATI surgió como “una estrategia para responder a las carencias que veíamos en los estudiantes”.
“Detectamos problemas de interpretación de los enunciados, no saber cómo estudiar y una desorientación ante los cambios entre el nivel secundario y el universitario. El ATI trabaja esos aspectos, para ayudar a transitar a los estudiantes de mejor manera esta etapa”.
Este objetivo es considerado clave para evitar la deserción durante el primer año de carrera, relacionada en gran medida con no entender el cambio y organizarse en consecuencia.
“Trabajamos estos aspectos con base en lo disciplinar y con modalidad taller. Se hace hincapié en la forma de pensar, de comprender los enunciados, de trabajar en equipo, de organizar el tiempo y otras competencias”, amplía.
Estos talleres, que antes eran masivos, ahora son más reducidos y se llevan a cabo en la unidad académica de cada carrera.
“Es la manera que comiencen a familiarizarse con caras y formas de trabajo en los lugares que van a ser su "casa" durante el tránsito por la universidad. También que aprendan el manejo de la base de datos, de las Bibliotecas, la posibilidad de acceder a deportes, cómo funciona el departamento de Sanidad y el sistema de becas y ayudas”, señala Garrido.
La idea es así facilitar el tránsito entre dos niveles tan dispares como son los del secundario y el universitario, tratando que los jóvenes no tengan problemas de desorientación y preocupaciones extras.
De todos modos, no se pierde el foco en que deben aprobar las materias que cursen.
“Necesitan refrescar algunos conceptos y aprender otros básicos para el arranque de las asignaturas”, agrega Garrido.
Salvo en los números
De las más de 70 carreras que conforman la oferta de la UNS, 47 incluyen a Matemática como materia a aprobar. Es, por lejos, la que más dificultades genera, al punto que hubo años con apenas un 30% de aprobados.
Física y Química también ofrecen dificultades. Con el ATI esa situación ha mejorado. El doctor David Waiman, subsecretario de Coordinación Académica de la UNS, brindó detalles de esa evolución.
“Los porcentajes de aprobados en la compresión de textos se han mantenido porque en general eran buenos, oscilando entre el 80 y el 90%. También hubo una mejora interesante en física y química, con un 30% más de resultados positivos”, señala.
El gran obstáculo sigue siendo el mundo de los números, la matemática, “el lenguaje con que Dios se comunica con nosotros”, según matemáticos como Pitágoras y Galileo.
“En esta materia las mejoras han sido leves”, señaló Waiman, al tiempo de indicar que su dictado conforma “un universo paralelo”.
“Su impacto es mucho mayor ya que casi todas las carreras la exigen, lo cual genera muchos cursos, una gran variedad de docentes y alumnos. La mejoría ha sido apenas del orden del 5 o 10%”.
Preocupa, además, la postura de muchos estudiantes de no presentarse al primer parcial.
“El ausentismo es algo serio y conforma un patrón desde hace tiempo”.
Waiman destacó la voluntad del ATI de apuntar a las “habilidades blandas”, a entender cómo resolver problemas.
“Tampoco podemos pretender en un mes nivelar los conocimientos que traen los estudiantes, pero sí intentamos guiarlos en como plantarse ante un tema y como introducirse en la vida universitaria. Ese es el espíritu de este programa”, agrega.
La matemática, ese lugar
¿Es difícil la matemática? ¿Hay cerebros preparados para los números y otros que no? La respuesta no es única.
La ciencia sugiere que la "dificultad" no es culpa de los números, sino una mezcla de pedagogía, psicología y práctica.
La neurociencia asegura que todos nacen con un "sentido numérico" básico. No existe un gen que los haga "malos" en matemáticas. La dificultad suele aparecer cuando hay brechas en el aprendizaje temprano porque la matemática es acumulativa, si no se entiende el paso A, el paso B parecerá imposible.
Muchos psicólogos coinciden en que no es una materia difícil pero sí capaz de estresar y activar áreas del cerebro relacionadas con el dolor físico. Esto hace que resolver un problema parezca mucho más difícil de lo que es.
En la primaria se suman manzanas y peras. Pero luego todo comienza a ser abstracto, dimensiones imaginarias y funciones que no se pueden tocar. Es importante en este caso la docencia para desarrollar la capacidad del pensamiento abstracto puro.
Cuando un estudiante cree que no tiene el "don", deja de esforzarse pensando que es una limitación biológica en lugar de una falta de práctica. La clave en parte es perder el miedo y tomarla como un juego, un acertijo, un problema que tiene solución.
Del secundario al universitario: la guerra de los mundos
El cambio que tienen los jóvenes al pasar del secundario al sistema universitario es drástico, completo y revolucionario. Es el paso de la pubertad a la adultez, sin filtro ni transición.
La UNS percibe hace tiempo esa situación y ha comenzado a trabajar con la educación secundaria a través de materiales virtuales disponibles para los alumnos, con la idea de que puedan usarlo de manera autogestionada.
Lo cierto es que cambian las reglas del juego. Se pasa de un sistema donde los profesores están pendientes de la entrega de un trabajo, de recordarles las fechas de las pruebas y hasta de hablar con los padres si notan cierto desgano, a otro donde se los considera adultos responsables, en que nadie les exige asistir a clases, donde tienen una libertad absoluta que se convierte en una trampa si no generan una autodisciplina.
Cambia la manera de tomar apuntes, de estudiar, de participar, de manejar el tiempo que se necesita para preparar un examen y coordinar las materias que se cursan. Todo eso en manos del estudiante, que es quien toma todas y cada una de las decisiones.