Qué revelaron las primeras pericias sobre el accidente del avión en el que murieron nueve personas en Florida
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte confirmó que partes del avión se desprendieron en pleno vuelo. Entre las víctimas hay una familia de Texas, amigos, una niñera y los dos pilotos.
Los investigadores del accidente del Learjet 60 que se estrelló el domingo en Florida revelaron en las últimas horas un dato clave: piezas importantes del avión se separaron antes de que la nave tocara el suelo, según confirmó la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB).
El portavoz del organismo, Thomas B. Chapman, detalló en conferencia de prensa que el elevador izquierdo —una parte fundamental de la cola que controla el movimiento vertical— fue hallado en tres fragmentos, dispersos entre 2 y 6 kilómetros del lugar del impacto.
Esto, según Chapman, indica que algunos componentes críticos se desprendieron en pleno vuelo, antes de la explosión final.
El Learjet, que había partido de Austin, Texas, rumbo a las Bahamas, comenzó a caer a una velocidad de unos 10.000 metros por minuto antes de estallar en una bola de fuego cerca de un parque de casas rodantes.
“Nos vamos a estrellar”: el dramático mensaje de los pilotos del avión que cayó en Florida y dejó nueve muertos (Video: X/@EmergencyStream, Foto: Aki Kuusisto/via REUTERS).
Chapman explicó que la distancia a la que se encontraron los restos del elevador demuestra que la separación ocurrió antes del choque, y no como consecuencia del impacto. Sin embargo, aclaró que aún no está claro si la pérdida de esa pieza fue la causa de la pérdida de control o si se desprendió por las fuerzas extremas que sufrió el avión.
El domingo, el mal tiempo en Florida era uno de los factores bajo análisis. Las tormentas que azotaron la zona el lunes complicaron las tareas de los peritos, que recién el martes pudieron avanzar con la recolección y documentación de pruebas.
Durante el trayecto, los pilotos advirtieron dificultades por las condiciones meteorológicas, entre ellas la presencia de hielo y turbulencia. Ante ese escenario, solicitaron autorización para ganar altura y buscar un sector con mejores condiciones para continuar el viaje.
Sin embargo, la situación empeoró en cuestión de minutos. La tripulación reportó una pérdida de altitud cada vez más pronunciada y realizó una comunicación de emergencia antes de que el avión cayera.
La tragedia dejó nueve muertos: una familia de Texas —el empresario tecnológico Adam Robinson, de 44 años, su esposa, la empresaria y ceramista Helen Sharp y sus hijos pequeños Emma (4) y Charlie (2); sus amigos Rachael Reed y Charmi Fehr; la niñera de la familia, Anita Maria Apellido Cetina; el piloto Jeff Gregory (55) y la copiloto Nathalia Filgueiras (20).
La NTSB informó que el equipo de investigadores está revisando documentación de mantenimiento, registros de la tripulación y desempeño del equipo para intentar reconstruir qué falló el domingo.
Chapman reconoció que encontrar pruebas clave, como la caja negra, será una tarea compleja debido al cráter que dejó el impacto. Sin embargo, se mostró confiado en que el equipo logrará recuperar la evidencia necesaria para esclarecer las causas del accidente. (TN)