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El nuevo Código de Ordenamiento Urbano y Territorial, rumbo a La Plata

El documento final cuenta con el visto bueno de los colegios profesionales de arquitectos, técnicos, ingenieros y agrimensores.

Foto: Emmanuel Briane-La Nueva.

La semana última la secretaría de Planeamiento urbano realizó los últimos ajustes al que busca ser el nuevo Código de Ordenamiento Urbano y Territorial (COUT) de la ciudad. A partir de terminar tarea la normativa será remitida a la provincia para su consideración. 

“Es una etapa que cerramos, la cual exigió mucho trabajo y es quizá la de mayor dificultad. Es el ajuste que tiene que tener el COUT en cada una de sus fichas, en cada plano, en cada texto”, señaló a este medio el arquitecto José María Zingoni, secretario de planeamiento.

El profesional mencionó que el COUT conforma un documento muy amplio, que considera diagnóstico y propuestas, al cual se han incorporado las sugerencias de distintas entidades consultadas así como también se han agregado o ajustado partes de su articulado.

“Ahora está a consideración del intendente (Federico Susbielles), una última mirada antes de enviarlo a La Plata. La fecha para elevarlo al Concejo Deliberante no la tenemos con precisión, porque dependemos de la respuesta de la provincia y la posibilidad de que nos soliciten alguna cuestión adicional. La idea es la que manifestó el jefe comunal, tratar de antes de fin de año ingrese al Concejo para su consideración”, agregó.

Complejidad

La elaboración de un código de planeamiento o de ordenamiento urbano es una tarea de altísima complejidad desde el momento que su objetivo es regular el funcionamiento de una ciudad, uno verdadero organismo multidimensional, tratando de equilibrar múltiples intereses contrapuestos, regular el uso del suelo en un contexto de cambio constante y articular cuestiones técnicas, sociales, viales, económicas y ambientales.

Resulta complicado coordinar las visiones del sector político con la de los desarrolladores inmobiliarios, los colegios profesionales y los vecinos, cuyos objetivos rara vez coinciden. Modificar densidades y alturas afecta la infraestructura existente (agua, luz, cloacas, transporte) y puede alterar la identidad de los barrios. Cada decisión debe estar sustentada en datos ciertos y verificables.

Se define además qué y cuánto se puede construir, lo que impacta en el valor de la tierra y en la rentabilidad de los negocios inmobiliarios. Además, los nuevos códigos deben incorporar criterios ambientales, mitigación de riesgos (como inundaciones) y adaptación climática.

Así y todo, con un documento consensuado y debidamente discutido, su obsolescencia puede ser inmediata: las dinámicas urbanas cambian a gran velocidad, lo que hace que las normativas requieran procesos de revisión y adecuación continuos. Es en parte aquella sentencia que señala que es habitual que cuando uno tiene todas las respuestas se cambien todas las preguntas.

La Plata, un ejemplo

Según se señaló en oportunidad de la presentación oficial del COUT, el documento final cuenta con el visto bueno de los colegios profesionales de arquitectos, técnicos, ingenieros y agrimensores, luego de haber analizado cada uno la documentación y aportado sugerencias que fueron debidamente consideradas. Sin embargo, se trata de la puntada inicial de un proceso que exige continuidad. 

Un ejemplo de lo difícil del tema es lo que ocurre por estas horas en La Plata, de las grandes ciudades bonaerenses, cuyo COUT, aprobado por la provincia y por el Concejo Deliberante en diciembre 2025, sigue siendo motivo de discusiones, debates y enojos.

En las últimas semanas, tanto la delegación platense del Colegio de Arquitectos (Distrito I), como la Facultad de Arquitectura han decidido apartarse del Consejo de Ordenamiento Urbano Territorial, un organismo consultivo que asesora a la gestión municipal en materia de planificación urbana y opina sobre el COUT.

"Luego de meses de formular observaciones, consultas y propuestas desatendidas, y ante la reiteración de episodios que limitan la intervención en el desarrollo de la ciudad, el Colegio ha resuelto suspender su participación en el COUT", anunció esa entidad.

La directiva apuntó contra la metodología utilizada por el Ejecutivo y la presentación de un nuevo proyecto de Capacidad Constructiva Adicional, para el cual fueron convocados a opinar cuando la propuesta ya había iniciado su recorrido legislativo.

El Colegio de Arquitectos identificó "complejidades, inconsistencias en la articulación de indicadores, dificultades de aplicación y altos márgenes de discrecionalidad administrativa" y aclaró que su decisión no implica abandonar el debate sino que pide que las propuestas sean discutidas “de manera integral, con plazos razonables de análisis y con el funcionamiento de las comisiones técnicas”.

La salida del Colegio se suma al alejamiento de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de La Plata, entidad que en junio último expuso “las dificultades del ejecutivo para construir dictámenes que reflejaran las opiniones de las instituciones participantes”.

"Esto es una pausa, hasta establecer un mejor funcionamiento del COUT que permita el aporte de la Facultad en términos reales", explicaron los académicos.

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