Cuando el trabajo abruma: estrategias para proteger la salud mental
Especialistas destacan que pequeñas rutinas diarias pueden marcar la diferencia para sostener la energía, mejorar la concentración y evitar el agotamiento laboral.
Recibido en 1993, acumula 28 años de trayectoria en el periodismo local. Ex jefe de la sección Deportes y La Ciudad y actual secretario de Redacción de La Nueva. Ex profesor de los dos institutos de Periodismo de la ciudad. Especialista en temas deportivos, sociales y gremiales.
En un contexto laboral cada vez más exigente, la presión constante y la acumulación de responsabilidades pueden afectar tanto la salud física como el bienestar emocional. Frente a este escenario, especialistas coinciden en que incorporar hábitos simples y sostenidos en el tiempo puede resultar clave para enfrentar el estrés cotidiano sin resignar rendimiento.
Un relevamiento del portal especializado MiNDFOOD, basado en recomendaciones avaladas por la Asociación Americana de Psicología, propone una serie de Existen estrategias para mejorar la organización del trabajo y fortalecer el autocuidado.
La importancia de cómo comienza el día
Los expertos coinciden en que la manera en que se inicia la jornada laboral influye directamente en el desempeño posterior. Algo tan sencillo como tomar un vaso de agua al levantarse permite recuperar la hidratación tras el descanso nocturno y favorece la claridad mental.
A esto se suma la necesidad de un desayuno equilibrado que combine frutas, proteínas y cereales integrales. Según los especialistas, esta combinación ayuda a estabilizar el estado de ánimo y mejora la capacidad de concentración durante las primeras horas del día.
Otra recomendación central es anticipar la organización de las comidas. Preparar el almuerzo la noche anterior o planificar opciones rápidas para el desayuno reduce el estrés matutino y evita recurrir a alternativas poco saludables. Además, permite sostener niveles de energía más estables a lo largo de la jornada.
Pequeños objetivos para sostener la productividad
Al momento de iniciar las tareas laborales, comenzar por actividades simples puede facilitar la adaptación y generar una sensación inmediata de logro. Este enfoque contribuye a establecer un ritmo de trabajo sostenido y reduce la tendencia a postergar responsabilidades.
Los especialistas sugieren dividir proyectos complejos en objetivos más pequeños y manejables. Reconocer cada avance, por mínimo que sea, refuerza la motivación y permite afrontar desafíos mayores con mayor predisposición.
Este método también ayuda a disminuir la sensación de saturación y favorece una mejor organización frente a nuevas demandas que puedan surgir durante el día.
Aprender a poner límites para evitar el agotamiento
A medida que aumenta la carga laboral, también crece el riesgo de estrés y fatiga mental. Por eso, los expertos remarcan la importancia de establecer límites claros, priorizar tareas y, cuando sea posible, delegar responsabilidades.
La comunicación asertiva y la capacidad de rechazar o postergar tareas secundarias aparecen como herramientas fundamentales para prevenir el síndrome de burnout, cada vez más frecuente en ámbitos laborales de alta exigencia.
El valor de las pausas y la alimentación durante la jornada
Incorporar descansos breves cada dos horas permite recuperar la concentración y evitar la fatiga. Actividades simples como caminar, estirar el cuerpo o realizar ejercicios de respiración ayudan a reactivar la circulación y mejorar el estado de ánimo.
También resulta fundamental mantener una alimentación regular. Los especialistas aconsejan realizar comidas livianas cada tres horas para conservar la energía y evitar el consumo excesivo de productos ultraprocesados, que suelen ser elegidos en situaciones de apuro o cansancio.
Comer con atención plena y organizar el tiempo
La llamada alimentación consciente propone dedicar tiempo exclusivo a las comidas, evitando distracciones como pantallas o tareas laborales. Este hábito favorece la digestión, reduce la ansiedad y convierte ese momento en una pausa real dentro de la rutina.
En paralelo, contar con una agenda realista, que incluya tareas alcanzables, espacios para imprevistos y pausas programadas, permite sostener la productividad sin caer en el agotamiento.
Cerrar el día con una mirada positiva
Los especialistas recomiendan que, al finalizar la jornada, se realice un repaso de los logros alcanzados en lugar de centrarse únicamente en lo pendiente. Reconocer avances fortalece la autoestima y ayuda a construir una relación más saludable con el trabajo.
Tanto MiNDFOOD como la Asociación Americana de Psicología coinciden en que el equilibrio entre desempeño profesional y bienestar personal no depende de cambios drásticos, sino de ajustes cotidianos que, sostenidos en el tiempo, permiten enfrentar las exigencias laborales con mayor resiliencia y calidad de vida.