Bahía Blanca | Viernes, 06 de febrero

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"Muerta de miedo": la abogada acusada de injuria racial en Brasil difundió un video

Agostina Páez (29) fue imputada por un episodio ocurrido en un bar de Río de Janeiro y la fiscalía solicitó que se le dicte prisión preventiva.

Agostina Páez tiene 29 años

La situación judicial de Agostina Páez, la abogada santiagueña de 29 años acusada de injuria racial en Brasil, se agravó en las últimas horas luego de que fiscales de Río de Janeiro solicitaran prisión preventiva en su contra.

La joven ya se encontraba bajo monitoreo con tobillera electrónica desde mediados de enero, cuando fue filmada en un bar realizando gestos considerados racistas hacia trabajadores del lugar.

Este jueves, Páez difundió un video en sus redes sociales en el que expresó temor y desesperación ante la posibilidad de ser detenida. "Se están vulnerando todos mis derechos. Estoy desesperada, muerta de miedo", afirmó, al tiempo que señaló que siempre estuvo "a disposición de la Justicia" y que no existían, según su versión, razones para presumir riesgo de fuga.

La medida fue impulsada por el Ministerio Público brasileño, que argumentó justamente ese posible peligro de evasión para pedir que se reemplace el régimen de libertad con monitoreo por prisión preventiva. La decisión final, sin embargo, depende del juez interviniente, que aún debe resolver si hace lugar al planteo fiscal.

Un delito con fuerte peso en la legislación brasileña

El caso reactivó además un debate sobre la severidad con la que Brasil aborda los delitos vinculados a la discriminación racial. El cónsul argentino en Río de Janeiro, Jorge Perrén, subrayó en declaraciones radiales que la ofensa racial es considerada un delito grave en ese país y que no admite soluciones alternativas como multas o fianzas.

"Es una cuestión extremadamente sensible. Como recomendación general, desde el consulado advertimos que ni siquiera un chiste es una buena idea, porque uno puede meterse en problemas serios", sostuvo el diplomático. También aclaró que el pedido de prisión preventiva "es una solicitud de la fiscalía" y que eso no implica automáticamente que el juez vaya a concederla.

Perrén agregó que, hasta el momento, Páez había cumplido con las condiciones impuestas por la Justicia y que no se habían registrado incumplimientos desde la colocación de la tobillera electrónica.

La defensa habla de desproporción

Desde el entorno de la acusada sostienen una versión distinta de los hechos. Señalan que los gestos fueron dirigidos en tono de broma hacia sus propias amigas, mientras —según esa reconstrucción— un empleado del bar le habría realizado ademanes obscenos desde la vereda opuesta. Esa interpretación, no obstante, quedó desdibujada por las imágenes que circularon y por la tipificación legal adoptada por la fiscalía brasileña.

El abogado defensor, Sebastián Robles, calificó la medida solicitada como "totalmente desproporcionada y arbitraria" y cuestionó que no tenga un plazo razonable. Además, afirmó que no existirían antecedentes de una condena de este tipo aplicada a una persona extranjera en Brasil, aunque esa afirmación no fue confirmada por fuentes judiciales brasileñas.

En contraste con la situación de Páez, los fiscales destacaron en un escrito la actitud de las mujeres que la acompañaban aquella noche de enero. Según la acusación, ellas habrían intentado disuadirla para que dejara de realizar los gestos, lo que fue interpretado como una señal de conciencia sobre la gravedad de la conducta. (Clarín)